El bonobo Kanzi muestra que la capacidad de imaginar no es solo humana

Dos investigadores de la Universidad John Hopkins (Estados Unidos) han mostrado por primera vez y a través de tres experimentos que los simios podrían usar su imaginación y jugar a fingir, una capacidad que se consideraba exclusiva de los humanos. Durante el estudio, Kanzi, un bonobo de 43 años, probó vasos de zumo imaginario y tazones de uvas imaginarias. Según los investigadores, “la imaginación se ha considerado durante mucho tiempo un elemento crucial de la condición humana, pero la idea de que no sea exclusiva de nuestra especie es realmente transformadora”. Los resultados se publican en Science

05/02/2026 - 20:00 CET
Kanzi

Kanzi, un bonobo de 43 años que vive en Ape Initiative, del que se había informado anecdóticamente que fingía y podía responder a indicaciones verbales señalando con el dedo. Crédito: Ape Initiative.

Reacciones

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Antonio J. Osuna Mascaró

Investigador posdoctoral en el Messerli Research Institute de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena (Austria), especialista en cognición animal

Science Media Centre España

Este estudio aporta una de las evidencias experimentales más claras hasta la fecha de representaciones secundarias en un individuo de otra especie. Durante años se han acumulado observaciones anecdóticas de chimpancés y bonobos interactuando con objetos imaginarios (desde jugar con cubos invisibles en laboratorio hasta tratar palitos como si fuesen muñecas), pero faltaban demostraciones experimentales. El trabajo de Bastos y Krupenye con Kanzi da ese paso, mostrando que un bonobo puede mantener y actualizar estados imaginados superpuestos a la realidad inmediata.  

El diseño es conceptualmente sencillo: Kanzi alternaba ensayos reforzados (donde se le daba un premio) con pruebas no reforzadas (sin premio), en las que debía indicar la localización de zumo o comida imaginarios tras observar acciones de “hacer como si se vertiese en un vaso”. Aunque el rendimiento se sitúa por debajo del 70 % en los experimentos principales (1 y 3), este nivel es esperable en un experimento de esta naturaleza, que se presta fácilmente a distracciones y variabilidad atencional.  

Desde una perspectiva más amplia, este trabajo ilustra las dificultades inherentes a estudiar la imaginación en otras especies. Explorar la imaginación de otras especies requiere diseños que, inevitablemente, están profundamente moldeados por nuestra propia forma de interactuar con el mundo. No es casual que el experimento dependa de un sujeto excepcional como Kanzi (tristemente fallecido en 2025), entrenado para comunicarse con humanos: aquí, el lenguaje actúa como una ventana a su mente, de forma similar a lo que ocurrió con Alex, el loro gris que reveló al mundo lo fascinante de la mente de las aves.  

Por eso creo que el estudio dice mucho de nosotros y de nuestras limitaciones. No solo ha sido necesario trabajar con Kanzi, sino que el propio diseño experimental es profundamente ‘humano’. En el experimento principal se vierte, con una jarra, un zumo imaginario en un vaso; esto está muy lejos de las formas en las que los grandes simios deben usar las representaciones secundarias en la naturaleza. 

Existen evidencias experimentales de monos capaces de manipular mentalmente figuras visuales, y también de ratas capaces de activar voluntariamente representaciones internas de su entorno. Todo ello sugiere que estas capacidades pueden no ser exclusivas de los grandes simios. El reto, a medida que nos alejamos de nuestra propia especie, es diseñar experimentos adaptados a cada especie que permitan evaluarlas sin recurrir a marcos excesivamente antropocéntricos. Necesitaremos diseños que se alejen de la facilidad de preguntar ‘dónde está el zumo’. Será cuestión de tiempo y de creatividad por parte de los científicos que podamos tener una respuesta.

Declara no tener conflicto de interés
ES

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Juan Carlos Gómez

Psicólogo e investigador en el Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de St. Andrews (Escocia)

Science Media Centre España

Se trata de un excelente experimento, que usa una tarea sencilla pero muy original para explorar por primera vez de forma experimental un tema —el juego imaginario— que hasta ahora había permanecido en segundo plano en el estudio de los monos antropoides. 

Hasta ahora solo había indicios muy discutidos sobre la existencia de esta capacidad en primates no humanos. Este estudio refuerza la posibilidad de que los raros ejemplos de posible juego imaginario que se habían observado en antropoides sean genuinos, o al menos nos digan algo sobre los precursores evolutivos de esta capacidad tan importante y bien desarrollada en los humanos.  

[En cuanto a posibles limitaciones] Los autores realizaron controles que descartan muchas explicaciones alternativas, pero, como suele suceder en este tipo de estudios, aún queda la posibilidad de otras explicaciones. Por ejemplo, tal vez Kanzi haya aprendido que la respuesta correcta es señalar a los vasos que tienen algo, y cuando se ve urgido por sus cuidadores a elegir entre dos vasos aparentemente vacíos, piense que en el único que puede haber algo es en el que no ha sido volteado. Lo elegiría, por tanto, no porque entienda que el humano finge que tiene zumo, sino por descarte, por si acaso hay algo en él que no se ve bien.  

Pero, al margen de interpretaciones alternativas, en mi opinión la aportación más importante de este estudio, más allá de sus prometedores resultados, es el hecho de que proporciona por vez primera un paradigma experimental que podrá seguir usándose para investigar de forma sistemática los posibles precursores evolutivos del juego de imaginación en primates no humanos. Los autores han dado un paso de gigante al hacer posible la investigación experimental de esta importante cuestión, que hasta ahora había permanecido en segundo plano debido en gran medida a la falta de formas fiables de investigarla.

Conflictos de interés: "La primera autora del artículo, Amalia Bastos, acaba de empezar a trabajar en el mismo departamento que yo y, por lo tanto, somos ahora compañeros de trabajo en la Escuela de Psicología y Neurociencia de la Universidad de St. Andrews, aunque no trabajamos juntos en ningún proyecto. El trabajo que aquí se comenta lo realizó antes de incorporarse al departamento".

ES

Llorente - Kanzi

Miquel Llorente

Director del departamento de Psicología de la Universidad de Girona, profesor agregado Serra Húnter e investigador principal del grupo de investigación Comparative Minds

Science Media Centre España

Este estudio de Bastos y Krupenye es de una excelente calidad metodológica y aborda un desafío histórico en la primatología: cómo demostrar que un animal está imaginando algo que no está ahí. Los autores describen con gran precisión una capacidad que hasta hace poco creíamos exclusivamente humana: la de sostener dos realidades paralelas en la mente. Kanzi es capaz de operar con una representación secundaria, lo que significa que puede proyectar un escenario ficticio (el juego del zumo) sobre la realidad física (las tazas vacías) sin que ambas interfieran entre sí. Es decir, dispone de una estructura cognitiva que le permite manejar lo que no está presente (imaginando) sin perder nunca el contacto con lo que sí está ahí.  

Sin embargo, hay que tener en cuenta una limitación intrínseca: el sujeto es Kanzi. Estamos ante un ‘genio’ extraordinariamente enculturizado, entrenado en lenguaje artificial y con un desarrollo cognitivo que, si bien nace de una base biológica común a su especie, ha sido amplificado por un entorno humano. Como ocurre con los grandes genios de nuestra especie, Kanzi nos marca el techo del potencial cognitivo de los bonobos, pero no necesariamente el estándar de lo que un individuo medio hace en la selva.  

Aun así, el estudio es coherente con la evidencia acumulada en la última década, que sitúa a los grandes simios mucho más cerca de nosotros en capacidades como la planificación del futuro o la atribución de estados mentales (pensar en lo que el otro piensa). Las implicaciones son profundas: si la capacidad de simular no es exclusivamente humana, significa que el andamiaje cognitivo para la ficción, el simbolismo y quizás la cultura compleja ya estaba presente en nuestro ancestro común hace millones de años. Ahora el reto es entender no solo el qué pueden hacer, sino el cómo y para qué utilizan estas herramientas mentales en su propio entorno natural.

Declara no tener conflicto de interés
ES
Publicaciones
Evidence for representation of pretend objects by Kanzi, a language-trained bonobo
    • Artículo de investigación
    • Revisado por pares
    • Animales
Revista
Science
05/02/2026
Autores

Bastos, Krupenye

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
  • Animales
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