Antonio García

Antonio García
Cargo

Catedrático de la Universitat Politècnica de València e investigador en el Instituto Universitario de Investigación CMT - Clean Mobility & Thermofluids

Sustituir un vehículo de combustión, aunque esté en buen estado, por uno eléctrico tiene beneficios climáticos a largo plazo, según un estudio

Una de las principales estrategias para mitigar las emisiones de CO2 es la electrificación de los vehículos. Aunque retirar de la circulación los que aún están en buen estado supone un impacto ambiental, un estudio publicado en la revista Science ha demostrado que su sustitución por vehículos eléctricos de batería tiene beneficios a largo plazo, incluso teniendo en cuenta las emisiones derivadas de la fabricación. Para abordar esta cuestión, los autores estimaron las emisiones de CO₂ a lo largo del ciclo de vida asociadas a mantener en uso un vehículo con motor de combustión frente a desguazarlo antes de tiempo y sustituirlo por uno eléctrico. Los resultados muestran que la huella climática de la fabricación del nuevo vehículo se ve reducida, ya que los coches eléctricos liberan solo un tercio de los gases de efecto invernadero que los vehículos de motor.

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El futuro del transporte rodado es eléctrico, pero debería ser ecléctico

La semana pasada, el Parlamento Europeo aprobó la prohibición de la venta de vehículos con emisiones superiores a 0 gramos de CO2 por kilómetro a partir de 2035 en Europa. Además, también votaron en contra de una enmienda que permitiría a los fabricantes de automóviles comprar créditos para los llamados combustibles sintéticos. Esto deja prácticamente sin opciones a los motores de combustión interna. ¿Es esta la medida la oportuna para acelerar la descarbonización del sector transporte?

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