Las olas de calor ya están cambiando el turismo en España: qué sabemos y qué podemos esperar

Diversos estudios muestran que el calor extremo ya influye en las decisiones de los turistas internacionales, que acortan sus vacaciones veraniegas en el Mediterráneo y optan por las coolcations en busca de destinos con climas más suaves. La adaptación climática se convierte en una prioridad y, ante olas de calor cada vez más intensas, puede aumentar el atractivo de la primavera y el inicio del otoño.

turistas en Benidorm

Unos turistas llegan a la playa de Benidorm (Alicante). EFE/MORELL

España es una de las principales potencias turísticas mundiales y buena parte de su liderazgo se ha sustentado históricamente en un recurso difícilmente reproducible: condiciones climáticas favorables para el turismo de sol y playa. Sin embargo, el cambio climático está alterando progresivamente este escenario que ha sustentado el desarrollo del turismo en buena parte del litoral español. El aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor plantea un desafío creciente para uno de los sectores más importantes de la economía española. En un país donde la actividad turística aporta cerca del 15,6 % del PIB, comprender cómo responde la demanda turística al calor extremo tiene una relevancia económica cada vez mayor.

La cuestión ya no es si el cambio climático afectará al turismo, sino cómo lo está haciendo y qué consecuencias podría tener para los destinos turísticos españoles en las próximas décadas. Aunque todavía no existe evidencia de una pérdida del atractivo turístico de España, comienzan a observarse cambios en el comportamiento de la demanda internacional. La evidencia científica de los últimos años muestra que las condiciones climáticas influyen de forma cada vez más directa en las decisiones de viaje. Aspectos como la elección del destino, la época del año para viajar o la duración de la estancia están empezando a verse condicionados por la percepción de confort térmico y por la exposición a temperaturas extremas. Diversas investigaciones advierten de que la región mediterránea es uno de los espacios más vulnerables al calentamiento global, con una tasa de aumento de temperatura superior a la media mundial.

Nuestro estudio, publicado recientemente, analizó el impacto de las olas de calor sobre los flujos turísticos internacionales hacia los principales destinos españoles de sol y playa. Para ello se comparó el comportamiento de más de 6.500 turistas procedentes de los principales mercados emisores (Reino Unido, Francia, Alemania y los Países Bajos) durante dos escenarios climáticos distintos. Uno de ellos, julio de 2022, caracterizado por una de las olas de calor más intensas registradas en España hasta ahora; y el de julio de 2023, sin un episodio extremo. El análisis se realizó utilizando datos de la encuesta FRONTUR del Instituto Nacional de Estadística y registros climáticos de la AEMET.

Se observan diferencias según los mercados emisores, como el Reino Unido, donde se aprecia una disminución de los viajes durante períodos de calor extremo

Los resultados muestran que las olas de calor ya están influyendo en la distribución de la demanda turística internacional. Las temperaturas extremas afectan a la elección del destino turístico y reducen la duración de las estancias en determinados contextos. También se observan diferencias según los mercados emisores, como el Reino Unido, donde se aprecia una disminución de los viajes durante períodos de calor extremo.

Asimismo, algunos destinos muestran una mayor sensibilidad a estos episodios climáticos extremos, como es el caso de las islas Baleares. En territorios insulares, la combinación de temperaturas elevadas y altos niveles de humedad puede incrementar notablemente la sensación térmica y reducir el confort de los visitantes, lo que parece estar influyendo en la elección de determinados destinos durante los episodios de calor extremo.

No obstante, los resultados no indican que los turistas estén abandonando España ni que el modelo turístico mediterráneo haya entrado en crisis. Los destinos españoles siguen manteniendo una elevada competitividad internacional y el clima continúa siendo uno de sus principales factores de atracción. Lo que se observa es un proceso gradual de adaptación de los turistas a unas condiciones climáticas más exigentes.

El calor extremo empieza a incorporarse como un elemento más en la planificación de los viajes. Los turistas optan por reducir la duración de sus vacaciones durante los períodos de mayor calor, modificar las fechas del viaje o buscar destinos con temperaturas más suaves. En este contexto ha surgido el fenómeno de las denominadas coolcations, una tendencia que describe la creciente preferencia de la demanda por destinos con climas más templados durante los meses estivales. Diversos estudios europeos ya apuntan a que el confort térmico está adquiriendo una importancia creciente en la toma de decisiones turísticas.

Las evidencias disponibles también permiten anticipar algunas tendencias. Si las olas de calor continúan intensificándose, puede aumentar el atractivo turístico de la primavera y el inicio del otoño, favoreciendo la desestacionalización estival y una distribución más equilibrada de la demanda. En este caso, las estrategias de promoción turística también deberán evolucionar hacia campañas de marketing orientadas a la calidad climática en estas estaciones del año.

Ante este escenario, la adaptación climática se convierte en una prioridad para para la competitividad de los destinos turísticos. Será necesario incorporar la variable climática en la planificación y gestión del turismo, reforzando el confort de los visitantes mediante espacios sombreados o climatizados y servicios diseñados para reducir el estrés térmico. Los establecimientos hoteleros pueden desempeñar un papel fundamental en este sentido.

La diversificación de la oferta constituye otra estrategia clave. Los destinos especializados en sol y playa pueden complementarla con productos culturales, gastronómicos, de naturaleza o bienestar. Cuanto más diversificada sea la experiencia turística, menor será la dependencia de las condiciones meteorológicas para mantener la satisfacción del visitante.

No estamos asistiendo al final del turismo mediterráneo, pero sí al inicio de una transformación en los patrones

Las altas temperaturas también obligan a replantear la organización temporal de la actividad turística mediante nuevas propuestas nocturnas que pueden contribuir a incrementar la estadía y el gasto durante los episodios de calor extremo.

No obstante, el estudio se basa en turistas internacionales de los cuatro principales mercados emisores europeos —Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos—, por lo que no permite generalizar las conclusiones al turismo nacional ni a otros mercados. Futuras investigaciones deberían incorporar nuevos países emisores, destinos de interior y diferentes segmentos de demanda para comprender mejor los efectos de las olas de calor sobre el comportamiento turístico.

La principal conclusión es clara: las olas de calor ya están influyendo en los flujos turísticos internacionales hacia España. No estamos asistiendo al final del turismo mediterráneo, pero sí al inicio de una transformación en los patrones de movilidad, la estadía y las expectativas de confort de los viajeros. La adaptación climática ha dejado de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en un elemento central de la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad del turismo español.

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