¿Qué son los complementos alimenticios?
“Son productos alimenticios que contienen, de forma concentrada, nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas o fibras o cualquier otra sustancia, incluidos extractos de plantas o probióticos (microorganismos), con potenciales efectos beneficiosos sobre la salud”, define Iciar Astiasarán, catedrática de Nutrición y Bromatología y directora del Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.
Estos se comercializan en dosis en forma de pastillas, cápsulas o líquidos, “que permiten tomarlos en cantidades unitarias y controlar así su ingesta”, añade Astiasarán al SMC España. A pesar de que se venden en dosis para mejorar la salud no se consideran medicamentos ni están regulados como tales, sino como alimentos.
¿Es lo mismo complemento que suplemento alimenticio?
No, aunque es común que se confundan los términos. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), la denominación legal de venta en España es “complemento alimenticio” y no otras denominaciones como “suplemento alimenticio” o “suplemento nutricional”.
“La legislación europea los denomina food supplements y en su traducción se ha optado por el término ‘complemento alimenticio’. Legislativamente hablando el término correcto sería ‘complemento’, pero coloquialmente nos referimos a ellos como complementos o suplementos”, puntualiza Astiasarán.
Los suplementos “legalmente se asocian a cubrir carencias críticas o vacíos nutricionales”, apunta al SMC España Laura Esquius, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya. La creatina empleada por deportistas es un ejemplo de suplemento. En contraposición, los complementos tendrían como fin optimizar nuestra salud, añade. Esquius señala que, en el ámbito del deporte, se habla de suplementos por la influencia del márquetin estadounidense “para transmitir una idea de potencia y de necesidad de suplir el desgaste extremo del entrenamiento, diferenciándolo así del enfoque más suave o preventivo del bienestar general”.
¿Por qué están tan de moda los complementos?
El consumo de complementos alimenticios se ha incrementado de forma significativa en los últimos años. Según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) elaborada en 2025, un 58 % de los encuestados había tomado algún complemento en los últimos 12 meses, frente al 42 % que lo había hecho en el 2021. Otra encuesta de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) del 2023 elevaba la proporción de personas que los consumían al 75 %. La facturación ese año superó los 2.000 millones de euros.
¿A qué puede deberse esta tendencia al alza?
Por un lado, la salud y el aspecto físico preocupan. El informe anual Who Cares, Who Does? elaborado por Kantar en 2025, mostró que la mitad de los españoles identifica el peso corporal como un “problema relevante”, seguido por el sueño, el estrés y la ansiedad. Esto incluye especialmente a los jóvenes. Según el Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025 de Fad Juventud y la fundación Mutua Madrileña, más del 70 % de las personas de entre 15 y 29 años se preocupa mucho o bastante por su salud y cerca del 36 % lo hace por su aspecto. Más de la mitad cuida mucho o bastante su alimentación.
Xavier Medina, catedrático de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Cataluña, afirma al SMC España que existe la tendencia social de alcanzar el bienestar corporal paliando desequilibrios fisiológicos: “Esto parece que puede ser suplementado desde fuera, autodiagnosticando posibles carencias en relación con síntomas percibidos y que tienen o no razón de ser”.
Es un gran negocio, con potentes estrategias de márquetin detrás
Elena Espeitx
Por otro lado, se ha investigado mucho acerca de los efectos beneficiosos para la salud de infinidad de sustancias presentes en alimentos y en plantas y existen numerosos artículos científicos centrados en la bondad de estas, con el personal sanitario cada vez prescribiendo más complementos. Tres de cada cuatro médicos de atención primaria en España recomiendan complementos alimenticios a sus pacientes, según un estudio elaborado por la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Complementos Alimenticios (Afepadi) en colaboración con IQVIA y presentado en 2025.
“Es un gran negocio, con potentes estrategias de márquetin detrás. Por eso hay mucha innovación —aunque a menudo solo sea aparente— y se ha multiplicado la oferta, que va mucho más allá de los tradicionales multivitamínicos”, sostiene Elena Espeitx, profesora de la Universidad de Zaragoza en el departamento de Psicología y Sociología, donde una de sus líneas de investigación son los comportamientos alimentarios. En declaraciones al SMC España, Espeitx apunta a las redes sociales y la proliferación de influencers, “que aconsejan sobre cualquier tema y proponen soluciones a cualquier problema para ser seguidos. Desde el ayuno intermitente hasta las milagrosas bayas de goji”.
¿Cuándo está justificado su uso?
Los complementos alimenticios no son estrictamente necesarios puesto que una “una dieta adecuada y equilibrada proporciona todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo y mantenimiento de un organismo sano”, citando al Real Decreto 1487/2009 relativo a los complementos alimenticios, si bien la norma añade que “esta situación ideal no se da en la práctica para todos los nutrientes ni para todos los grupos de población”.
Así, los complementos pueden ayudar “en determinadas situaciones en los que el organismo requiere de un apoyo extra de sustancias que mejoren alguno de sus procesos fisiológicos”, dice Astiasarán. La experta menciona procesos de enfermedad o en etapas de la vida especiales como periodos de estrés, ejercicio intenso o menopausia. “Lo deseable es tomar los complementos alimenticios bajo la recomendación y supervisión de un profesional sanitario, médico, farmacéutico o nutricionista”, añade.
Por su parte, Medina afirma: “Desde mi punto de vista, los complementos se utilizan para paliar la percepción de carencia de determinados elementos por parte de las personas que los consumen, o bien para incrementar la sensación de bienestar de una persona”. “Recalco la parte de percepciones, porque principalmente, y a no ser que estén recetados por un profesional, acostumbran a actuar únicamente en este nivel, mucho más que en niveles fisiológicos”, puntualiza.
¿Cómo están regulados?
En la Unión Europea, los complementos alimenticios están regulados como alimentos según el Reglamento (CE) n.° 178/2002. A nivel nacional, la comercialización de los complementos alimenticios en España está regulada por el citado Real Decreto 1487/2009, y su posterior modificación, el Real Decreto 130/2018.
Los complementos alimenticios siguen, por tanto, las mismas normas sobre controles oficiales que el resto de alimentos en base al riesgo potencial para la salud que puedan presentar. Son quienes comercialicen estos productos los responsables de cumplir dicha normativa.
Una característica especial de estos productos es que es obligatoria su comunicación al Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA), si bien no sufren ningún proceso de autorización específica ni de una evaluación concreta acerca de su efectividad. “En España existen en la actualidad más de 40.000 complementos alimenticios registrados”, afirma Astiasarán. Se pueden consultar aquí.
En España existen en la actualidad más de 40.000 complementos alimenticios registrados
Iciar Astiasarán
Por otro lado, según especifican en la AESAN, “el etiquetado, la presentación y la publicidad de los complementos alimenticios no puede incluir ninguna afirmación que sugiera que una dieta equilibrada y variada no aporta por sí misma las cantidades adecuadas de nutrientes en general. Además, no atribuirá a los complementos alimenticios la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad ni se referirá en absoluto a dichas propiedades”.
Sí que pueden etiquetarse y publicitarse de acuerdo con sus propiedades nutricionales y saludables —aquellas que relacionan un alimento o uno de sus componentes con la salud—, establecidas en la Unión Europea desde el año 2006 en el Reglamento 1924/2006 y sus sucesivas ampliaciones y modificaciones.
¿Hay evidencia científica de que funcionen?
El cuerpo de investigación sobre las propiedades beneficiosas de estas sustancias es cada vez más amplio, aunque, en muchos casos, hay una gran influencia del márquetin. “No siempre todas estas sustancias son efectivas, a veces realmente se tira el dinero, pero otras pueden ayudar a mejorar la calidad de vida”, alega Astiasarán.
Para que estos productos puedan alegar que tienen propiedades saludables, la Unión Europea establece que estas declaraciones se incorporen cuando el cuerpo de evidencia científica sea suficientemente robusto. Según explica Astiasarán, deben ser trabajos realizados por diferentes grupos de investigación que también incluyan cuál es el mecanismo detrás del efecto beneficioso, dosis y periodo de tiempo de ingesta necesario para lograr beneficios.
A continuación, destacamos las sustancias más populares y en qué han demostrado ser beneficiosas en base a la recopilación de las declaraciones nutricionales y saludables elaborada por la AESAN, si bien sus beneficios pueden variar según la forma de ingesta (en alimentos frente a complementos):
- Magnesio. El magnesio contribuye a disminuir la fatiga y el cansancio, al equilibrio electrolítico, al normal rendimiento del metabolismo energético, al funcionamiento normal del sistema nervioso, al funcionamiento de los músculos y la síntesis proteica, a la función psicológica normal y al mantenimiento de huesos y dientes en funciones normales.
- Omega-3. Los ácidos grasos omega-3 —EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) — contribuyen al mantenimiento normal de la presión sanguínea, del nivel de triglicéridos en sangre y del funcionamiento del corazón. También contribuyen al desarrollo normal de los ojos y cerebro del feto y del lactante alimentado con leche materna.
- Vitamina D. Contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo, al mantenimiento de niveles normales de calcio, al mantenimiento de los huesos, de los dientes, de la función muscular y del funcionamiento del sistema inmunitario. Esta vitamina ayuda a reducir el riesgo de caídas asociadas a debilidad muscular e inestabilidad que suponen un factor de riesgo de roturas óseas en personas mayores de 60 años. También contribuye al proceso de división celular. Además, según las principales guías de práctica clínica, se recomienda suplementar con 400 UI/día de vitamina D a los menores de un año que reciban lactancia materna o que no alcancen la ingesta diaria recomendada a través de la fórmula infantil adaptada. En ese caso, la vitamina D actuaría como un suplemento.
- Colágeno. La evidencia es controvertida ya que al ingerirlo el cuerpo lo descompone en aminoácidos como hace con cualquier proteína. “No hay garantía de que ese colágeno vaya directo a tu rodilla”, dice Esquius. No existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea —de hecho, fue denegado—, aunque sí aparece asociado a la vitamina C por contribuir esta a la formación de colágeno para el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos, huesos, cartílagos, piel, encías y dientes. Se suele comercializar junto con esta vitamina, que es lo que permitiría adjudicar al producto comercial tales efectos beneficiosos.
- Ashwagandha. Hay estudios sobre los potenciales efectos de esta raíz como adaptógeno —sustancia que incrementan la resistencia del organismo frente a situaciones adversas—, siendo de las plantas con más respaldo para reducir el cortisol y mejorar la resistencia ante la ansiedad puntual, según señala Esquius. Sin embargo, no existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea y está en el punto de mira por posibles riesgos asociados, como daño hepático o en embarazadas. Esto ha llevado a su prohibición en Dinamarca, la cual no está exenta de crítica.
- Multivitamínicos. Como estas formulaciones incluyen varias vitaminas o minerales puede ser más probable que haya un exceso en los niveles diarios recomendados de alguna de las sustancias implicadas. En ese caso, el cuerpo las elimina por la orina o pueden quedarse acumuladas, como ocurre con las vitaminas liposolubles. “Mi consejo personal es que deje de consumir multivitaminas, ya sea en pastillas o en gominolas. Que consuma una dieta saludable, variada y rica en frutas y verduras (principal fuente natural de vitaminas y minerales), y no gaste su dinero en suplementos nutricionales”, señalaba al SMC España Pilar Guallar Castillón, profesora en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid.
Sobre otros complementos muy de moda como la melatonina —que puede ser un suplemento si lo prescribe un profesional sanitario porque haya una carencia— o la creatina —si se usa como complemento y no un deportista de élite— hemos publicado artículos y reacciones específicos en el SMC España que podéis consultar.
¿Pueden curar enfermedades?
Los complementos “no van a tener nunca un efecto terapéutico o curativo, es decir no son medicamentos”, subraya Astiasarán. Como ya hemos comentado, no es legal atribuirles semejantes propiedades y su función se limita a potenciales efectos beneficiosos para la salud.
¿Existen riesgos para la salud?
Natural no significa seguro. El organismo tiene unos límites de vitaminas, minerales y demás sustancias, y los complementos alimenticios vienen dosificados respetando esos límites. En caso de superar tales recomendaciones, podría haber riesgos.
Desde la AESAN avisan que “muchas especies vegetales contienen sustancias activas que pueden no ser seguras para algunas personas o si se consumen en altas cantidades, como puede suceder con determinados extractos concentrados”.
Deben tener especial cuidado aquellas personas con alguna enfermedad de base, que estén tomando medicamentos, embarazadas y niños. Por ejemplo, la warfarina (anticoagulante recetado), el ginkgo biloba (complemento basado en plantas), la aspirina y la vitamina E (complemento) pueden diluir la sangre, por lo que tomar cualquiera de estos productos juntos puede aumentar la posibilidad de sufrir una hemorragia interna, según advierten desde la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés).
El organismo tiene unos límites de vitaminas, minerales y demás sustancias. En caso de superar tales recomendaciones, podría haber riesgos.
También pueden conllevar ciertos riesgos aquellos complementos adquiridos de fuentes desconocidas, como puede ocurrir en la compra por internet. La AESAN dispone de una sección de alertas alimentarias por complementos alimenticios que se puede consultar aquí.
Espeitx advierte que “desde la perspectiva de los consumidores, coexisten una muy razonable preocupación por la salud y la condición física, con personas que muestran una preocupación excesiva y que les puede llevar a conductas desadaptativas, incluso nocivas para la salud”.
¿Dónde se pueden adquirir?
Los canales principales de venta incluyen, como resume Esquius:
- Farmacias y parafarmacias. Son los lugares con mayor confianza percibida, ya que cuentan con el asesoramiento de un profesional sanitario.
- Herbolarios y tiendas especializadas. Tradicionalmente el hogar de los complementos naturales (colágeno, magnesio, plantas como la ashwagandha).
- Grandes superficies y supermercados. En las secciones de dietética se encuentran las versiones más comunes (multivitamínicos, omega 3).
- Tiendas online y marketplaces. Es el canal de mayor crecimiento, pero también el que requiere más precaución por parte del consumidor.