Reacción: los datos de la OMS y UNICEF muestran que la vacunación infantil ha caído a nivel global

Según datos de la OMS y UNICEF, 25 millones de niños no han recibido sus vacunas contra la difteria, el tétanos y la tosferina (DTP) a nivel global. Se trata de la mayor caída continuada en cobertura vacunal en casi treinta años.

15/07/2022 - 09:20 CEST
 
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Ángel Hernández - vacunas niños

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Ángel Hernández Merino

Pediatra y vocal del Comité Asesor de Vacunas, de la Asociación Española de Pediatría y de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria

Science Media Centre España

Los datos difundidos por UNICEF y la OMS son terribles: 25 millones de niños no recibieron ninguna dosis de la vacuna de difteria, tétanos y tosferina en su primer año de vida en el mundo. Tres dosis de esta vacunación en el primer año de vida de cualquier niño (DTP3) es un indicador fiel del estado de los programas de vacunación infantil. Una caída de este indicador debe poner en guardia a los responsables de los países afectados, pues pone de manifiesto una brecha importante en uno de los principales servicios de prevención de la salud de la población: los programas de vacunación.  

La pandemia de covid-19 está teniendo enormes efectos en múltiples aspectos de la salud de las personas y de las poblaciones. Algunos de estos impactos serán duraderos y se notarán durante numerosos años. Son, por ejemplo, los derivados de la salud mental y, también, todos los efectos sobre la salud por el empobrecimiento general y, como siempre, el mayor empobrecimiento de los más vulnerables. Las vacunaciones infantiles también están siendo arrolladas por el terremoto pandémico. 

Las tendencias de mejora de las coberturas vacunales que se habían documentado en las últimas décadas hasta 2019 se truncaron en 2020 con la llegada de la covid-19. Se esperaba que 2021 fuera un año de recuperación de la caída de 2020, pero no ha sido así como nos muestran estos datos publicados por UNICEF y la OMS. La pérdida de vacunaciones como las del sarampión y el rotavirus tendrán consecuencias medibles en términos de carga de enfermedad y muertes en un plazo relativamente corto, de meses y pocos años. En otros casos, como la vacuna del virus del papiloma humano, tendrá consecuencias a más largo plazo. Esta última vacunación, que está siendo extraordinariamente difícil de implementar en el conjunto de países con ingresos limitados, seguirá siendo una asignatura pendiente en el mundo por la brecha entre países con ingresos medios-altos y los demás. 

El aumento de enfermedades prevenibles con vacunas tiene, además, dos nuevas consecuencias: por una parte, a nivel de la economía familiar, por el sufrimiento y la muerte en familias con necesidades de asegurar capacidad funcional de todos sus miembros, y, a nivel general, por la necesidad de dedicar parte de los escasos recursos sanitarios a su atención, lo que los detrae de otras necesidades de salud. Es decir, reduce la capacidad funcional y social de las familias y compromete las capacidades del sistema sanitario. 

No debemos caer en la tentación de pensar que es solo un problema de países "lejanos", de países con índices de desarrollo humano bajos, que estamos libres de los efectos de la pandemia en las coberturas vacunales. También los países con ingresos elevados se han visto afectados. Se ha comprobado un empeoramiento de las coberturas de algunas vacunaciones en, por ej., EE. UU. Y nuestro país, con un sistema de provisión de servicios sanitarios muy distinto, tampoco está libre de este efecto de la pandemia.  

En 2020 pudimos comprobar un empeoramiento de las coberturas de algunas vacunaciones que se recuperaron, al menos en parte, pronto. Pero no contamos con buena información sobre estos aspectos. Pronto conoceremos la situación de las coberturas vacunales de 2021 y podremos saber si se ha avanzado en estos aspectos. Una de las lagunas más relevantes es la de conocer las coberturas vacunales a niveles de comarcas, provincias, localidades e, incluso, barrios u otras unidades de medición de mayor detalle que el de comunidad autónoma y nacional que incluyen las cifras oficiales. 

Debemos trabajar, en el terreno internacional, impulsando y colaborando con la extensión de las vacunaciones a todos los rincones del mundo. A nivel nacional, explorando las coberturas vacunales en unidades geográficas y poblacionales de menor tamaño (una buena cifra de cobertura vacunal a nivel autonómico no implica que haya localidades o agrupaciones poblacionales con coberturas insuficientes, que alimentan bolsas de población susceptible no detectadas). 

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África González - vacunas niños

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África González Fernández

Catedrática de Inmunología, directora del Centro de investigaciones Biomédicas y expresidenta de la SEI

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La pandemia de covid-19 ha supuesto un reto en nuestra historia reciente, con la mayor tasa de infectados por un virus y sus variantes, conocida hasta el momento. La movilización internacional, el desarrollo de vacunas en un tiempo récord para el virus SARS-CoV-2, antivirales y mejor manejo de los pacientes graves ha hecho que los países industrializados estén volviendo a una cierta normalidad, con ingresos hospitalarios más controlados, y, sobre todo, con una disminución de enfermos graves y fallecimientos. 

Pero hay efectos colaterales muy graves de la pandemia que no son tan evidentes. Esto, unido a otros factores, está llevando a que niños de muchos países no reciban las vacunas que pueden protegerles de enfermedades muy graves tales como la difteria, tétanos, tosferina y otros patógenos. Esta situación está siendo crítica en algunos países, con una disminución importante en el número de niños vacunados a pesar de que hay vacunas disponibles. 

Esta bajada en la prevención puede tener consecuencias fatales, con incremento de enfermedades en los niños con importantes secuelas o incluso fallecimientos, evitables con el uso de vacunas. 

La Organización mundial de la Salud y UNICEF hacen una llamada de atención a nivel internacional para ejercer una labor coordinada, de financiación, y lo que sea necesario, con el fin de poder vacunar a todos los niños que lo necesitan. 

La vacunación, junto con la higiene y los antibióticos, son las medidas que más vidas salvan anualmente. Tenemos en nuestras manos la solución más eficaz y barata para mejorar la salud de millones de niños. 

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ES

José Gómez Rial - vacunas niños

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José Gómez Rial

Inmunólogo del Hospital Clínico Universitario de Santiago

Science Media Centre España

No deja de ser una paradoja que, en un momento en que una vacuna nos está permitiendo salir de una pandemia que ha causado más de 6 millones de fallecidos en todo el mundo, por otro lado asistamos a la mayor caída en cobertura vacunal del resto de vacunas en tres décadas.  

Si bien los motivos de esta caída están relacionados por la disrupción en el acceso a las vacunas que ha producido la pandemia, como bien apunta la OMS no debemos dejar de cimentar la confianza en la vacunación a través de la comunicación basada en la evidencia y combatir la desinformación, que a mi parecer supone ahora mismo el mayor peligro al que nos enfrentamos: perder la confianza en la vacunación que tantas vidas ha salvado en la historia de la humanidad. 

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Quique Bassat - vacunación OMS

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Quique Bassat

Pediatra y epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)

Science Media Centre España

Las consecuencias indirectas de la pandemia en los países de baja renta se están empezando a visibilizar. Las interrupciones del programa ampliado de vacunación, debidas a las restricciones impuestas por la covid, han causado una caída en la cobertura vacunal en la población más vulnerable, los niños. Las dificultades para acceder a las vacunas rutinarias, que cada año salvan miles y miles de vidas, tienen consecuencias desastrosas en la primera infancia, y además de asociarse a brotes epidémicos (como los de sarampión), dejan desprotegidos a niños y vulnerables a enfermedades totalmente prevenibles. Los gobiernos deberían entender que las consecuencias directas de la covid en la infancia son mucho más leves que las indirectas de no dejarles acceder a vacunas.

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