¿Qué tipos de algas hay?
Las algas son organismos acuáticos autótrofos, es decir, son capaces de crear su propio alimento a partir de materia inorgánica. Marina Aboal Sanjurjo, catedrática de Botánica en la Universidad de Murcia, apunta al SMC España que “tienen una gran importancia global como captadoras de dióxido de carbono y productoras de oxígeno”. Actualmente, se estima que las algas que crecen de manera natural en los océanos captan 173 millones de toneladas de CO₂ al año. La base de datos de AlgaeBase cuenta con 183.995 especies de algas identificadas.
“Es importante diferenciar entre microalgas y macroalgas, normalmente llamadas indistintamente como algas”, puntualiza al SMC España Cristina Blanco Llamero, profesora e investigadora en el departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Francisco de Vitoria. Las primeras son organismos unicelulares, algas microscópicas; y las segundas son tejidos más complejos de gran tamaño, aquellas que identificamos en las playas, que pueden llegar a medir hasta 60 metros.
Pueden vivir en agua dulce, salobre o salada. Las algas verdes están principalmente presentes en agua continental, mientras que las más frecuentes en aguas marinas son las macroalgas rojas y pardas.
Además, pueden crecer de distintas maneras: las algas bentónicas se desarrollan sobre substratos, es decir, crecen sobre rocas o suelo, mientras que las planctónicas están presentes en la columna de agua.
¿Solo hay algas en verano?
No. Aunque se suele hablar de las algas principalmente en el periodo estival, hay muchas especies que son perennes, especialmente las bentónicas, ya que están sujetas a los sustratos del suelo durante todo el año. Aboal Sanjurjo apunta que “para el desarrollo y proliferación las algas se requiere la presencia de los nutrientes, además de una temperatura y un fotoperiodo adecuados”.
¿Por qué hay más algas en verano? “El enriquecimiento de las aguas con compuestos nitrogenados o fosforados, junto con temperaturas calurosas, suelen explicar las proliferaciones en todos los sistemas acuáticos durante las épocas estivales”, indica la investigadora.
El enriquecimiento de las aguas con compuestos nitrogenados o fosforados, junto con temperaturas calurosas, suelen explicar las proliferaciones en todos los sistemas acuáticos durante las épocas estivales
Marina Aboal Sanjurjo
¿Hay especies invasoras en las costas españolas?
Las especies invasoras constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad a nivel global, ya que pueden generar importantes impactos ecológicos y económicos. Como explica al SMC España María Elena Cefalì, doctora en Ciencias del Medio Ambiente y técnica del Centro Oceanográfico de Baleares (IEO-CSIC), son especies foráneas con una gran capacidad de adaptación y reproducción, por lo que pueden extenderse muy fácilmente. “En líneas generales, las especies invasoras provocan un empobrecimiento de la biodiversidad y alteraciones en el funcionamiento de los ecosistemas nativos, además de competir con especies estructurantes fundamentales para el hábitat, pero depende de cada especie en particular”, añade.
En España, hay varios casos de algas invasoras. Algunos tienen graves consecuencias para los ecosistemas, mientras que otros no tienen por qué ser tan dañinos. Por ejemplo, en el caso de la costa cántabra, destacan dos especies japonesas que se asientan principalmente en la zona del fondo marino: Sargassum muticum y Undaria pinnatifid. La primera de ellas se introdujo en Europa, en la zona de Normandía y la Bretaña francesa a mediados de los años 70 de manera accidental, ya que fue un efecto secundario de la navegación y el transporte de moluscos. Llegó a las costas gallegas a mediados de los 80.
La segunda fue importada para su cultivo y desarrollo industrial también a la Bretaña francesa, aunque había aparecido ya previamente en el Mediterráneo francés. Se la conoce como wakame y en Asia lleva mucho tiempo empleándose para la alimentación. Apareció por primera vez en las costas españolas en Galicia, en los años 80. Aunque esta especie, Undaria pinnatifid, fue catalogada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como una de las dos únicas especies de algas incluidas en la lista de las 100 especies invasoras más dañinas a nivel mundial por su altísima capacidad de reproducción, faltan datos concluyentes sobre su efecto nocivo sobre la biodiversidad: un estudio publicado en Ecology and Evolution concluye que, a pesar de que pueda causar cierto impacto ecológico, no parece generar cambios sustanciales en los ecosistemas.
El caso de la expansión del alga asiática Rugulopteryx okamurae en el litoral andaluz representa un ejemplo más preocupante de invasión. Probablemente llegó a Europa por la importación de las ostras japonesas Crassostrea gigas y fue detectada por primera vez en territorio español en la costa de Ceuta en 2015, pero actualmente se ha expandido por todo el estrecho de Gibraltar. Cefalí explica que “está teniendo un efecto casi devastador sobre algunos hábitats marinos debido a su enorme capacidad de recubrimiento del suelo” que puede llegar a ser del 90 %, lo que provoca la expulsión del resto de especies. Es una especie perenne, por lo que está presente en el suelo marino todo el año, pero con un máximo de crecimiento en primavera y verano.
Está teniendo un efecto casi devastador sobre algunos hábitats marinos debido a su enorme capacidad de recubrimiento del suelo, lo que provoca la expulsión del resto de especies
María Elena Cefalì
En el litoral andaluz, según la Junta de Andalucía, la distribución de esta alga ocupa desde Punta Negra en Almería hasta el Puerto de Santa María en Cádiz. Su expansión también está siendo notable en las Islas Canarias, Murcia y Alicante y desde el verano pasado, también en el mar Cantábrico. El principal problema que presenta es la reproducción masiva. José Lucas Pérez, catedrático de Ecología en la Universidad de Cádiz y presidente de la Sociedad Española de Ficología, indica al SMC España que “los grandes arribazones de esta alga que llegan a las playas y roquedos intermareales causan también un impacto no solo ecológico, sino económico, ya que los ayuntamientos tienen que retirar cientos de toneladas de algas en estado de putrefacción”.
En Tarifa se han llegado a retirar 11.000 toneladas en un solo verano, ya que se estima que, en la zona del Estrecho de Gibraltar, la biomasa anual de Rugulopteryx okamurae es de alrededor de 100.000 toneladas de peso fresco. En el norte, su expansión también preocupa cada vez más. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), fue detectada en las inmediaciones de los principales puertos, como Bilbao y Santander en 2023 y, en agosto del verano pasado, el Gobierno de Cantabria llegó a retirar 1.600 toneladas de la playa de Noja en menos de una semana. Además del daño que esto supone para la pesca, afecta al resto de organismos marinos, al impedir la entrada de luz.
¿Cómo se está abordando la expansión de Rugulopteryx okamurae?
Se están llevando a cabo medidas de gestión de esta alga y protección de la pesca y el medioambiente. En 2022, el MITECO publicó la Estrategia de control del alga Rugulopteryx okamurae en España y en 2024, una guía para la redacción de planes de gestión de biomasa de esta alga. En una nota de prensa publicada el pasado 2 de julio, el ministerio admitía que, con el conocimiento científico actual, no es posible erradicar la especie y que se debe cooperar para contener la expansión.
Por ello, algunas comunidades han tomado medidas. Andalucía aprobó su Plan de Gestión de Biomasa en julio de 2025; Galicia, en noviembre de 2025, y Melilla, en diciembre de 2025, centrados en la prevención y el control de las poblaciones existentes de esta alga.
Aparte de las especies invasoras, ¿qué son las floraciones de algas nocivas y qué peligros tienen?
Las floraciones de algas nocivas se dan cuando algunas microalgas se reproducen de manera excesiva debido a un exceso de nutrientes en el ecosistema acuático, que facilita la expansión de géneros tóxicos capaces de liberar toxinas. Suponen una amenaza ecológica y también un riesgo para la salud humana, sobre todo, en zonas donde se practica la pesca o la acuicultura. De las miles de especies que conforman el fitoplancton actual, solo un 2 % son nocivas.
Los mariscos bivalvos son los organismos marinos más propensos a acumular biotoxinas procedentes de estas floraciones, ya que su alimentación se basa en la filtración de microalgas del plancton. Si un ser humano ingiere marisco intoxicado puede padecer envenenamientos graves como la intoxicación paralizante por mariscos o la intoxicación neurotóxica por mariscos, entre otras.
Pérez explica que las floraciones algales son más habituales en primavera y verano porque durante estas estaciones se dan las condiciones ambientales ideales. “Las floraciones de microalgas se ven favorecidas por condiciones de estabilidad en el agua, es decir, poca turbulencia y enriquecimiento en nutrientes. Estas condiciones suelen darse, por ejemplo, en zonas del litoral gallego en verano; ya que la temperatura de las aguas es mayor y hay menos turbulencia. Además, como consecuencia de incendios forestales u otra clase de vertidos, el aporte de nutrientes a la costa es más alto”, añade el científico.
¿Y qué son las mareas rojas?
Las mareas rojas son un tipo de floración algal en la que el crecimiento masivo de microalgas tiñe color rojizo el agua. En 2018, en las Rías Baixas gallegas, específicamente la Ría de Vigo y Pontevedra, se observó una proliferación intensa y prolongada del dinoflagelado Alexandrium minutum, que provocó la acumulación de toxinas. Además, en 2019 también hubo una marea roja importante en las aguas costeras adyacentes al estuario del Guadiana, esta vez causada por Lingulodinium polyedra, conocida por producir toxinas que pueden acumularse en los mariscos con niveles elevados de toxicidad.
Aunque las floraciones algales nocivas se llevan desarrollando muchos años, las condiciones del cambio climático provocan que ciertas zonas sean más propensas a episodios más graves que antes. Por esta razón, se llevan a cabo labores de monitorización de las aguas, como la que realiza el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (INTECMAR).
También hay mareas rojas que pueden no ser nocivas, ya que depende de la especie de microalgas que se esté reproduciendo.
¿Qué aplicaciones se les pueden dar?
Las algas están siendo cada vez más utilizadas en diversos ámbitos, principalmente para la alimentación debido a su valor nutritivo, pero también se están desarrollando nuevas aplicaciones en campos como la cosmética, la medicina, la agricultura, la producción de biocombustibles y la industria textil.
Blanco afirma que “tanto las macroalgas como las microalgas presentan interés nutricional, pero sus formas de cultivo son muy diferentes”. Las macroalgas (son las típicas como kombu, wakame o nori) destacan sobre todo por su contenido en fibra dietética, minerales y compuestos bioactivos. Son especialmente ricas en yodo, hierro, calcio y determinados polisacáridos con posible efecto prebiótico. Además, contienen antioxidantes y moléculas bioactivas que se estudian por sus potenciales beneficios sobre la salud metabólica e inflamatoria. De las macroalgas se obtienen hidrocoloides como agar, carragenanos o alginatos, ampliamente utilizados como espesantes y estabilizantes en la industria alimentaria y farmacéutica.
Las macroalgas —como kombu, wakame o nori— destacan sobre todo por su contenido en fibra dietética, minerales y compuestos bioactivos
Cristina Blanco Llamero
“Por otro lado, las microalgas (normalmente comercializadas en forma de ‘polvo verde’ como espirulina o chlorella) tienen perfiles más orientados a la producción de proteínas, lípidos y compuestos funcionales de alto valor añadido. Algunas especies pueden alcanzar contenidos proteicos muy elevados y producir ácidos grasos omega-3 como EPA y DHA, que actualmente obtenemos principalmente del pescado, lo cual supone una alternativa única como fuente vegetal”, enumera.
También pueden utilizarse como plataformas celulares para producir proteínas, pigmentos, antioxidantes, omega-3, compuestos farmacéuticos o biomateriales. También existe interés en su uso para biocombustibles, captura de CO₂ y tratamiento de aguas residuales.
Como hemos visto, debido al descontrolado crecimiento del alga invasora Rugulopteryx okamurae, un equipo de la Universidad de Sevilla ha investigado cómo transformar este residuo en un recurso útil. Exploran su aprovechamiento como materia prima para producir energía como el biogás y, posteriormente, el metano con aplicaciones industriales. Además, los subproductos generados de este proceso pueden emplearse como fertilizantes orgánicos para la agricultura.