Las prácticas clínicas en los primeros días del posparto pueden perjudicar la continuidad de la lactancia materna, según una revisión
Actualmente, solo el 48 % de los neonatos reciben alimentación exclusiva con leche materna, según la OMS. Una revisión narrativa publicada en el Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine analiza tres prácticas clínicas de las primeras 48–72 horas de posparto que pueden afectar negativamente al inicio y la continuidad de la lactancia materna en los recién nacidos sanos: la percepción de que los volúmenes de calostro en la leche materna son insuficientes, la restricción del uso del chupete en las salas de maternidad y la introducción precoz del uso del sacaleches eléctrico.
Susana Ares Segura - lactancia posparto
Susana Ares Segura
La nota de prensa resume correctamente los tres mensajes principales del artículo: el calostro suele ser suficiente para la mayoría de recién nacidos sanos a término; el uso del chupete no parece reducir la duración de la lactancia según los ensayos clínicos aleatorizados; y el extractor eléctrico no debería utilizarse de forma rutinaria durante las primeras 48-72 horas en madres y recién nacidos sanos.
Sin embargo, la nota de prensa utiliza un lenguaje contundente, por ejemplo: "Several common clinical practices are not supported by current evidence”, cuando, en realidad, el artículo dice algo más matizado: existen discrepancias entre la práctica clínica y la evidencia disponible; la evidencia es fuerte para algunas cuestiones (chupete); es moderada o baja para otras (extractores); y los propios autores reconocen importantes limitaciones.
En mi opinión, es un buen artículo de revisión muy actualizado (78 estudios), que utiliza revisiones Cochrane y metaanálisis, pero no es una revisión sistemática ni un metaanálisis nuevo, lo cual cambia mucho el nivel de evidencia. Analiza un problema clínico muy frecuente, diferencia claramente entre recién nacidos sanos y situaciones patológicas, e intenta desmontar mitos apoyándose en ensayos clínicos.
Las conclusiones sobre el calostro están bien respaldadas, existe una fisiología muy bien conocida. El artículo muestra que el estómago neonatal es muy pequeño, el calostro tiene muy alta concentración inmunológica y la producción de calostro coincide con las necesidades fisiológicas del recién nacido.
Sobre el chupete, la evidencia es probablemente la más sólida. El artículo cita metaanálisis de 10 ensayos clínicos y una revisión Cochrane; y concluye que restringir el chupete no aumenta la duración de la lactancia. Además, recuerda que la AAP recomienda chupete durante el sueño por disminuir el riesgo de muerte súbita.
En cuanto a los extractores, la evidencia es menos sólida. Los autores reconocen que la mayor parte procede de estudios observacionales, solo existen pocos ensayos clínicos pequeños y la certeza global es baja; por tanto, afirmar que los extractores empeoran la lactancia sería exagerado, y lo correcto sería decir que no existe evidencia que apoye su uso rutinario en madres sanas durante los primeros días.
Los propios autores son honestos en cuanto a las limitaciones de su estudio: es una revisión narrativa, no realizaron búsqueda sistemática ni evaluación formal del riesgo de sesgo (lo que significa que existe cierto riesgo de selección de estudios), y, además, muchos trabajos proceden de países de renta alta, de forma que sus conclusiones están pensadas sobre todo para Europa, EE. UU. y Australia, y no necesariamente para países con menos recursos. Otra limitación importante es que los autores hablan de recién nacidos sanos a término y las conclusiones no aplican a casos de prematuros, UCI neonatal, madres con hipogalactia real, cirugía mamaria, problemas endocrinos, separación madre-hijo o bebés enfermos.
El paper hace una interpretación razonable, aunque probablemente algo optimista, de los factores que explican el abandono precoz de la lactancia, que es un fenómeno multifactorial. Los autores citan factores como percepción de poca leche, mensajes contradictorios, presión familiar, expectativas irreales, dificultades de agarre, problemas médicos, reincorporación laboral y marketing de fórmulas. Por tanto, los tres temas estudiados (calostro, chupete y extractor) no explican por sí solos el abandono de la lactancia, aunque probablemente representen una parte del problema.
En mi opinión, la mayor aportación del artículo es mostrar cómo estos tres elementos pueden reforzar un círculo vicioso de percepción de falta de leche durante los primeros días. Ese mecanismo es plausible y está bien argumentado, aunque cuantificar cuánto contribuye frente a otros factores sigue siendo difícil.
En cuanto a las implicaciones prácticas del trabajo, pienso que tiene bastante utilidad y puede ayudar a cambiar algunas prácticas muy extendidas para los profesionales: explicar mejor la fisiología normal del calostro, evitar decir "no tienes leche" demasiado pronto, enseñar extracción manual antes que recomendar un extractor, individualizar el uso del chupete, suplementar solo cuando exista indicación médica clara y derivar precozmente a asesoría de lactancia.
Para las maternidades, el artículo propone protocolos claros para suplementación, educación prenatal más realista, menos intervenciones rutinarias, más apoyo experto en las primeras 48 horas y asesoramiento individualizado en lugar de prohibiciones generales.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Di Chiara et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares