La vuelta al cole y la salud: comedores sanos y sostenibles

En los próximos días, volverá nuestra población infantil y juvenil a sus centros educativos. Además de encargarse de su educación, los centros ofrecen la posibilidad de mejorar y mantener su salud también a través de una alimentación sana y sostenible. Este es uno de los retos actuales en Europa; un desafío mucho más complejo de lo que puede parecer.  

30/08/2022 - 09:25 CEST
 
Comedor

Los menores pasan la mayor parte de sus días en la escuela, lo que la convierte no solo en un lugar para aprender, sino también para comer y socializar. / Pixabay.

En España, casi un millón de hogares –que representan un total de 2,5 millones personas– han tenido que reducir su ingesta de alimentos por falta de recursos. Una persona padece inseguridad alimentaria cuando carece de acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales, y para llevar una vida activa y saludable, según la FAO.  

Gracias a un estudio de la Universidad de Barcelona y de la Fundación Daniel y Nina Carasso realizado en toda España sabemos que, en julio del 2021, el 13,3 % de los hogares y familias en España sufrían inseguridad alimentaria, y que más de seis millones de personas, niños y familias vulnerables no tenían una alimentación adecuada, ni siquiera en una comida diaria.  

En España, la inseguridad alimentaria grave se ha duplicado desde que empezó la pandemia de covid-19. Este estudio evidenció que en nuestro país no se garantiza el derecho a la alimentación adecuada y que nos encontramos lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: hambre cero. 

En España, la inseguridad alimentaria grave se ha duplicado desde que empezó la pandemia de covid-19

Además de la falta de alimentación, otro problema grave de salud pública es la obesidad infantil. La salud de la población infantil y juvenil en el mundo pasa por estudiarla, entenderla y prevenirla. La obesidad infantil es una epidemia a nivel mundial que puede condicionar en gran medida la salud física, psicológica y social y el desarrollo de la sociedad en el presente y futuro. 

Datos del estudio PASOS de la Fundación Gasol sobre obesidad Infantil en España mostraron que un 14,2 % de la población infanto-juvenil padece esta problemática. De hecho, la prevalencia de obesidad infantil ha crecido en las dos últimas décadas. 

Y esto no solo ocurre en España. El Reino Unido es otro de los países europeos que presenta una alta prevalencia de obesidad infantil ligada a una alimentación muy deficiente y a altos niveles de desigualdad social. Un estudio realizado en 3.000 niños del Reino Unido y publicado este verano mostró que el 64 % de las calorías en las comidas proporcionadas en los comedores escolares provenían de alimentos ultraprocesados, lo que contribuye al consumo de altos niveles de alimentos procesados y aumentando el riesgo de obesidad infantil.  

El caso de los comedores escolares 

Hoy en día entendemos la alimentación dentro del concepto de los sistemas alimentarios complejos que unen una perspectiva no solo de salud, sino también de sostenibilidad social y ecológica de ese sistema desde la producción a su distribución consumo.  

Los sistemas alimentarios escolares de nuestros niños y adolescentes ofrecen espacios prometedores para mejorar su dieta y salud con un enfoque especial en la sostenibilidad de la producción, la distribución, y la preparación y manejo de alimentos. Las intervenciones de los sistemas de alimentación escolar pueden ir desde los subsidios alimentarios e impuestos hasta el suministro de comidas saludables y sostenibles y la mejora del entorno alimentario escolar. Las escuelas pueden convertirse en catalizadores de un cambio sistémico y de múltiples actores. 

Las intervenciones de los sistemas de alimentación escolar pueden ir desde los subsidios alimentarios e impuestos hasta el suministro de comidas saludables y sostenibles

Los niños y jóvenes pasan la mayor parte de sus días en la escuela, lo que la convierte no solo en un lugar para aprender, sino también para comer y socializar. El proyecto europeo School Food For Change (SF4C) combina todos estos elementos para tener un impacto positivo a largo plazo en los comedores escolares de Europa. Este proyecto –de cuatro años de duración y financiado por la UE– se propone redefinir lo que significa comer de manera saludable y sostenible en la escuela, al mismo tiempo que aborda la educación alimentaria en varios niveles. SchoolFood4Change incluye a múltiples actores; cocineros, proveedores de catering y compradores públicos a nivel de ciudad y tiene como objetivo crear un verdadero efecto dominó, impactando hasta dos millones de ciudadanos en los 12 países de la UE participantes. 

En línea con la Estrategia de la Granja a la Mesa de la UE y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el proyecto desarrolla soluciones innovadoras y buenas prácticas para escuelas, proveedores de comidas escolares, autoridades responsables y legisladores (ver Figura). Para lograr el ambicioso objetivo de alcanzar un cambio en el sistema alimentario escolar, los 43 socios involucrados en SF4C siguen un enfoque holístico de varios niveles: esto implica el desarrollo de criterios y métodos de adquisición de alimentos innovadores y sostenibles, la promoción de dietas y cocina para la salud planetaria, y la introducción de un enfoque de alimentación escolar integral.  

sistema alimentario escolar
Componentes del sistema alimentario escolar que promueven dietas sanas y sostenibles. Este marco teórico es el propuesto por el proyecto europeo School Food Four Change.  

 

¿Qué podemos hacer para mejorar la alimentación de los centros educativos?  

Desde las administraciones europeas, nacionales y regionales se está avanzando en el concepto de garantizar la salud y la nutrición adecuadas en la infancia. Por ejemplo, en la ciudad de Barcelona, desde el Consorcio Sanitario y la Agencia de Salud Pública, se está llevando a cabo el proyecto Menjadors escolars Més Sans i Sostenibles -MEMSS- (Comedores escolares más sanos y sostenibles). Este proyecto promueve una alimentación infantil más saludable y sostenible tanto en la escuela como en casa. 

Propone menús escolares con menos carne roja o procesada y más proteína de origen vegetal, y promueve productos de proximidad y de temporada. La propuesta también quiere incorporar más ensalada en la guarnición y fruta fresca en el postre, e insiste en la importancia de utilizar aceite de oliva para aliñar y cocinar, así como en ofrecer productos integrales. 

Ofrecer, al menos, una comida sana y sostenible a toda nuestra población infantil y juvenil debería ser un objetivo alcanzable para nuestra sociedad

A escala europea, para luchar contra la inseguridad alimentaria, proteger la salud de los más vulnerables y prevenir la obesidad infantil, se han incluido en toda Europa, en el Plan de Garantía Infantil, medidas para que los centros educativos ofrezcan al menos una comida diaria saludable con un foco especial en aquellos niños en situación de pobreza o riesgo de exclusión social.  

España ha sido uno de los siete países de la UE donde se realizó un estudio en profundidad, en el que participamos desde la Universidad de Alcalá, sobre los servicios básicos de educación, salud, nutrición y vivienda en condiciones de igualdad para combatir la pobreza infantil y sus consecuencias.   

Por lo tanto, tanto los datos como la evidencia científica muestran que los comedores escolares, dentro de los sistemas alimentarios escolares, son piezas fundamentales para mejorar la dieta y la salud de la población infantil y juvenil y que siempre deben incluir una perspectiva de equidad para proteger la nutrición infantil como un derecho humano fundamental.  

Ofrecer, al menos, una comida sana y sostenible a toda nuestra población infantil y juvenil debería ser un objetivo alcanzable para nuestra sociedad.  

Manuel Franco es epidemiólogo, profesor e investigador en las Universidades de Alcalá y Johns Hopkins, y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria SESPAS. 
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