Proponen que la FIFA y las estrellas de la música ofrezcan descuentos a sus fans por reducir el impacto climático de los megaeventos
Los eventos internacionales de entretenimiento tienen una huella de carbono muy elevada. La mayor parte proviene de las emisiones provocadas por los desplazamientos de los espectadores, que representan el 82 % de las emisiones de la Copa del Mundo de la FIFA de 2026 y el 97 % de la gira europea de Coldplay de 2024, según un estudio publicado en Communications Sustainability que analiza el impacto ambiental de ambos megaeventos. Los investigadores proponen que los organizadores asuman parte de los costes de carbono recompensando a los aficionados con descuentos por optar a formas de desplazamiento más ecológicas para asistir a los eventos.
Neus Escobar - huella estrellas
Neus Escobar
Investigadora en el BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático)
Este artículo propone una metodología basada en el análisis coste-beneficio y la economía del bienestar para evaluar la viabilidad social y ambiental de megaeventos, aplicándola al concierto de Coldplay (2024) y al Mundial de Fútbol (2026). El beneficio económico se calcula mediante la disposición a pagar de los usuarios reflejada en la reventa de entradas, mientras que el impacto ambiental mide la huella de carbono de todo su ciclo de vida. Para evitar duplicidades, se excluyen los consumos domésticos o de alimentación habituales, pero se incluyen los desplazamientos de los asistentes, que son la mayor fuente de emisiones. Finalmente, el estudio introduce un marco de responsabilidad compartida que compromete a los organizadores a promover viajes más sostenibles entre los asistentes, como, por ejemplo, dando descuentos por elegir opciones de transporte con menos emisiones.
Estos resultados buscan guiar la toma de decisiones para mejorar la sostenibilidad en el sector. Como innovación, el método cuantifica el impacto de varias medidas; por ejemplo, internalizar los costes de las emisiones directas e indirectas en las entradas, que incrementaría los precios de las entradas. Cabe destacar que, bajo restricciones severas de carbono, el Mundial de Fútbol podría generar un impacto social negativo, haciendo inviable su formato actual. En cualquier caso, aunque incluir los costes del carbono reduce los altos beneficios netos de ambos eventos, no llega a anularlos. La investigación aporta pruebas suficientes para cuestionar las tendencias actuales de la industria musical, como las famosas residencias en una sola ciudad que obligan a millones de personas a viajar, recomendando en su lugar hacer conciertos más frecuentes y dispersos por la geografía para limitar grandes desplazamientos.
Alejandra del Carmen Meza Servín - huella estrellas
Alejandra del Carmen Meza Servín
Este estudio se ajusta bien a la evidencia y une dos áreas antes separadas: el impacto ambiental de los eventos y la economía del entretenimiento (Rockonomics). Si bien algunas limitaciones del trabajo podrían considerarse las siguientes: el uso de supuestos para medir el bienestar del consumidor, asumir que el precio de reventa refleja la disposición a pagar y la incertidumbre en el cálculo del costo social del carbono.
Cabe señalar que sus conclusiones se basan en datos empíricos sólidos y metodologías fiables, combinando el protocolo de gases de efecto invernadero con el análisis de coste-beneficio y datos del mercado secundario de entradas.
Por último, me gustaría comentar que el marco que propone el artículo puede aplicarse a otras industrias, como el teatro, las conferencias o incluso el turismo, y además redondea las ideas al incluir la mención de una responsabilidad compartida y de la adopción de políticas públicas más sostenibles.
Jordi Oliver i Solà - huella estrellas
Jordi Oliver i Solà
Este estudio refuerza uno de los principios fundamentales del ecodiseño; los impactos ambientales de un producto, servicio o evento han de abordarse ya en la fase de diseño, cuando todavía es posible modificar las decisiones que condicionarán su huella ambiental.
En el caso de los eventos, la parte más importante de las emisiones procede de los impactos indirectos, principalmente de los desplazamientos del público. Por ello, si se quiere reducir la huella ambiental de un evento, es fundamental considerar la ubicación, el número de sedes, su duración, el calendario, la accesibilidad mediante transporte público y la procedencia prevista de los asistentes.
El artículo muestra que medidas como incentivar el transporte ferroviario o compartido, seleccionar ubicaciones más accesibles, concentrar los eventos o replantear su escala y formato, son capaces de reducir significativamente las emisiones.
Sin embargo, la aplicación efectiva de las medidas que sugiere el artículo requerirá, muy probablemente, cambios importantes en la manera en que se diseñan y organizan determinados grandes eventos. La responsabilidad de reducir la huella ambiental de un evento no debería trasladarse exclusivamente a los asistentes, sino en especial a los organizadores, que son los que tienen la capacidad de incorporar estos criterios desde el inicio y de crear las condiciones necesarias para que las alternativas de menor impacto sean también las más fáciles y atractivas.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Goldman et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares