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Óscar Zurriaga

Investigador emérito en la Fundación FISABIO (Valencia), profesor titular jubilado en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat de València y socio de la Sociedad Española de Epidemiología

El artículo realiza un análisis estimando la mortalidad atribuible al calor en los meses entre mayo y agosto de 2026. Utiliza métodos de estimación basados en bibliografía reciente y ya probados anteriormente. Las estimaciones siempre son susceptibles de ser diferentes dependiendo de los métodos utilizados y, sobre todo, de los datos de los que se parte. Por eso no deben nunca tomarse como números absolutos e inamovibles. No obstante, la tendencia mostrada en este estudio creo que puede considerarse fiable y contrastada. En este trabajo solo se han considerado 854 ciudades en Europa, cubriendo el 40 % de la población de 30 países, por lo que no tenemos información del 60 % restante de la población de esos países, que viven en las zonas no urbanas. 

Lo que los autores muestran, y mencionando que su estimación es conservadora, indica que este verano ha sido, hasta ahora, el peor que han sufrido las ciudades europeas y que el número de muertes adicionales relacionadas con el calor ha sido mayor que en otros veranos considerados anteriormente como los peores (2003 y 2022). Los autores mencionan que ha sido debido a las sucesivas olas de calor que han tenido lugar esta estación. 

Un aspecto destacable de este estudio es que, en muchos países, el episodio más extremo tuvo lugar en junio. Los autores lo atribuyen a que en este momento precoz de la estación la población puede estar menos aclimatada al calor extremo. Mencionan dos factores más que tener en cuenta para que se haya producido este efecto: una humedad extremadamente alta y unas temperaturas nocturnas inusualmente elevadas. 

En definitiva, es un estudio que pone, una vez más, de manifiesto el impacto de las temperaturas extremas sobre la mortalidad en el continente europeo y que debería mover a la acción de las instituciones encargadas de velar por la salud de la población y por la lucha contra las emisiones causantes del calentamiento. Alguno de los hechos mencionados en este estudio, como los posibles efectos en momentos fuera casi de la estación veraniega (aclimatación de la población, humedad excesiva y noches con temperaturas elevadas) deberían también ser tenidos en cuenta en los consejos y actuaciones poblacionales, así como en la adaptación de viviendas y refugios climáticos. 

ES