Una terapia celular por vía sanguínea frena el deterioro muscular en niños y jóvenes con distrofia muscular de Duchenne, según un ensayo de fase III
La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una grave enfermedad genética que provoca el debilitamiento y la atrofia progresivos de los músculos, incluido el corazón. Actualmente no existe cura y afecta, en su mayoría, a niños y jóvenes varones. Una terapia celular denominada Deramiocel podría frenar el debilitamiento muscular en niños y jóvenes con esta enfermedad en fase avanzada, según un ensayo clínico de fase III publicado en The Lancet, el primero de este tipo. En el estudio participaron 106 niños y jóvenes entre 10 y 22 años con DMD avanzada. Según los resultados, al cabo de un año los participantes que recibieron el fármaco perdieron la movilidad de los brazos un 54 % más lentamente que en el grupo placebo, aunque no supuso una diferencia clara en la capacidad del corazón para bombear sangre.
Marisol Montolio - Duchenne fase III
Marisol Montolio
HOPE-3 es el ensayo clínico, en fase 3, de Deramiocel. Se trata de una terapia celular alogénica sistémica (terapia celular basada en células derivadas de cardiosferas CDCs) que se ha evaluado en en participantes con Distrofia Muscular de Duchenne (DMD) ambulatorios tardíos y no ambulatorios.
Este dato es muy importante ya que pocos ensayos clínicos tienen como destinatario a esta población de pacientes con distrofia muscular de Duchenne avanzada en fase no ambulante o en fases tardías de ambulación.
Por lo que demuestran en este artículo, Deramiocel ofrece beneficios terapéuticos significativos tanto para el músculo esquelético como para el cardíaco en la DMD avanzada, con una seguridad y tolerabilidad manejables.
En el contexto de la DMD, Deramiocel no corrige la falta de distrofina de estos pacientes, pero es capaz de atenuar la progresión de la enfermedad.
Los efectos terapéuticos de Deramiocel son muy alentadores:
- Una reducción del 54% en la progresión media de la enfermedad del músculo esquelético durante 12 meses.
- En los efectos sobre la progresión de la miocardiopatía encontramos una desaceleración del 119 % en la progresión media de la enfermedad cardíaca, representando una estabilización de la progresión de la miocardiopatía no vista con otros tratamientos cardíacos en la DMD.
- La preservación de la función de las extremidades superiores (el principal objetivo terapéutico en HOPE-3) produjo beneficios clínicos significativos en la DMD avanzada. Los indicadores muestran un aumento de calidad de vida teniendo en cuenta la capacidad de comer de forma independiente (según los pacientes con DMD) tras el tratamiento con Deramiocel a los 12 meses que augura un importante beneficio potencial en el mantenimiento de la independencia.
No existen terapias específicas aprobadas para la miocardiopatía en la DMD, la cual es la principal causa de muerte en pacientes con esta enfermedad. La pérdida de distrofina conduce a la inflamación y daño miocárdico, lo que eventualmente resulta en la muerte de los cardiomiocitos y en su reemplazo fibroadiposo. La estabilización observada, tras el tratamiento, refleja la preservación del miocardio viable, lo que resulta en el mantenimiento de la función contráctil global.
Deramiocel frena significativamente la progresión de la DMD con un perfil de seguridad favorable. Ni la preservación de la función de las extremidades superiores ni la atenuación de la miocardiopatía se habían demostrado previamente en la población con DMD avanzada. Otro factor muy importante es que se incluyeron en el estudio pacientes con DMD con diversas mutaciones, siendo una terapia que no depende de la mutación del paciente, lo que lo hace ampliamente aplicable.
Estos hallazgos refuerzan a Deramiocel como una terapia segura, eficaz y prometedora para las personas que viven con DMD, aunque se necesita un seguimiento más prolongado para establecer la durabilidad y la seguridad a largo plazo.
Arístides López - Duchenne fase III
Arístides López-Márquez
La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad neuromuscular genética considerada poco frecuente (1 entre 3500-5000 varones nacidos) causada por mutaciones en el gen DMD, responsable de la producción de distrofina, una proteína esencial para la estabilidad y función de las fibras musculares. Afecta mayoritariamente a hombres dado que el gen DMD se localiza en el cromosoma X, del cual los varones presentan una sola copia. La ausencia o deficiencia de distrofina provoca una degeneración progresiva de los músculos esqueléticos, cardíacos y respiratorios, lo que conduce a una pérdida gradual de la capacidad motora y a complicaciones sistémicas.
Las aproximaciones terapéuticas actuales incluyen el uso de corticosteroides para ralentizar la progresión de la enfermedad, cuidados multidisciplinares de soporte (fisioterapia, rehabilitación, asistencia respiratoria y cardiológica) y terapias moleculares innovadoras entre estas destacan las terapias de salto de exón (exon skipping), que buscan restaurar parcialmente la producción de distrofina, y las terapias génicas, diseñadas para introducir versiones funcionales del gen o de microdistrofinas en las células musculares. Además, se están investigando estrategias basadas en edición genética y medicina regenerativa con el objetivo de mejorar la función muscular y modificar el curso de la enfermedad a largo plazo.
En ese sentido, el ensayo clínico HOPE-3 se puede considerar una terapia celular, ya que se basa en la infusión intravenosa de Deramiocel, un tratamiento que se basa en una suspensión de células obtenidas de cardiosferas (CDC) de origen alogénico, lo que quiere decir que son células derivadas de individuos diferentes al paciente que recibe el tratamiento. Además, hay que destacar que es el primer ensayo clínico de fase III que evalúa una terapia celular de administración sistémica no autóloga en una enfermedad genética, así como el primer ensayo de fase III con fines de registro realizado en pacientes con distrofia muscular de Duchenne (DMD) en fases tardías de deambulación y en pacientes no ambulantes.
En fases anteriores del ensayo se había verificado, además de su seguridad y baja toxicidad, su eficacia no solo en el tejido cardiaco sino del músculo esquelético en base a diferentes parámetros que han sido evaluados. En este ensayo fase III, donde se mide de forma específica la eficacia clínica en un número considerable de individuos afectados por la patología, que se publica en la prestigiosa revista The Lancet, se han apreciado mejorías significativas a los 12 meses de tratamiento en los pacientes tratados en comparación con los que recibieron placebo, como por ejemplo en el test PUL2.0, una escala validada para la evaluación de la función de las extremidades superiores en pacientes con distrofia muscular de Duchenne.
Es especialmente interesante las CDC hacen su efecto en el tejido diana, como el músculo esquelético y el músculo cardiaco, mediante la secreción de vesículas extracelulares (partículas de tamaño nanométrico formadas por una bicapa lipídica y cargadas con ARN bioactivo específico), ejerciendo así sus propiedades antifibróticas y por consiguiente una ralentización de la progresión de la miopatía, degeneración muscular y de la propia enfermedad en general. Otro aspecto reseñable del estudio es que, a diferencia de otras estrategias terapéuticas que son específicas para cada mutación en el gen DMD, en este caso es mucho más versátil, ya que no depende de la mutación que porte el individuo afectado, por lo que el número de pacientes que pueden ser tratados con esta terapia es mucho mayor.
En conclusión, se puede afirmar que este ensayo clínico basado en una innovadora terapia celular es un estudio muy prometedor que arroja resultados robustos y significativos que reflejan una ralentización de la progresión de la enfermedad, que, aunque no supone ni se puede considerar por supuesto una cura total de la enfermedad, abre una ventana de oportunidad para los pacientes con DMD.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
McDonald et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares