Estudian cómo responden las personas al humo de los incendios gracias a datos de localización de los móviles

La forma en que la gente se comporta ante el humo de los incendios forestales varía según su nivel educativo y solo se produce cuando este empieza a ser peligroso para la salud. Son las principales conclusiones de un estudio realizado a partir de los datos de geolocalización de 163.000 móviles de personas expuestas a la contaminación atmosférica durante la temporada de incendios de California (Estados Unidos) de 2018. Según los autores, cuyo estudio se publica en la revista PNAS, estas brechas de concienciación podrían suponer un obstáculo para las intervenciones dirigidas a los comportamientos de las personas.

27/04/2026 - 21:00 CEST
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César San Juan Guillén - incendios

César San Juan

Investigador del departamento de Psicología Social y profesor de Psicología Criminal en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)

Science Media Centre España

Esta investigación representa una contribución muy interesante en el estudio del comportamiento en situaciones críticas. El uso de datos de geolocalización de móviles para medir comportamientos reales —en lugar de depender de encuestas o autoinformes— permite observar con precisión cómo las personas ajustan su tiempo de respuesta al humo de incendios forestales. La muestra es amplia (163.000 dispositivos) y el diseño aprovecha la naturaleza impredecible del desplazamiento de las columnas de humo como fuente de variación cuasiexperimental, lo que refuerza la validez causal de los hallazgos. 

Su aportación más relevante es separar dos mecanismos: la capacidad de adaptarse, frente a la conciencia del riesgo. 

Lo explico: cuando observa que las personas con más estudios se protegen más del humo, podríamos pensar dos cosas: o bien tienen más facilidades para quedarse en casa (trabajos flexibles, posibilidad de teletrabajar), o bien son más conscientes de que el humo es peligroso. Para saber cuál de las dos explicaciones es la correcta, los investigadores usaron un recurso ingenioso: miraron también qué hace la gente cuando llueve. La lluvia, al igual que el humo, es algo que se ve claramente y que invita a quedarse en casa. Pero a diferencia del humo, todo el mundo sabe que mojarse es incómodo —no hacen falta estudios para entenderlo—. 

El resultado fue revelador: cuando llueve, tanto las personas con estudios universitarios como las que no los tienen se quedan en casa por igual. En cambio, cuando hay humo, las personas con más estudios se protegen mucho más que las demás. 

Si la diferencia fuera por tener trabajos más flexibles, veríamos el mismo patrón con la lluvia. Pero no es así. Por tanto, la explicación más probable es que las personas con más formación conocen mejor los riesgos del humo para la salud y por eso reaccionan más. 

El hallazgo más preocupante es que las personas no empiezan a protegerse hasta que el humo supera los 50 µg/m³, cuando los efectos adversos para la salud comienzan a niveles muy inferiores (10-25 µg/m³). Esto indica una brecha importante entre el momento en que el humo se vuelve perceptible o ‘saliente’ y el momento en que ya es dañino. Combinado con el fuerte gradiente educativo, el mensaje para las políticas públicas es claro: las alertas de calidad del aire y las campañas de sensibilización deben ser más tempranas, más accesibles y diseñadas específicamente para llegar a poblaciones con menor nivel educativo, donde la conciencia del riesgo parece ser menor.

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Behavioral responses to wildfire smoke: Insights from smartphone location data
    • Artículo de investigación
    • Revisado por pares
Revista
PNAS
27/04/2026
Autores

Berestycki et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
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