Aire acondicionado frente al cambio climático: ¿indispensable o incompatible?

La climatización de los edificios es necesaria para combatir las altas temperaturas de los veranos, cada vez más largos y calurosos; pero no está exenta de controversia debido a su consumo energético e impacto sobre el medioambiente. Hoy la OMS presenta su nueva guía de planes de acción sobre salud y calor, en la que reconoce que el aire acondicionado es problemático, a la vez que insiste en la necesidad de acceso a estos sistemas para población vulnerable. En una reciente sesión informativa organizada por el SMC España, analizamos su papel en la lucha contra el calentamiento global. 

11/06/2026 - 11:12 CEST
EFE

Sindicatos y asociaciones de padres y madres exigen a las administraciones planes de adaptación de las aulas ante las olas de calor recurrentes en la recta final del curso. EFE/ Raquel Manzanares/Archivo.
 

El año 2025 fue el tercero más cálido registrado en el planeta y el 95 % de Europa experimentó temperaturas anuales superiores a la media. Con un final de mayo que ha dejado temperaturas extremadamente altas para la fecha y 84 muertes en España atribuidas al exceso de calor en esa última semana, y con el verano a la vuelta de la esquina, los sistemas de climatización y aire acondicionado son una herramienta imprescindible en la adaptación contra el cambio climático, especialmente, de los más vulnerables.  

Sin embargo, estos dispositivos despiertan controversias. Por un lado, su impacto sobre el medioambiente retroalimenta los procesos que provocan el aumento de las temperaturas. Por otro, su presencia es todavía limitada en espacios públicos y privados. Mientras que el alumnado y el profesorado se asfixian de calor en muchos colegios de España, un porcentaje de la población no puede pagar estos aparatos y, sobre todo, su factura eléctrica. 

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS/Europa) presentó hoy su nueva guía sobre planes de acción en materia de calor y salud. En ella reconoce la necesidad de una “política matizada” respecto al aire acondicionado. Por un lado, recuerda que se trata de una solución “no sostenible”. Por otro, señala la necesidad de facilitar un acceso equitativo, sobre todo para los más vulnerables.  

El aire acondicionado es el típico ejemplo donde la mitigación, la reducción de las emisiones y la adaptación se unen

Marta Olazabal

“El debate no es aire acondicionado sí o no, sino cómo casar las necesidades que tenemos con los edificios actuales para hacer un uso de sistemas que sean lo más respetuosos posible con el medioambiente”, explicó el investigador de la Universidad de Córdoba y responsable del Grupo de Investigación en Ingeniería Térmica Aplicada, Manuel Ruiz de Adana, en una reciente sesión informativa organizada por el SMC España. 

Por su parte, la jefa del Grupo de Investigación en Adaptación al Cambio Climático del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático), Marta Olazabal, destacó que el aire acondicionado es “el típico ejemplo donde la mitigación, la reducción de las emisiones y la adaptación se unen”. En su opinión, estos tres factores “son inseparables y tienen que ir de la mano”. 

¿Qué efectos tienen los aires acondicionados sobre el medioambiente? 

El objetivo de los sistemas de aire acondicionado es transferir calor de una zona interior al exterior. El impacto que tiene este proceso sobre el medioambiente es triple. 

En primer lugar, la transferencia requiere electricidad y esto se traduce en un aumento del consumo eléctrico. Si la electricidad que alimenta estos dispositivos se obtiene de combustibles fósiles, contribuirá al cambio climático. 

En segundo lugar, el calor emitido hacia fuera contribuye al aumento de las temperaturas exteriores y alimenta el efecto isla de calor en las ciudades: “En el entorno de los edificios, el calor de los sistemas de climatización es un factor muy importante”, explica Ruiz de Adana. 

Por último, el líquido refrigerante que utilizan algunos de estos aparatos es también gas de efecto invernadero. En teoría, el fluido circula en bucle sin salir. En la práctica, es inevitable que pequeñas fugas se acumulen a lo largo de la vida útil del dispositivo o si no se recicla de forma adecuada. Esto puede afectar de forma directa al cambio climático. 

“La tecnología que más se utiliza es la de compresión de un vapor o de un gas refrigerante, que tiene esos tres efectos”, dice Ruiz de Adama. Sin embargo, “hay un montón de sistemas de climatización y el aire acondicionado es el escalón mínimo necesario para que la gente esté cómoda. Los niveles de complejidad y las exigencias crecen conforme cambiamos el escenario”. Ni un piso es lo mismo que una oficina, ni una oficina es lo mismo que un hospital, aunque lo metamos todo en el mismo cajón. 

Hay alternativas menos contaminantes 

“Sabemos que el aire acondicionado tiene problemas y por eso también debemos combatir el efecto isla de calor con infraestructuras verdes y azules y renaturalizar nuestras ciudades, pero lo fundamental es que el consumo eléctrico hoy ya puede ser renovable”, dice al SMC España el investigador del CSIC y experto en antropología climática Emilio Santiago. En otras palabras, “hay un aspecto de su insostenibilidad tradicional que podemos minimizar”.  

Ruiz de Adana explica que la eficiencia energética de estas tecnologías “ha mejorado mucho” en los últimos años, pero “aún tiene problemas que resolver”. En algunos casos, como el del calor evacuado del interior de los edificios al exterior, no será posible hacerlo. “Por lo tanto, cuantas más viviendas estén climatizadas, en el entorno del edificio estaremos disipando una cantidad ingente de calor”. Una parte podría reaprovecharse mediante aerotermia, “un sistema de climatización convencional condensado por aire, donde el calor, que normalmente se disipa al exterior, se reutiliza, normalmente para calentar agua", explica Ruiz de Adana. “Como son sistemas de última generación más eficientes, tienen un bajo consumo energético y se pueden combinar con sistemas fotovoltaicos para cubrir la demanda mediante energía renovable”, añade. 

Los equipos de enfriamiento evaporativo, que se usan en colegios de Andalucíaconsumen poco y es fácil alimentarlos con energía fotovoltaica, por lo que tendríamos una solución sostenible para enfriar las aulas

Manuel Ruiz de Adana

Respecto al refrigerante, Ruiz de Adana comenta que existen otras opciones frente a las más comunes utilizadas en los sistemas de compresión, como el R32, cuyo efecto sobre el calentamiento global es 675 veces el del CO2. Por eso menciona como alternativas el propio CO2 y el propano, cuyo impacto sobre la capa de ozono y el cambio climático es menor, aunque no inexistente.  

Sin embargo, asegura que existen alternativas a la tecnología de compresión, como la de absorción, la de enfriamento evaporativo y las redes de distrito de frío y calor renovables, todas ellas más sostenibles. 

“Los equipos de enfriamiento evaporativo ya se usan en colegios de Andalucía, que hace unos años implantó un plan de bioclimatización de colegios públicos, y tienen un consumo eléctrico mínimo y uno de agua moderado”, explica Ruiz de Adana. “Como consumen poco, es fácil alimentarlos con energía fotovoltaica, por lo que tendríamos una solución sostenible para enfriar las aulas”, añade. 

Por otra parte, las redes de distrito de frío y calor renovables han permitido que en España ya existan barrios y distritos con este sistema cien por cien renovable, desde Zamora y Burgos a Madrid y Valladolid. “Descarbonizar el consumo energético asociado a la climatización ya es tecnológicamente viable y rentable para los vecinos. Solo falta que las administraciones se pongan manos a la obra, porque estas redes actualmente se encuentran desprotegidas desde el punto de vista normativo y no hay una regulación específica para implantarlas, lo cual es un freno”, dice Ruiz de Adana. “La otra alternativa, el seguir utilizando equipos individuales, nos sigue llevando siempre al mismo problema”, añade. 

Democratizar el confort térmico 

Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), un tercio de las personas en España en 2023 declaró que no podía mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante el verano, comparado con un cuarto en la encuesta del 2012. Son cifras superiores a la proporción de personas que dijeron no poder mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante los meses fríos: 27,5 % en 2023 y 17,9 % en 2012.  

En este contexto, ¿cómo podemos asegurar un acceso a sistemas que nos permitan afrontar las temperaturas? Olazabal recuerda que “quienes cargan con el coste de la climatización de los edificios son las familias, mientras que el espacio público es responsabilidad regional y nacional”. 

No plantear una política de redistribución del aire acondicionado hoy es sanitariamente irresponsable, socialmente injusto y se formula desde un sesgo de costumbre cultural, porque nadie plantea que se pueda pasar frío en invierno

Emilio Santiago

“Necesitamos respuestas conductuales, legislativas, normativas, adaptación pasiva, pero también necesitamos una política redistributiva del aire acondicionado, asegurar el derecho al confort térmico para que no sea un privilegio, sino democratizarlo y que se convierta en un derecho”, dice Santiago. Todo esto, “sin menoscabo de los refugios climáticos, el reverdecimiento de las ciudades” y otras estrategias, porque el aire acondicionado tampoco es “una bala mágica”. 

Por eso, para Santiago, y dado que el calor es un problema de salud pública que mata al año a miles de personas, se trata de hacer “todo a la vez en todas partes”. En su opinión, “no plantear una política de redistribución del aire acondicionado hoy es sanitariamente irresponsable, socialmente injusto y se formula desde un sesgo de costumbre cultural, porque nadie plantea que se pueda pasar frío en invierno”.  

“Tenemos derecho a una vivienda digna, en la que las temperaturas no generen impactos negativos sobre la salud. Eso también entra dentro de la descripción, y yo creo que no lo estamos considerando, cuando es un tema que se entremezcla con el de la pobreza energética, con un enlace claro entre vulnerabilidad social, impacto climático, impacto en la salud y asequibilidad a bienes y recursos que deberían ser públicos”, añade el experto. 

¿Y qué pasa con la ventilación? 

Los sistemas de aire acondicionado no solo tienen un impacto sobre el medioambiente: también chocan con la necesidad de ventilación de los edificios. 

“La ventilación es muy importante, como ya vimos durante la covid-19, pero es una de las cosas que más energía cuesta, es un coste realmente importante, pero es prioritario”, dice Ruiz de Adana. Por eso, considera clave incorporarla a los sistemas de climatización. “A veces cuando se habla de aire acondicionado creemos que solamente se controla la temperatura, pero hay más cosas”, dice. En realidad, estos sistemas pueden llegar a controlar otras variables: humedad relativa, velocidad del aire y la temperatura radiante (de superficies como las paredes). 

Refugios, árboles y arquitectura: otras herramientas frente al calor 

La lista de estrategias para adaptarse al aumento de las temperaturas es larga: refugios climáticos, arquitectura bioclimática, sombreado urbano, rehabilitación pasiva, renaturalización urbana… 

Olazabal, experta en gobernanza climática urbana, insiste en la importancia de actuar sobre las ciudades. “Además de intervenir en la propia climatización del edificio, son críticas toda una serie de intervenciones en el espacio público para mantener el confort término dentro de la ciudad”, asegura.

Cada vez tenemos menos árboles y estamos renovando calles enteras sin tener en cuenta criterios climáticos

Mata Olazabal

“No nos damos cuenta de lo mucho que afecta el diseño urbano y de nuestras calles en la temperatura interior de los edificios”, dice. “Cada vez tenemos menos árboles y estamos renovando calles enteras sin tener en cuenta criterios climáticos, pero no es un tema solamente de cómo de bien se va a estar fuera, sino también del confort dentro de las edificaciones colindantes”, advierte la investigadora. 

Todos los entrevistados para este artículo coinciden en que el debate no es entre aire acondicionado sí o no. Se trata de una herramienta más, que deberá ser combinada con otras, pero seguirá siendo imprescindible conforme se agrave la crisis climática y veamos picos de hasta 48 ºC en verano. 

Artículo redactado por:
Sergio Ferrer Pérez
Sergio Ferrer Pérez
Colaborador del SMC España

Periodista freelance de ciencia con más de diez años de experiencia en medios. Licenciado en Biología, máster en Microbiología y máster en Comunicación de la ciencia.

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