Un estudio analiza la relación entre dejar de fumar y el riesgo de tener párkinson

Una investigación realizada en Corea del Sur ha recopilado datos de más de 410.000 personas fumadoras durante una media de nueve años. Los análisis indican que el riesgo de desarrollar párkinson en quienes dejaron de fumar durante ese periodo fue alrededor de un 60 % mayor al de quienes seguían fumando, sin embargo, su riesgo de muerte era más bajo. Según los investigadores, que recalcan que el estudio no demuestra que fumar prevenga el párkinson, el tabaquismo “sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible y contribuye al desarrollo de enfermedades cardíacas, cáncer y enfermedades pulmonares crónicas. Los beneficios para la salud de dejar de fumar siguen siendo sustanciales y evidentes”. Los resultados se publican en Neurology. 

25/02/2026 - 22:00 CET
Reacciones

Raúl Martínez Fernández - párkinson tabaco

Raúl Martínez Fernández

Neurólogo e investigador clínico en el HM CINAC-Hospital Puerta del Sur

Science Media Centre España

El estudio es de buena calidad. El diseño es adecuado y la metodología en general es correcta. Neurology es una muy buena revista y publicar ahí implica, en general, que el artículo está bien hecho.

Ya era bastante conocido que el fumar menos se asociaba a un riesgo relativo mayor de enfermedad de Parkinson. De hecho, se había planteado como posible factor protector para padecer la enfermedad, asociado al efecto de la nicotina. Pero lo cierto es que el porqué es desconocido. Lo que se sospechaba, y de hecho los autores lo mencionan también, es que en personas con riesgo de padecer enfermedad de Parkinson o que están en una fase muy inicial prediagnóstica ya hay déficit de dopamina, por tanto, también del circuito de la recompensa y de los mecanismos de la adicción. Es decir, les es más fácil dejar de fumar porque ya tienen déficits biológicos relacionados con la enfermedad (como digo, déficit de dopamina), no es que al dejar de fumar incrementen el riesgo. En favor de esta hipótesis es que lo que modifica el riesgo es dejar o no de fumar, no cuánto hayan fumado.

[En cuanto a posibles limitaciones] Fundamentalmente, que es un estudio retrospectivo y que, como en todos los estudios epidemiológicos de este tipo, no es posible controlar todos los factores genéticos y ambientales que pueden incidir en el riesgo. De todos modos, los autores lo contrarrestan parcialmente incluyendo una muestra enorme y controlando por aquellos factores más conocidos (edad, actividad física, tensión arterial, colesterol, etc.)

Más allá de estos matices estadísticos, lo que queda claro es que seguir fumando aumenta la mortalidad (y seguro que también la morbilidad). Independientemente de la causa subyacente a que la gente que lo deja tenga mayor incidencia de enfermedad de Parkinson, fumar es malo para la salud.

Declara no tener conflicto de interés
ES

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Josep Maria Suelves

Investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, vocal de la junta directiva de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

Science Media Centre España

El trabajo que acaba de publicar Neurology muestra, a partir de datos obtenidos de un número muy elevado de pacientes con una historia de consumo de tabaco entre quienes había personas que habían dejado de fumar, nuevas pruebas de la relación entre el uso de tabaco y la incidencia de enfermedad de Parkinson. Se sabía ya que este trastorno neurodegenerativo es algo más frecuente entre las personas que fuman que entre las no fumadoras, y este nuevo trabajo muestra que quienes abandonaron el tabaco durante largo tiempo redujeron significativamente la mortalidad por todas las causas en comparación con quienes continuaron fumando, pero presentaron una incidencia algo mayor de enfermedad de Parkinson. 

Hay pruebas irrefutables de que el tabaco perjudica gravemente la salud tanto de las personas como del planeta: el tabaco causa alrededor de 60.000 muertes anuales en España y es una de las principales causas evitables de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer, y tiene también un grave impacto sobre el medio ambiente. Contrastando con la gravedad de los daños que causa el tabaco, se han publicado estudios que indican que la incidencia o el curso clínico de unos pocos trastornos —entre los que se incluye el párkinson— podrían ser algo menores entre las personas que fuman en comparación con las no fumadoras. Esos potenciales beneficios son ínfimos en comparación con los perjuicios del uso y la exposición al tabaco y la nicotina, de manera que, lejos de cuestionar la necesidad de seguir apoyando medidas para prevenir el inicio de su consumo y facilitar el abandono entre quienes todavía fuman, únicamente invitan a seguir impulsando estudios que ayuden al desarrollo de nuevas terapias que reproduzcan los posibles efectos beneficiosos del tabaco sobre enfermedades como el párkinson.

Declara no tener conflicto de interés
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Dynamic Smoking Patterns and Risk of Parkinson Disease and All-Cause Mortality
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Revista
Neurology
25/02/2026
Autores

Ahn et al. 

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
  • Estudio observacional
  • Humanos
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