Las tasas de vacunación infantil se han estancado o descendido en la mayoría de los países de la UE desde el inicio de la pandemia de covid-19
La cobertura de vacunación infantil ha disminuido en la mayoría de los países de la Unión Europea (UE) en los últimos años, lo que ha revertido una parte de los importantes avances logrados desde 1980, según un estudio publicado en The Lancet Regional Health – Europe. Los investigadores analizaron datos de la Organización Mundial de la Salud y de UNICEF sobre las tasas de cobertura de siete vacunas infantiles –difteria, tétanos y tos ferina; hepatitis B; Haemophilus influenzae tipo b; sarampión; neumococo; poliomielitis y rubeola– en los 27 países de la UE entre 1980 y 2024. La mayoría de los descensos recientes comenzaron entre 2019 y 2022, coincidiendo con la pandemia de covid-19. En España, los datos apuntan a una disminución de las tasas de vacunación para cinco de las siete vacunas infantiles –se incrementaron en rubeola y sarampión–.
Jaime Jesús Pérez - vacunas niños europa
Jaime Jesús Pérez Martín
Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, subdirector general de Salud Pública de la Región de Murcia y presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV)
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
"El estudio es de buena calidad, pero es discutible su objetivo. Evalúa tendencias, pero esas tendencias no las marca con un valor específico, sino teniendo en cuenta si consigue la significación estadística, lo cual puede ser poco relevante, aunque ellos mismos lo explican en la discusión. Por ejemplo, un país que tenga un 70 % de cobertura y en la última tendencia observada haya obtenido un 75 % saldrá bien en la foto, aunque su realidad no sea precisamente buena. Es decir, el estudio está bien hecho para lo que tiene como objetivo, pero creo que se deberían haber tenido en cuenta no solo las tendencias, sino también los valores absolutos de cobertura en la evaluación".
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
"Existen pocos trabajos que evalúen tendencias tan a largo plazo; el final del estudio coincide con la pandemia y el periodo pospandémico, periodos en los que, en general, se ha observado un pequeño descenso de coberturas en parte debido a la priorización de la vacunación covid-19 y, posteriormente en algunos casos, por un posible aumento de reticencias vacunales".
¿Han tenido en cuenta los autores los factores de confusión? ¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
"Hay varios factores de confusión que no se tienen en cuenta y solo uno de ellos se menciona en la discusión. El periodo analizado, 45 años, es muy largo, la mayoría de las vacunas evaluadas han entrado al calendario vacunal durante este periodo, eso lleva a que en un primer momento cuando la vacuna se introduce en el calendario se suele registrar un aumento progresivo de la cobertura vacunal (en la mayoría de las ocasiones), por lo que algunos de los aumentos de cobertura iniciales puede deberse a un aumento de coberturas por la introducción de la vacuna en el calendario, algo que no se excluye; en los casos que esto fuera así, si luego hay una bajada (aunque sea pequeña) de la cobertura puede dar una impresión negativa no siendo esta real basándose en datos de cobertura absoluta (y no en tendencias).
Por otro lado, al analizar coberturas de 45 años, las estimaciones de estas pueden haber cambiado porque haya cambiado el método de cálculo y que no se refleje realmente una variación real. Por ejemplo, hace décadas no era raro que las coberturas vacunales se calcularan teniendo en cuenta el total de dosis distribuidas que se dividían entre los niños existentes, no se tenían en cuenta las vacunas eliminadas por caducidad o por cualquier otra perdida posible. Actualmente, la mejora de los sistemas de registro asegura que las coberturas sean reales porque la cobertura se estima midiendo los niños realmente vacunados respecto al total, es decir, la mejora en los métodos de estimación de coberturas juega en contra del dato y puede llevar a estimar una cobertura más baja que en otros periodos que se calculaba de otra manera (más baja pero real). Este dato no se comenta en ningún punto del artículo.
Otro posible sesgo son los posibles cambios de calendario. En este caso, solo se comenta para el caso del sarampión y la rubeola, pero no se tiene en cuenta para el estudio. Sin embargo, el estudio mide coberturas vacunales frente a tercera dosis de vacunas como DTP, polio, etc., y al menos en tres países europeos (España, Francia y Bélgica) el calendario vacunal ha cambiado y esa tercera dosis ha pasado de administrarse a los seis meses a hacerlo a los 11 meses. Es conocido que las vacunas en los bebés de mayor edad tienen menor cobertura, pero este dato no se menciona ni se tiene en cuenta en el estudio.
En el caso español es llamativo el diferente comportamiento de la vacuna DTP y polio (tabla 3) cuando ambas vacunas se administran desde hace décadas de forma combinada (en el mismo pinchazo) por lo que cualquier diferencia o no es real o no es trascendente".
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
"Las tendencias son interesantes, pero siempre evaluadas junto a la cobertura real frente a cada una de esas vacunas y no solo frente a la tendencia, los valores descendentes registrados de forma más recientes pueden deberse a diferentes razones, alguna de las cuales pueden no tener repercusión real, pero en cualquier caso sirve como aldabonazo para seguir vigilando tanto coberturas como tendencias, algo que los responsables de programas vacunales hacen habitualmente.
[En España] el estudio refleja, independientemente de las tendencias, unas buenas coberturas vacunales si bien aquellos valores que están en 94 y 92 sería deseable que se alcanzasen valores por encima del 95 %".
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Villani et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares