Mitos y supersticiones sobre eclipses: por qué hay personas que los creen y qué riesgos tienen

Embarazos que se adelantan, bebés que nacen con malformaciones, mala suerte, satélites y telecomunicaciones que fallan… A los eclipses se les atribuyen consecuencias de lo más variopintas sin base científica y que tienen mucho que ver con tradiciones culturales y falsas creencias arraigadas. Con la ayuda de fuentes expertas, en este artículo explicamos por qué hay gente que cree en ellas, cuáles son sus principales riesgos y cómo combatirlas. 

10/04/2026 - 08:52 CEST
eclipse

En eclipses recientes ha habido personas preocupadas porque no sabían si observarlos era seguro. Crédito: Adobe Stock.

¿Por qué hay personas que creen en supersticiones?

Lo primero que hay que diferenciar son los tipos de supersticiones. Como indica al SMC España Fernando Blanco Bregón, profesor de Psicología Social de la Universidad de Granada (UGR) e investigador del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), las hay culturales —del entorno— o únicas en cada persona —denominadas idiosincráticas, como hacer un ritual antes de un examen—.

“Las supersticiones culturales no son tan diferentes de otros hábitos, costumbres, estereotipos o creencias que heredamos de nuestra sociedad a través de la cultura”, explica Blanco. Por ejemplo, si en mi entorno un eclipse se reviste de malos augurios, evitaré salir a la calle, como sucede con la creencia tan extendida de no pasar debajo de una escalera porque trae mala suerte. “En estas cuestiones, la clave estaría en que hay individuos con mayor tendencia a no poner en cuestión las ideas que le transmite su grupo o sociedad”, señala Blanco.

En cuanto a las supersticiones propias de cada persona, ¿por qué hay personas que las desarrollan y otras no? Se trata de un fenómeno complejo, con ramificaciones biológicas, psicológicas y culturales.

 Las supersticiones propias de cada persona son un fenómeno complejo, con ramificaciones biológicas, psicológicas y culturales

 

“Los humanos somos animales que necesitamos comprender nuestro mundo. Buscamos explicaciones a todo lo que ocurre. Cuando no tenemos explicación a mano, nos sentimos mal porque llevamos mal la incertidumbre y el azar, nos genera ansiedad. Por eso somos muy buenos buscando explicaciones y preferimos una mala explicación (he aprobado el examen sin estudiar porque llevaba un amuleto de la suerte) antes que una no explicación (las cosas suceden por azar, son impredecibles, no se pueden controlar)”, indica el investigador de la UGR.

Este tipo de creencias no son exclusivas del ser humano; también se han visto similitudes en otros animales como monos, orangutanes, palomas o perros. Eparquio Delgado, psicólogo y divulgador, hace hincapié en cómo influyen las consecuencias en el desarrollo de estas conductas. “Si encuentro una plaza de aparcamiento justo después de pensar “quiero un aparcamiento ya”, es fácil que se establezca una relación entre esos dos fenómenos y que en el futuro vuelva a pensar en eso cuando esté buscando nuevamente dónde aparcar”, indica al SMC España.

En su opinión, para el caso del eclipse, la causa más probable es que quien las cree busca recibir atención por parte de otras personas —lo que se denomina reforzamiento social—. “La gente que anticipa desgracias de forma pública, ¿por qué lo hace? ¿Realmente cree que pasará algo o consigue algo (dinero, reconocimiento u otra cosa) haciendo profecías agoreras? Tiendo a inclinarme por la última opción”, afirma el psicólogo.

¿Hay algún perfil más asociado a este tipo de creencias?

“Nadie está “a salvo”, porque las supersticiones son un subproducto natural de cómo funciona nuestra mente. No se trata de ser más o menos inteligente, más o menos formado o más o menos manipulable”, alega Blanco.

Nadie está “a salvo”, porque las supersticiones son un subproducto natural de cómo funciona nuestra mente. No se trata de ser más o menos inteligente, formado o manipulable

Fernando Blanco Bregón

En un artículo en The Conversation titulado Por qué hay gente inteligente que cree en fantasmas y supersticiones, el investigador explica que los estudios científicos indican que no solo podemos atribuir las creencias paranormales a personas con escasa formación o inteligencia. Una revisión de 2022 sobre los estudios de esta temática publicados a lo largo de cuatro décadas concluyó que había una alta disparidad en los resultados y que las asociaciones más consistentes se observaron entre creencias paranormales y tener un mayor pensamiento intuitivo y sesgo de confirmación —es decir, quedarse solo con la información que confirma nuestras creencias—.

“Las encuestas a gran escala muestran que en el mundo desarrollado existe un porcentaje elevado de personas que siguen rituales supersticiosos o creen en teorías de la conspiración”, añade el profesor de la UGR.

Según el Barómetro sobre Religión y Creencias en España de 2025, en España el 40 % de los encuestados creía mucho o bastante en las energías, el 24 % en los milagros, el 21 % en la astrología, el 15 % en la videncia y el 13 % en las terapias espirituales o energéticas para curar enfermedades.

¿Qué riesgos tiene creer en supersticiones?

Los psicólogos coinciden en que la mayoría de las supersticiones que nos vienen a la cabeza son relativamente inofensivas, como llevar un amuleto a un examen. “Creer que la llegada de un eclipse traerá una catástrofe es bastante inofensivo, salvo para las personas que tomen medidas extremas para evitar ese supuesto desastre”, puntualiza Delgado.

Creer que la llegada de un eclipse traerá una catástrofe es bastante inofensivo, salvo para las personas que tomen medidas extremas para evitar ese supuesto desastre

Eparquio Delgado

Por su parte, el astrofísico Javier Armentia, exdirector del Planetario de Pamplona, señala al SMC España algunas consecuencias. “Nos puede hacer perder el tiempo o perdernos un espectáculo que merece la pena, como el eclipse total”, destaca.

Más allá de los eclipses, creer que dos fenómenos guardan una relación que no tienen sí puede ser peligroso cuando hablamos, por ejemplo, de falsas creencias sobre minorías. “Cuando la creencia es que el reconocimiento de derechos a minorías sociales supone que la mayoría perderá derechos, dos fenómenos que no tienen relación entre sí en la medida en que las ampliaciones de derechos son universales y no sustituciones, esa creencia sí que puede ser preocupante”, matiza el psicólogo.

De la misma forma, si la conducta supersticiosa afecta a la salud entonces sí es peligroso, como usar un tratamiento alternativo que no funciona para un problema médico que sí tiene un tratamiento con evidencia científica, alega Blanco.

En cuanto a las raíces de algunos de estos mitos, ¿de dónde surgen?

Aunque hay mitos y supersticiones de todo tipo, algunos se remontan a culturas ancestrales, como las precolombinas. “Eran sociedades agrarias muy avanzadas en técnicas de cultivo y riego, y para su correcto desarrollo era indispensable tener un conocimiento preciso del transcurrir de las estaciones y, sobre todo, de cuándo se producían la estación seca y la lluviosa que ordenaban los períodos de siembra y cosecha”, explica al SMC España Estela Ocampo, profesora de Teoría e Historia del Arte en el departamento de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra.

Esto provocó que tuvieran una observación muy precisa de los fenómenos astrales y que establecieran calendarios solares, lunares y venusinos. “Se trataba de calendarios muy precisos. El maya, por ejemplo, era más preciso que el europeo antes de la reforma gregoriana”, apunta la experta. Estos calendarios permitían la predicción de todos los fenómenos astrales, incluidos los eclipses.

A pesar de que eran conocidos y predichos, se consideraban fenómenos negativos, en los que el Sol era amenazado por alguna divinidad monstruosa del inframundo, que devoraba la luz y la energía solar. “Pero la batalla era ganada por el Sol, que volvía a brillar en el firmamento restableciendo el orden universal. Este proceso, que producía incertidumbre, era acompañado muchas veces de ofrendas y sacrificios que ayudaban en la dramática batalla de restitución del orden existente entre el mundo humano y el suprahumano”, afirma.

En las sociedad indígenas actuales, los eclipses siguen considerándose fenómenos ominosos durante los que pueden acaecer acontecimientos negativos

Estela Ocampo

¿Pervive alguna de estas creencias en la actualidad? De alguna forma sí, aunque con matices. “Las sociedades indígenas actuales, herederas de las culturas originarias anteriores a la llegada de los europeos, mantienen vivas muchas de las creencias, entre ellas, la íntima relación entre los fenómenos astrales y la vida de los seres humanos y de sus sociedades. Evidentemente, su historia y su inclusión en contextos modernos ha modificado muchas de estas creencias, pero los eclipses siguen considerándose fenómenos ominosos durante los cuales pueden acaecer acontecimientos negativos”, señala Ocampo.

El próximo 12 de agosto, durante el eclipse solar total, ¿habrá gente con miedo debido a estas supersticiones?

Para responder a esta pregunta, lo mejor es acudir a la hemeroteca y comprobar qué ha pasado en otros países en los últimos años con eclipses solares totales —el último que vimos desde la península fue en 1912—.

Armentia recuerda que, en el último gran eclipse norteamericano, el del 8 de abril de 2024, se publicaron artículos referidos a personas que se habían sentido mal, con dolores de cabeza que no se quitaban, alteraciones del ciclo menstrual en mujeres, náuseas... Estos síntomas los agruparon bajo el nombre de eclipse sickness (enfermedad del eclipse, en castellano), una enfermedad que no existe y que no tiene ninguna base científica.

En la costa oeste de Estados Unidos, en Los Ángeles, el astrónomo Edwin Charles Krupp lleva décadas desmontando supersticiones y explicando a la ciudadanía en qué consiste un eclipse. Como director del Observatorio Griffith desde 1974, Krupp recuerda al SMC España que el centro solía recibir un número considerable de consultas telefónicas antes de que un eclipse fuera visible en la zona y algunas procedían de personas preocupadas o mal informadas.

Hoy en día, las llamadas siguen produciéndose, pero son menos habituales porque la gente puede acceder a la información a través de la página web del observatorio y otras fuentes, según Krupp. “El único temor específico con el que me he encontrado personalmente, tanto en persona como por teléfono, es el temor por un feto si la madre se expone al eclipse, y fueron las madres quienes preguntaron al respecto”, recuerda.

El único temor específico con el que me he encontrado personalmente es el temor por un feto si la madre se expone al eclipse y fueron las madres quienes preguntaron

Edwin Charles Krupp

En general, las llamadas de personas preocupadas suelen proceder de gente que simplemente quiere saber si el eclipse es seguro. “A menudo escuchan la información que indica que los ojos pueden sufrir daños si se mira al Sol parcialmente eclipsado sin un filtro adecuado y la comprensión incompleta de esa información los lleva a preocuparse de que el eclipse sea, en general, peligroso por razones que no les quedan claras”, añade.

En otro caso reciente, en China, que vivió un eclipse solar total el 22 de julio de 2009, fueron las autoridades gubernamentales las que publicaron una directiva pidiendo a los funcionarios combatir “la superstición y el terror” y que estuvieran atentos a los accidentes de tráfico y a las posibles estampidas de personas, puesto que en la cultura china antigua un eclipse se consideraba que era un mensaje negativo por parte de los astros.

¿Qué consecuencias podrían tener estos comportamientos?

Aparte de perderse un fenómeno que solo verán una vez en su vida, las falsas creencias relacionadas con la salud podrían tener su impacto en los servicios de urgencia, que estarán en alerta por si hay daños oculares en quien no use la protección adecuada.

“Se pueden ver colapsadas por tener que atender a enfermos imaginarios que han leído sobre el tema y sienten todos los síntomas”, apunta Armentia. También podría ocurrir en sentido inverso: alguien con un ataque de ansiedad que piense que es fruto del eclipse y no acuda a un servicio médico.

¿Cuál es el mejor antídoto contra estas creencias?

Un estudio publicado en 2024 que analizó datos sobre creencias anticientíficas y conspirativas de 38 países europeos concluyó que su negatividad puede evitarse con políticas que destaquen la racionalidad de la ciencia como fuente de orientación y que respondan a las necesidades de toda la ciudadanía.

En el caso concreto del Observatorio Griffith de Estados Unidos, su director cuenta cómo responden: “Tratamos estos temores como tratamos todas las consultas. Ofrecemos una explicación clara y concisa de los hechos y respondemos directamente a cualquier preocupación que se plantee. A veces, este tipo de cuestiones surgen en entrevistas y emisiones de los medios de comunicación y, cuando ocurre, proporcionamos información muy directa y sencilla para infundir confianza a quienes se topan con la noticia”.

En cualquier caso, es algo que lleva tiempo y esfuerzo: “Aplicar los criterios de racionalidad, desmontar los bulos, como decía la ley de Brandolini, resulta siempre mucho más complicado que propagarlos”, apunta Armentia.

Aplicar los criterios de racionalidad, desmontar los bulos, como decía la ley de Brandolini, resulta siempre mucho más complicado que propagarlos

Javier Armentia

En un artículo publicado en el SMC España, el astrofísico hacía hincapié en la importancia de los medios de comunicación a la hora de informar sobre el eclipse de forma responsable y sin caer en el exceso.

“El problema es que la gente recibirá esas noticias pseudocientíficas a través de medios en los que confía, como sus redes sociales, WhatsApp o Instagram, que además pueden ser amplificadas por medios generalistas como la televisión”, alerta.

El Gobierno de España y numerosos centros de investigación han publicado páginas web y diferentes contenidos explicando el eclipse con rigor y de forma accesible, alertando también de los riesgos oculares si no se usa la protección adecuada al observarlo.

Para llegar al máximo de población, Armentia apunta que hay que conseguir que los mensajes científicos sean no solo accesibles y bien fundamentados, sino que además tengan empatía y se alejen del dogmatismo o la condescendencia. “Es difícil pero no imposible”.

Y apunta una posible fórmula: el humor. “Hizo más por desmontar la homeopatía que las diluciones homeopáticas se convirtieran en chascarrillo de monologuistas que los informes de los grupos escépticos denunciando lo absurdo de la creencia”. 

Artículo redactado por:
Laura Chaparro
Laura Chaparro Domínguez

Periodista de ciencia con más de quince años de experiencia en medios y oficinas de prensa. Licenciada en Periodismo. Máster en Comunicación de la ciencia.

Las 5W +1
Publica
FAQ
Contacto