Un equipo de Francia ha estudiado la microbiota intestinal de atletas de élite con alta capacidad aeróbica (futbolistas y ciclistas). Los datos indican que tienen menor diversidad bacteriana y que el trasplante de heces de deportistas a ratones mejora parámetros metabólicos como la sensibilidad a la insulina y los depósitos de glucógeno en los músculos. Los resultados se publican en la revista Cell Reports.

Rosa del Campo - microbioma atletas
Rosa del Campo
Investigadora en el Hospital Ramón y Cajal y miembro del Grupo Especializado para el Estudio de la Microbiota Humana de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC-GEMBIOTA)
Este trabajo es interesante y plantea una hipótesis que ya se ha explorado en otros trabajos anteriores, si la microbiota intestinal puede contribuir al éxito de los deportistas de élite. Hace tiempo se vio ya relación con los niveles de lactato (producido por el músculo y que limita el cansancio físico) y el contenido bacteriano, incluso se planteó control antidopaje (dopaje con bacterias contra la fatiga muscular).
En el artículo actual lo que se plantean es ver si hay diferencias en la composición de la microbiota (qué bacterias están) y en la funcionalidad (qué están haciendo esas bacterias). Para ver esto han hecho tres grupos: personas no deportistas, jugadores de élite de fútbol y ciclistas de alto rendimiento. En función del grupo, podemos ver que las personas tienen microbiotas diferenciales en cuanto a su composición.
Curiosamente, cuanto más deporte, menor diversidad de la microbiota intestinal, y eso se asocia con una condición poco saludable, pero también se justifica con la especialización de esas bacterias en el intestino. Pero más llamativo es cuando evalúan la capacidad de reproducir esto en ratones. Para ello han cogido personas de los extremos, no deportistas y muy deportistas y han trasplantado sus heces a los ratones durante varios días, comprobando que los ratones tienen bacterias similares a las personas. Los resultados en ratones indican que la capacidad de esfuerzo aeróbico en los ratones está condicionada por la microbiota y ello se debe fundamentalmente al consumo de glucógeno, buen control de azúcar y producción de ácidos grasos de cadena corta, que son unas grasas que solo producen las bacterias.
El estudio se ha publicado en una revista muy exigente y los datos que aportan los investigadores son sólidos.
Ya se sospechaba desde hace tiempo la relación entre la microbiota y la condición física, pero esto solo es aplicable a deportistas de élite, no para el ejercicio habitual diario de una persona no atleta.
Como todos los estudios de la microbiota, nunca sabemos si es antes el huevo o la gallina: si los deportistas de élite son así por sus bacterias o las bacterias de los deportistas se acomodan a la situación de esfuerzo físico. Otra importante limitación es que solo se estudia una muestra de heces por persona y es como tener un fotograma en vez de una película entera. Deberían ser estudios longitudinales en los que se pudiera seguir a las personas para llegar a conclusiones sólidas.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Animales
David Martin et al.
- Artículo de investigación
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