Los resultados de la vacuna personalizada contra el melanoma se presentarán en el congreso europeo de oncología médica
La administración de intismeran, una vacuna terapéutica personalizada contra el cáncer elaborada a partir del tumor de cada paciente, junto con la inmunoterapia con pembrolizumab tras la cirugía para el melanoma de alto riesgo redujo el riesgo de recidiva o muerte en un 42 %. En este ensayo clínico en fase 3, financiado por Moderna y Merck Sharp & Dohme, participaron 1.137 pacientes con un riesgo muy elevado de recidiva a los que se les había extirpado quirúrgicamente el melanoma. Las compañías ofrecieron datos preliminares en agosto en una nota de prensa y está prevista la presentación de los resultados completos este sábado en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) que se celebra en Madrid. Antes del anuncio, ayer los datos se filtraron y las acciones de ambas empresas cayeron en bolsa. El artículo científico está pendiente de publicarse en The New England Journal of Medicine.
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Eva Muñoz Couselo
Los resultados del estudio INTerpath-001 representan un avance muy importante en el tratamiento del melanoma y, especialmente, en el desarrollo de la medicina personalizada. Por primera vez, un ensayo de fase III demuestra que una vacuna terapéutica individualizada, diseñada a partir de las características moleculares del tumor de cada paciente, puede mejorar significativamente los resultados de la inmunoterapia convencional.
El beneficio observado no es solo estadísticamente significativo, sino también clínicamente relevante. La combinación de intismeran autogene y pembrolizumab consigue que el 82,2 % de los pacientes permanezcan libres de recaída a los dos años, frente al 70 % de los tratados exclusivamente con pembrolizumab. Además, también se observa una reducción significativa del riesgo de desarrollar metástasis a distancia. No obstante, será necesario disponer de un seguimiento más prolongado para confirmar la duración de este beneficio y conocer su posible impacto en la supervivencia global.
Estos resultados deben interpretarse también en el contexto de la transformación que está experimentando el tratamiento del melanoma. En los últimos años, la inmunoterapia neoadyuvante, administrada antes de la cirugía, ha demostrado resultados extraordinariamente prometedores en pacientes con enfermedad resecable de alto riesgo. Una de sus principales ventajas es que permite adaptar el tratamiento posterior a la respuesta patológica, evitando en determinados pacientes la necesidad de prolongar innecesariamente la inmunoterapia.
Por tanto, aunque INTerpath-001 establece una nueva referencia para el desarrollo de tratamientos adyuvantes personalizados, todavía debemos definir cómo se integrarán estas estrategias en un escenario en el que la neoadyuvancia está adquiriendo un protagonismo creciente.
Finalmente, no podemos olvidar el reto de la sostenibilidad. Las vacunas individualizadas requieren procesos de fabricación complejos y previsiblemente costosos. Su incorporación a la práctica clínica deberá acompañarse de evaluaciones rigurosas de coste-efectividad, considerando no solo el precio del tratamiento, sino también su capacidad para prevenir recaídas y evitar tratamientos posteriores.
El verdadero reto de la oncología del futuro no será únicamente desarrollar tratamientos cada vez más eficaces, sino identificar qué pacientes necesitan realmente cada tratamiento, en qué momento deben recibirlo y durante cuánto tiempo. La combinación de medicina personalizada, estrategias neoadyuvantes y tratamientos adaptados a la respuesta podría permitirnos avanzar hacia una oncología más eficaz, menos tóxica y también más sostenible.
[Sobre la caída en bolsa al filtrarse los datos del ensayo] Es una verdadera lástima que estos resultados hayan circulado prematuramente por redes sociales, generando múltiples comentarios e interpretaciones antes de su presentación oficial en ESMO. Creo que, por respeto al trabajo de los investigadores, los autores y las compañías implicadas, debería haberse preservado la oportunidad de presentar los resultados completos, contextualizarlos adecuadamente y ofrecer una interpretación científica rigurosa. Esa responsabilidad corresponde, en primer lugar, a quienes han desarrollado el estudio y a quienes tienen encomendada su discusión científica durante el congreso. La discusión y el debate son fundamentales para avanzar en ciencia, pero deberían producirse sobre la base de datos completos y correctamente presentados, no de información filtrada y potencialmente descontextualizada.
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Marisol Soengas
Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
La comunidad científica y médica, y muchísimos pacientes con cáncer, estábamos pendientes desde agosto de los resultados de un gran estudio clínico internacional con Intismerán (la vacuna personalizada de mRNA para prevenir recaídas en melanomas y otros tumores tras la cirugía). Hemos sabido ahora por datos que se van a presentar en el Congreso Europeo de Oncología Médica (ESMO), que estas expectativas están apoyadas por datos muy prometedores. Se trata de un ensayo clínico en fase 3 en el que han participado 157 centros clínicos en distintos países, y más de 1.300 pacientes, en sí, un gran reto que merece reconocimiento. El interés era altísimo, porque las compañías desarrolladoras (Moderna y Merck/MSD) anunciaron que habían conseguido dos grandes objetivos en la oncología actual: avanzar hacia un tratamiento ‘a la carta’ para cada paciente, y conseguir que su propio sistema inmunitario elimine células tumorales que se pudiesen haber ‘escapado’ tras la eliminación de los tumores primarios. No era estrategia para evitar los melanomas, ni para tratar casos avanzados con metástasis. Se trataba de combinar Intismerán con inmunoterapias ya aprobadas (el anticuerpo pembrolizumab) para reducir la aparición de metástasis y con ello, aumentar la supervivencia global de los pacientes. La tecnología utilizada para esta personalización es potencialmente tan potente que el interés estaba justificado.
¿Qué parece demostrar este ensayo en fase 3, que se denomina INTerpath-001? El dato más relevante es que tras 24 meses, el 82,2 % de los pacientes tratados con la combinación de Intismerán y pembrolizumab permanece libre de recaída, frente al 70,0 % con pembrolizumab, lo que supone una reducción del riesgo de recaída o muerte del 42 % (Hazard Ratio 0,58). También se redujo un 38 % el riesgo de metástasis a distancia o muerte (HR 0,62).
¿Cómo se ha percibido? Para saber la respuesta de los investigadores básicos y clínicos, deberemos de esperar a mañana sábado, cuando la Dra. Georgina Long del Melanoma Institute de Australia hará públicos los datos específicos. Los mercados, sin embargo, han reaccionado con una caída bursátil. Se esperaba que el efecto sobre las metástasis fuese más significativo porque en un ensayo previo en fase 2 se había indicado una reducción del 59 % en la aparición de metástasis distales.
Otro punto que requiere cautela es la posible aplicabilidad de la tecnología. Lo que Moderna y colaboradores han conseguido no es trivial, pero es logísticamente complejo. Se trata literalmente de una vacuna hecha a medida. Se obtiene una muestra del tumor y de sangre, se secuencian y se identifican las mutaciones que generan proteínas anómalas o neoantígenos, ausentes de las células normales. Mediante algoritmos (aquí uno de los grandes avances) se seleccionan hasta 34 neoantígenos con potencial para ser reconocidos por el sistema inmunitario y se fabrica una molécula de mRNA específica que los codifica. Tras administrarla, esos neoantígenos son producidos y presentados al sistema inmunitario, generando o amplificando linfocitos T capaces de reconocer las células tumorales. Intismeran se combina con pembrolizumab, un inhibidor de PD-1. Así, la vacuna aumenta y dirige la respuesta antitumoral y pembrolizumab evita que el tumor inactive esos linfocitos. Es, por tanto, una forma especialmente avanzada de medicina personalizada. Este es el gran avance, porque conceptualmente permitiría abordar no solo el melanoma, sino otros tumores en el que el sistema inmunitario sea rescatable. El desafío es conseguir que esa personalización sea escalable a un gran número de pacientes y que el coste sea asumible por los sistemas de salud.
- Sin revisión por pares
- Comunicación en congreso
Long et al.
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