Universidad de Huelva
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Catedrático de Zoología en el departamento de Ciencias Integradas de la Universidad de Huelva
Catedrático de Salud Pública y director del Grupo de Investigación en Epidemiología Clínica, Ambiental y Transformación Social de la Universidad de Huelva

La 16ª reunión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16) celebrada en Roma ha concluido con un acuerdo para la adopción del primer plan global para financiar la conservación de la naturaleza, después de tres días de reuniones. Este encuentro suponía retomar las negociaciones iniciadas el pasado mes de octubre en Cali (Colombia), donde las partes no llegaron a un acuerdo sobre cómo financiar el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal alcanzado en la COP15 y que pretende proteger un tercio de la tierra y los océanos de aquí a 2030.

Un estudio sugiere que los esfuerzos de conservación se concentran en torno a un pequeño número de especies carismáticas, como los elefantes. Sin embargo, hay especies infravaloradas, como hongos, plantas e invertebrados, que son fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas. La investigación, publicada en la revista PNAS, analizó más de 14.000 proyectos de conservación que abarcaron un período de 25 años —desde 1992 hasta 2016—. De los casi 2.000 millones de dólares asignados por los proyectos, el 83 % se destinó a vertebrados. Las plantas y los invertebrados recibieron cada uno el 6,6 % de la financiación, mientras que los hongos y las algas, menos del 0,2 %.

Un estudio ha usado datos geoespaciales e imágenes por satélite para analizar la cantidad de bombas MK 84 lanzadas por el ejército israelí en la Franja de Gaza entre el 7 de octubre y el 17 de noviembre de 2023 y que detonaron cerca de infraestructuras hospitalarias. De los 36 hospitales existentes, 30 de ellos habían sufrido al menos una explosión a menos de 800 metros. Según los autores del trabajo, que se publica en PLOS Global Public Health, la investigación “revela la preocupación por los bombardeos indiscriminados producidos cerca de infraestructuras hospitalarias, que gozan de protección especial en virtud del derecho internacional humanitario”.