¿Qué son las nuevas técnicas genómicas?
El término “nuevas técnicas genómicas” (NGT, por sus siglas en inglés) abarca varias técnicas recientes de modificación del genoma de seres vivos. En el contexto de la nueva legislación europea de las NGT, se refiere sobre todo al uso de la herramienta de edición genética CRISPR para modificar la secuencia de ADN de plantas para obtener propiedades específicas para la agricultura.
“En la naturaleza, el complejo CRISPR-Cas9 es utilizado por las bacterias para defenderse de los virus. En el laboratorio, el mismo complejo se utiliza para realizar cambios precisos en el ADN de un organismo”, explica el Centre de Recerca en Agrigenòmica (CRAG), en Cataluña, en una página web sobre la edición genética en plantas. “Un ARN corto, conocido como ARN guía, es la mano que posiciona los complejos en una posición precisa en el genoma, y una proteína llamada Cas9 actúa como ‘tijera’ molecular y corta el ADN en una localización específica”. El proceso de reparación del ADN que sigue es el que permite introducir cambios genéticos en el organismo.

De 426 plantas NGT, en distintas fases de desarrollo, identificadas en un informe del 2021 del Joint Research Centre (JRC) de la Unión Europea, más de 70 % eran obtenidas por CRISPR. “Lo que puede variar son las Cas9, las proteínas que cortan el genoma”, dice al SMC España Teresa Capell, catedrática de biotecnología vegetal en Agrotecnio, un centro de investigación agroalimentaria en Lleida.
¿Qué tipo de plantas NGT existen ahora?
En el informe del JRC mencionado, un 38 % de las plantas NGT eran cereales, seguidas por 16 % de cultivos oleaginosos y de fibra como soja, girasol o algodón. En cuanto a las características buscadas, son sobre todo productos con composición modificada, con tolerancia a plagas o con mayor rendimiento agrícola. El informe menciona también un número más pequeño de plantas NGT con tolerancia al estrés abiótico (causado, por ejemplo, por sequía, altas temperaturas o salinidad) o a los herbicidas; o un mayor rendimiento de almacenamiento, entre otras características.
Un estudio más reciente, publicado en agosto de 2024, reproduce una lista de 8 productos ya comercializados en el mundo, y otros 11 aprobados sin ser aún comercializados. La lista incluye, por ejemplo, un plátano con pardeamiento reducido, aprobado en Filipinas, Japón y Brasil y vendido por una empresa británica, y un tomate con altos niveles de ácido gamma-aminobutírico (GABA, por sus siglas en inglés, un aminoácido que podría ayudar a reducir la presión arterial) vendido por una empresa japonesa.
¿Cuáles son las diferencias entre las NGT y las otras técnicas de modificación genética?
Los organismos transgénicos se obtienen introduciendo en el genoma el ADN de otro organismo. Por ejemplo, el maíz Bt (MON 810) se obtiene insertando un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis para conferir a la planta propiedades de resistencia contra ciertas plagas. En contraste, las NGT permiten modificar el ADN sin dejar material genético extraño en la planta.
Sin embargo, Capell remarca que las técnicas de transgénesis forman parte del proceso necesario para introducir el sistema de edición CRISPR (el ARN guía y la proteína Cas9) en las células vegetales. La diferencia con la mera transgenia de los organismos modificados genéticamente (OMG) tradicionales es que se eliminan las plantas resultantes que contienen ADN ajeno, y se conservan solo las plantas con el genoma editado sin transgén, explica Capell.
Las NGT también difieren de otras técnicas de mutagénesis aleatoria, por ejemplo, mediante radiaciones (seguidas de una selección de las plantas mutadas que nos interesan), ya que permiten mutaciones deseadas de forma precisa.

¿Cómo va a regular la Unión Europea estas tecnologías?
La directiva actual sobre los OMG se remonta a 2001; exige que cada OMG sea sometido a una evaluación de riesgos específica para obtener una autorización de comercialización en la Unión Europea, como por ejemplo el maíz MON810 que se cultiva en España. En una sentencia de 2018, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea afirmó que los organismos obtenidos por mutagénesis —no se llamaban NGT entonces— son OMG y, por tanto, deberían seguir las obligaciones de la directiva de 2001.
La nueva ley difiere de esta sentencia. Divide las plantas NGT en dos categorías:
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Las NGT1 tienen un número de modificaciones genéticas inferior al umbral “20x20”, “no más de veinte modificaciones genéticas”, que pueden ser “sustitución o inserción de un máximo de veinte nucleótidos” o “supresión de cualquier cantidad de nucleótidos”, entre otros cambios definidos en el Anexo I de la propuesta legislativa. La ley considera las NGT1 como vegetales convencionales y las exime de los requisitos de la directiva del 2001.
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Las NGT2 tienen más modificaciones genéticas y se regulan como otros OMG según la directiva del 2001.
Según una estimación publicada en 2024 por investigadores de la Agencia Federal para la Conservación de la Naturaleza de Alemania, el 94 % de las plantas NGT en la Unión Europea (UE) caerían bajo la primera categoría. “Se regularían igual que las plantas convencionales: tendría que haber un registro de variedades, tendrían que demostrar una serie de cosas, pero no habría el análisis de riesgo específico que hay para los transgénicos”, explica al SMC España Josep Casacuberta, investigador en biología molecular del CSIC en el CRAG, y presidente del Comité de OMG de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) desde julio 2024.
Katja Tielbörger, investigadora en ecología de las plantas en la Universidad de Tubinga (Alemania), argumenta que el umbral 20x20 “no está respaldado por ninguna prueba científica”, ya que la cantidad de cambios en el genoma no es proporcional a los cambios en el fenotipo de las plantas. (EFSA defendió la cifra en una opinión científica publicada en 2024). “Se podría cambiar un solo par de bases en el genoma para obtener un fenotipo completamente diferente, o bien, se pueden cambiar 1.000 [nucleótidos] en una región que no codifica nada relevante”, explica la investigadora al SMC España.
¿Cuáles son los siguientes pasos legislativos?
En diciembre de 2025, las tres instituciones principales de la Unión Europea (la Comisión Europea, que redactó la propuesta legislativa; el Parlamento Europeo; y el Consejo de Ministros de la UE) llegaron a un acuerdo provisional sobre el reglamento. Este acuerdo en el llamado “trílogo” suele ser el paso más importante de las negociaciones legislativas europeas. Sin embargo, tanto el Parlamento como el Consejo tienen que aprobar formalmente el texto antes de que pueda ser ley.
El 21 de abril 2026, está prevista una deliberación legislativa para que el Consejo —que reúne a representantes de los 27 gobiernos de Estados miembros— adopte su posición sobre el reglamento. En el Parlamento, este ítem está en la agenda para la sesión plenaria del 18 de mayo. Si se llega a un acuerdo final este verano, la ley podría entrar en vigor en dos años, según Casacuberta.
¿Cuáles son los potenciales beneficios de estas tecnologías?
“Mediante edición genómica se pueden obtener, de forma eficiente, rápida y sencilla, nuevas variedades vegetales que hoy en día requieren procesos de cruzamiento y selección que duran años”, escribía en abril de 2022 un grupo de científicos en una tribuna. Eran autores de un Informe de la Confederación de Sociedades Científicas de España, que instaba a la Comisión Europea a regular este campo de forma urgente para fomentar una agricultura más sostenible frente al cambio climático, entre otros retos.
Según Casacuberta, también se pueden utilizar las NGT para desarrollar productos de interés local, “para solucionar problemas que tienen un nicho de mercado más pequeño”, ya que son técnicas más baratas de aplicar que la transgenia de los años 2000, dice el biólogo. En España, la agricultura va a sufrir el impacto del cambio climático, por ejemplo, en cuanto a la extensión de plagas o las sequías, y una parte importante de la respuesta tiene que venir de nuevas variedades de cultivos, según afirma Casacuberta. Por ejemplo, si no encontramos variedades resistentes a la salinidad, es posible que en pocos años dejemos de cultivar arroz en el Delta del Ebro, apunta. “¿Esto sería una catástrofe alimentaria? Pues no, pero sí sería un impacto fuerte cultural y económicamente, al menos para un sector”, dice el biólogo.
Se pueden modificar muchas características de las plantas e incluso combinarlas pero, insiste Capell, siempre que tengamos conocimientos científicos sobre los genes implicados. Por ejemplo, equipos de investigación chinos han identificado genes del arroz que se pueden editar para proteger la planta de un hongo llamado Magnaporthe oryzae, que prospera en lugares húmedos con altas temperaturas, causando una enfermedad llamada piricularia. “Estamos haciendo pruebas, y si todo va bien, podría ser que de aquí a cinco años tengamos un arroz bomba protegido contra este hongo”, dice la investigadora.
¿Cuáles son los riesgos de las plantas NGT para la salud o el medio ambiente?
La Comisión Europea, citando las opiniones científicas de la EFSA, dice que no los hay. “La [EFSA] concluyó que, por lo que respecta a los riesgos para la salud humana y animal y para el medio ambiente, no existen peligros específicos relacionados con la mutagénesis dirigida o la cisgénesis”, dice el texto legislativo del 2023. Según otro estudio publicado en 2026 por la EFSA, recopilando literatura científica más reciente, “ninguno de los estudios obtenidos en la búsqueda bibliográfica contenía nuevos peligros o riesgos que no se hubieran tenido en cuenta anteriormente en los dictámenes científicos de la EFSA”.
Sin embargo, hay otras instituciones que piden cautela:
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En cuanto a la salud humana, un informe publicado en enero de 2024 por un grupo de trabajo de la ANSES, la agencia sanitaria francesa, afirma que “siempre es posible que se produzcan efectos inesperados [de la mutagénesis dirigida] en el fenotipo y las características agronómicas de las plantas modificadas, y que también podrían observarse cambios inesperados en la composición de las plantas o de los piensos y alimentos derivados de ellas, independientemente del rasgo modificado”. Es “esencial” un estudio de toxicidad de 90 días como para identificar riesgos asociados a su consumo, mencionando por ejemplo posibles cambios en la alergenicidad del producto, agregan los autores.
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También hay investigadores que alertan sobre riesgos para el medio ambiente de la propuesta legislativa, como por ejemplo los miembros del grupo de expertos de NGT de la Sociedad Ecológica de Alemania, Austria y Suiza (GfÖ, por sus siglas en alemán). En un documento publicado en diciembre de 2023, escriben que, debido a una “elevada probabilidad” de cruce con especies silvestres, las plantas NGT “tendrán efectos ecológicos indeseables sobre las poblaciones silvestres, las comunidades y los ecosistemas”.
Tielbörger, autora principal del documento del GfÖ, dice que no tendría problema en comer fruta obtenida por NGT, pero sí teme posibles impactos de introducir plantas de este tipo en el medio ambiente. Por ejemplo, hay publicaciones científicas que describen álamos editados con NGT para tener un menor contenido de lignina, un polímero orgánico que otorga rigidez a la corteza y la madera. “La idea es que se requieren menos productos químicos para fabricar papel a partir de esa madera [...]. Pero eso también significa que el árbol se está volviendo más blando [...] y eso sería, sin duda, una característica muy negativa para un álamo silvestre”, explica la investigadora.
“La diversificación es la clave para una agricultura sostenible” frente a la sequía, los patógenos, y otros retos—en oposición a una agricultura basada en monocultivos, sean NGT o no—, agrega Tielbörger. “Afirmar que las NGT son una solución milagrosa contradice décadas de investigación científica rigurosa”, matiza.
¿Cómo ven estos productos los consumidores y consumidoras en España?
“En España puede haber un entorno relativamente más favorable o menos polarizado [que en otros países de Europa] para trabajar con estas tecnologías” a nivel institucional y científico. Sin embargo, “a nivel de consumidor, los estudios muestran que el público español sigue siendo cauteloso, con cierta neofobia y necesidad de justificación clara de beneficios, en línea con lo observado en la UE en general”, resume Petjon Ballco, investigador en economía agroalimentaria y economía del comportamiento en el Departamento de Economía Agroalimentaria del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), en declaraciones al SMC España.
En un artículo publicado en 2025, Ballco y sus colegas estudiaron las preferencias de 521 personas en Aragón a la hora de comprar diferentes tomates (ficticios). “Los tomates modificados con CRISPR se enfrentan a una resistencia considerable, y los consumidores exigen un descuento [en su precio] para aceptarlos”, dice el estudio —a no ser que las plantas se cultiven con una reducción de al menos dos tercios en el uso de pesticidas—. En otro artículo publicado este año, el mismo equipo detalla que los consumidores encuestados valoran sobre todo los beneficios medioambientales, en particular, la reducción del uso de pesticidas, seguida del ahorro de agua y los beneficios para la salud.