Las ballenas piloto del estrecho de Gibraltar aumentan el volumen de sus sonidos para intentar hacerse oír por encima de los ruidos de los barcos
Más de 60.000 barcos cruzan cada año el estrecho de Gibraltar, lo que lo convierte en una de las vías marítimas más transitadas del planeta y genera una contaminación acústica que puede afectar a la comunicación entre animales. Un equipo internacional con participación española ha estudiado más de mil llamadas entre 18 ballenas piloto de aleta larga, un cetáceo en peligro de extinción, y ha observado que estos animales elevan el volumen de sus llamadas a medida que aumenta el ruido ambiental, siendo este comparable “al de un restaurante ruidoso o al de estar al lado de una aspiradora”, como señala una nota de prensa. Sin embargo, el intento de compensación no siempre es suficiente, lo que podría dificultar el reencuentro entre miembros del mismo grupo. Los resultados se publican en Journal of Experimental Biology.
Michel - Ballenas
Michel André
Director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC)
El artículo es de buena calidad, la metodología y los resultados son coherentes y las conclusiones prudentes.
El ruido en el mar afecta hoy en día a todos los eslabones de la cadena trófica, desde las plantas hasta los cetáceos, pasando por fitoplancton e invertebrados. El aumento de los niveles de ruido en algunas áreas donde las actividades humanas se concentran implica una adaptación de las especies presentes. Que algunas de las producciones acústicas de los cetáceos aumenten de intensidad para cubrir puntualmente el ruido ambiente no es novedoso ni extraño, como se ha demostrado en algunas especies. Los datos apuntan que este fenómeno afectaría también a los calderones del estrecho de Gibraltar.
Los autores reconocen que no han podido determinar el nivel de pérdida de la señal ni si este posible enmascaramiento de sus vocalizaciones reduce la distancia entre individuos. Todos los datos apuntan a que sus presas podrían verse más afectadas por esta exposición permanente a ruido artificial que los propios cetáceos, pero los autores no hacen mención de ello, cuando la presencia de esta especie en el estrecho de Gibraltar se debe a la disponibilidad de cefalópodos.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Hegeman et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares