La crisis climática amenaza competiciones como el Tour de Francia, según muestra un estudio que ha analizado 50 ediciones de la carrera ciclista

Un equipo internacional con participación del ISGlobal ha analizado datos climáticos de 50 ediciones del Tour de Francia, entre 1974 y 2023. Los resultados muestran que, durante el mes de julio, el riesgo de estrés térmico ha aumentado a lo largo de los años, siendo última década la que acumula un mayor número de episodios de calor extremo. En las localizaciones analizadas, el Tour ha logrado evitar hasta ahora las condiciones de máximo riesgo para la salud, pero según las investigadoras, ha sido “una carrera extremadamente afortunada. Con las olas de calor récord cada vez más frecuentes, parece solo cuestión de tiempo que el Tour se enfrente a días de estrés térmico extremo que pondrán a prueba los protocolos de seguridad actuales”. El estudio, que se publica en Scientific Reports, utilizó el Tour de Francia como ejemplo del reto que el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático plantea para la organización de eventos deportivos en verano. 

24/02/2026 - 11:00 CET
Reacciones

Víctor Resco - tour calor

Víctor Resco de Dios

Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida

Science Media Centre España

Hace ya 12 años, en 2014, Frank Dancevic colapsó mientras jugaba en el abierto de Australia. En la competición de este año vimos también cómo se suspendieron varios partidos y se cerraban las techumbres. Pero ¿qué pasa en los deportes al aire libre?

El estudio indica cómo los corredores del Tour de Francia están bajo un riesgo cada vez mayor y que hasta ahora se han librado “por suerte”. Esto es, aunque el calor estival es cada vez más riguroso, los días clave del Tour no han coincidido con los peores días de las horas de calor. Sería extremadamente ingenuo, e irresponsable, pensar que el Tour se va a seguir librando del cambio climático y antes o después empezaremos a ver los corredores bajo olas de calor extrema.

El problema del cambio climático no es tanto el calor, sino la falta de adaptación. Sabemos que la deseable disminución de emisiones es, a día de hoy, una quimera y, por tanto, debemos empezar ya a adaptarnos. El mundial de Catar de 2022, por ejemplo, se celebró en noviembre para evitar la canícula estival. Y quizás veamos cómo medidas parecidas se toman en cada vez más deportes. Aparte de cambiar las fechas, las ubicaciones también se pueden repensar, de manera que en los días más calurosos se celebren las etapas de mayor altitud.

No declara conflicto de interés
ES

Pedro Valenzuela - tour calor

Pedro L. Valenzuela

Investigador en la Unidad de Fisiología de la Universidad de Alcalá

Science Media Centre España

El artículo me parece interesante especialmente por la temática que aborda y el panorama (aunque sea a futuro) que muestra. El análisis de los últimos 50 años es muy interesante porque muestra una tendencia al alta; las mayores temperaturas se han dado después del 2018 y es previsible que la situación vaya a peor. Además, no solo analiza la temperatura, que es uno de los factores que afecta al estrés térmico, sino que analiza también otros factores como la humedad o la velocidad del aire que pueden hacer que a una determinada temperatura los deportistas sufran mucho más.   

Todos sabemos que el calentamiento global es una realidad y que las temperaturas en verano son cada vez más extremas. Este estudio es interesante porque muestra con datos esa situación: si la tendencia continúa, cada vez va a ser más frecuente que los ciclistas se enfrenten a temperaturas que pueden poner en riesgo no solo su rendimiento, también su salud. Todavía quizá el contexto no es enormemente preocupante en general, excepto en algunas etapas concretas, pero quién sabe si de aquí a unas décadas la normalidad serán esas temperaturas extremas (como ya ha ocurrido en otros eventos como el Mundial de Atletismo de Doha en Catar). De hecho, ya hemos visto en en los últimos JJOO de París que el calor era el protagonista en muchas pruebas. Además, remarca la importancia de que los ciclistas se aclimaten correctamente a las altas temperaturas incluso semanas antes de acudir a la prueba.   

[En cuanto a limitaciones] Más que limitaciones del estudio, sí que hay ciertas consideraciones. La primera es que, para una determinada temperatura, el tipo de deporte practicado puede influir en el estrés térmico. Al igual que un maratón a mediodía en julio en Francia sería algo prácticamente impensable o que conllevaría un gran riesgo para los atletas, en ciclismo las tasas de sudoración suelen ser algo menores por la velocidad de los propios ciclistas. Esto no quita relevancia a los hallazgos del estudio ni mucho menos, pero sí que es algo a tener en cuenta al considerar los peligros de que se realice una prueba. Por otro lado, estudios como este pueden servir para intentar predecir en qué fechas u horas puede ser más conveniente que se desarrollen las competiciones, aunque seguramente sean decisiones organizativas que puedan variar enormemente incluso de una semana para otra según la previsión meteorológica. 

Declara no tener conflicto de interés
ES
Publicaciones
The future of European outdoor summer sports through the lens of 50 years of the Tour de France
    • Artículo de investigación
    • Revisado por pares
Revista
Scientific Reports
24/02/2026
Autores

Cvijanovic et al. 

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
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