La menopausia es la única transición hormonal de la mujer que no presenta disminución de materia gris ni de volumen cerebral

Un estudio ha analizado los cambios estructurales del cerebro femenino durante las tres principales transiciones hormonales: la pubertad, el embarazo y la menopausia. Para ello, y usando neuroimagen longitudinal –que registra imágenes del cerebro a lo largo del tiempo–, compararon mujeres en transición de una fase hormonal a otra con participantes en esas fases hormonales –más de 1.000 mujeres en total–. Los resultados, publicados en Nature Communications, muestran que las transiciones de la pubertad y del embarazo provocan una reducción de la materia gris cortical, mientras que las mujeres que atravesaban la menopausia no mostraron una disminución significativa ni de la materia gris cortical ni del volumen cerebral total.

Reacciones

Nuria Marín Jiménez - menopausia cerebro

Nuria Marín Jiménez

Doctora en Biomedicina y Ciencias de la Salud y contratada posdoctoral Juan de la Cierva de la Universidad de Almería

Science Media Centre España

Es un estudio de buena calidad y resulta especialmente interesante porque analiza de forma longitudinal cómo cambia la estructura cerebral durante tres grandes transiciones de la vida reproductiva femenina: la pubertad, el embarazo y la menopausia. Una de sus principales fortalezas es que no estudia estas etapas de forma aislada, sino que utiliza una metodología analítica común e incluye grupos de comparación estables. Esto permite diferenciar mejor los cambios relacionados con cada transición de los que se producen simplemente por el desarrollo o el envejecimiento.  

Quizá el resultado más llamativo es que la pubertad y el embarazo comparten ciertos patrones de remodelación cerebral, con reducciones del volumen de materia gris cortical en numerosas regiones, aunque también existen diferencias entre ambas etapas. La menopausia, en cambio, muestra un patrón distinto: durante la transición menopáusica no se observa la reducción significativa de materia gris cortical que sí aparece en mujeres que permanecen en etapas pre o posmenopáusicas estables. Es importante no interpretar esa reducción de materia gris observada en la pubertad y el embarazo como algo necesariamente negativo o como una ‘pérdida de cerebro’; hablamos de cambios estructurales que pueden formar parte de procesos de reorganización y adaptación cerebral.  

Hay, sin embargo, algunas limitaciones que obligan a ser prudentes. El estudio no dispone de medidas hormonales comparables en las tres cohortes, por lo que no puede demostrar que las hormonas sean directamente responsables de los cambios observados. Además, la pubertad y la menopausia se definieron a partir de información autodeclarada sobre la menarquia y la última menstruación, y las participantes proceden de estudios independientes realizados con distintos equipos de resonancia magnética. Esto es especialmente relevante al interpretar los resultados de la menopausia: que durante esta transición no se detecte una reducción significativa del volumen cortical no significa que el cerebro ‘no cambie’. Los propios autores consideran esta interpretación preliminar.  

El estudio abre una vía muy interesante para entender el cerebro femenino desde una perspectiva de ciclo vital, pero todavía necesitamos estudios que midan directamente los cambios hormonales y permitan saber qué significado funcional tienen estas modificaciones cerebrales y cómo pueden relacionarse con la salud de las mujeres.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Rafael Romero García - cerebro menopausia

Rafael Romero García

Profesor titular del departamento de Fisiología Médica y Biofísica, y director del Laboratorio de Neuroimagen y Redes Cerebrales

Science Media Centre España

Este estudio evalúa cambios cerebrales asociados a tres importantes transiciones hormonales y reproductivas que tienen lugar a lo largo de la vida de las mujeres: la pubertad, el embarazo y la menopausia. Su objetivo es identificar similitudes y diferencias entre estas etapas. Para ello, los autores analizan datos de resonancia magnética de 1095 participantes que fueron escaneadas en dos momentos diferentes para identificar cambios longitudinales en su volumen cerebral. 

Un hito importante del estudio es que compara los cambios observados durante cada transición (antes y después de la menarquia, el embarazo y la menopausia), con los de mujeres controles de edad similar que no experimentaron esa transición durante el periodo de seguimiento. Sus resultados muestran que, comparados con sus respectivos controles, la menarquia y el embarazo están asociados a una disminución del volumen de materia gris, mientras que en la transición a la menopausia no se observó el mismo patrón de pérdida de volumen. En cuanto a las regiones concretas afectadas durante la menarquia y el embarazo, el estudio encuentra áreas de cambio similares, pero también reporta que cada etapa muestra cambios específicos. 

Se trata de un estudio metodológicamente sólido que aporta evidencia de una remodelación cerebral extensa durante la pubertad y el embarazo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el volumen cerebral es una medida macroscópica que no permite identificar cambios a nivel celular ni alteraciones funcionales.  Además, al tratarse de un estudio observacional, no permite establecer una relación causal entre cambios hormonales y cambios cerebrales.

No declara conflicto de interés
ES

Sandra Doval Moreno - cerebro menopausia

Sandra Doval

Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y profesora docente investigadora en la Universidad Internacional de La Rioja

Science Media Centre España

Conocemos desde hace años que el cerebro cambia durante el embarazo o en la adolescencia, y estudios previos del mismo equipo ya habían señalado que ambos procesos comparten un ritmo de cambio similar, pero nunca se había puesto a estas dos etapas junto con la menopausia, que sigue siendo la gran desconocida en este terreno. 

Eso es justo lo que aporta este trabajo. Considera pubertad, embarazo y menopausia y las analiza con la misma vara de medir, dentro de una sola investigación, con grupos de control estables para cada transición. Pubertad y embarazo se parecen más de lo que cabría esperar, ya que ambas conllevan una pérdida de sustancia gris en amplias zonas de la corteza de asociación (prefrontal, parietal y temporal), como si el cerebro se estuviera ‘podando’ y reorganizando de forma parecida en ambos procesos. La menopausia, en cambio, rompe el patrón. En lugar de acelerar esa pérdida, parece atenuarla, al menos durante la propia transición: mientras las mujeres estables pre y posmenopáusicas sí muestran declive de sustancia gris, el grupo que atraviesa la transición no lo muestra. Es un hallazgo que encaja con lo que sabemos de las hormonas sexuales, que aumentan en pubertad y embarazo y disminuyen en la menopausia, y que abre una vía interesante para pensar en la plasticidad cerebral femenina —entendida aquí en un sentido descriptivo, no funcional— como algo que podría ir en ambas direcciones, y no como un simple declive. 

Dicho esto, conviene no sacar conclusiones demasiado categóricas. La pubertad y la menopausia se determinaron con una sola pregunta (si ya tuvo la regla, si ya no la tiene), lo que deja fuera situaciones como la perimenopausia. Por otro lado, las tres muestras tienen orígenes diversos, es decir, proceden de estudios distintos, con escáneres diferentes y tamaños de muestra muy dispares. El volumen de datos de menopausia, procedente del UK Biobank, es enorme comparado con el de las otras dos categorías. Los propios autores son prudentes al interpretar la ausencia de cambio en la menopausia: señalan que podría reflejar una atenuación del deterioro asociado a la edad, pero advierten que los contrastes estadísticos directos no llegaron a ser significativos y que esa lectura es preliminar. Aun con esas cautelas, es un estudio necesario en un área muy desatendida, ya que el cerebro femenino a lo largo de la vida sigue estando infrarrepresentado en neurociencia. Conviene recordar, eso sí, que estos cambios estructurales no implican por sí solos una mejora o un empeoramiento funcional, y que hará falta investigación adicional para saber qué significan realmente para la cognición o la salud cerebral a largo plazo.

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Puberty, pregnancy, and menopause show shared and distinct structural changes across the lifespan
    • Artículo de investigación
    • Revisado por pares
    • Humanos
    • Estudio observacional
Revista
Nature Communications
Autores

van’t Hof et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
  • Humanos
  • Estudio observacional
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