La rápida propagación de los incendios extremos puede provocar cambios en la vegetación a largo plazo
Un estudio publicado en Science Advances ha demostrado que las áreas afectadas por incendios forestales extremos –caracterizados por una rápida expansión y gran dificultad de extinción– tienen una menor cobertura arbórea y una capacidad de recuperación más reducida respecto a incendios menos intensos, lo que puede provocar cambios a largo plazo en la vegetación. El equipo analizó 32,1 millones de hectáreas de bosques de coníferas de Canadá y el oeste de Estados Unidos que sufrieron incendios entre 2012 y 2023. De esa superficie, más de un tercio se quemó tras incendios extremos. En estos casos observaron que, cuanto mayor es la velocidad a la que avanza el frente, mayor es el tamaño, la severidad del fuego y la distancia a las fuentes de semillas de los árboles supervivientes, lo que allana el camino para cambios a largo plazo en la vegetación.