Sustituir un vehículo de combustión, aunque esté en buen estado, por uno eléctrico tiene beneficios climáticos a largo plazo, según un estudio
Una de las principales estrategias para mitigar las emisiones de CO2 es la electrificación de los vehículos. Aunque retirar de la circulación los que aún están en buen estado supone un impacto ambiental, un estudio publicado en la revista Science ha demostrado que su sustitución por vehículos eléctricos de batería tiene beneficios a largo plazo, incluso teniendo en cuenta las emisiones derivadas de la fabricación. Para abordar esta cuestión, los autores estimaron las emisiones de CO₂ a lo largo del ciclo de vida asociadas a mantener en uso un vehículo con motor de combustión frente a desguazarlo antes de tiempo y sustituirlo por uno eléctrico. Los resultados muestran que la huella climática de la fabricación del nuevo vehículo se ve reducida, ya que los coches eléctricos liberan solo un tercio de los gases de efecto invernadero que los vehículos de motor.