Una investigación asocia la contaminación atmosférica con un mayor riesgo de suicidio o ideas suicidas

Un metaanálisis ha analizado la relación entre cuatro exposiciones ambientales –contaminación atmosférica, acústica, lumínica e hídrica– y el riesgo de muerte por suicidio, intento de suicidio e ideas suicidas. La investigación muestra una asociación entre estos tres sucesos y la exposición a diferentes contaminantes atmosféricos. En concreto, el estudio, publicado en Journal of Epidemiology & Community Health, relaciona estos tres eventos con una exposición a corto plazo a partículas de contaminación atmosférica (PM2,5 y PM10) y una exposición a largo plazo a PM2,5 y dióxido de nitrógeno. La investigación engloba 45 estudios, 29 incluidos en el metaanálisis y 16 en una revisión. En la revisión los autores encontraron posibles asociaciones entre el suicidio con otros contaminantes atmosféricos (incluidos el dióxido de azufre y el ozono) y la contaminación acústica. Por el contrario, no se encontraron asociaciones significativas ni con la contaminación lumínica ni con la hídrica. 

Reacciones

Susana Al-Halabí - contaminación suicidio

Susana Al-Halabí

Profesora titular del departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo e investigadora principal del grupo CIPRES (Ciencia y Divulgación en Prevención y Salud Mental)

Science Media Centre España

Se trata de una revisión sistemática y metaanálisis metodológicamente sólida que aporta evidencia relevante sobre la asociación entre determinados contaminantes atmosféricos y la conducta suicida. El trabajo encaja con una creciente literatura que muestra que la salud mental no puede entenderse únicamente desde variables individuales o clínicas, sino también desde las condiciones ambientales en las que transcurre la vida cotidiana. Además, los autores realizan una lectura prudente de los resultados y reconocen limitaciones importantes relacionadas con la heterogeneidad metodológica y el número todavía reducido de estudios para algunas exposiciones.   

En mi opinión, la principal aportación del estudio no es demostrar que la contaminación sea un factor causal de la conducta suicida, sino recordarnos que el sufrimiento psicológico ocurre siempre en un contexto determinado. Los contaminantes ambientales pueden actuar a través de mecanismos complejos, pero también pueden ser indicadores de entornos más vulnerables desde el punto de vista social y vital: barrios con peores condiciones de habitabilidad, menor calidad ambiental, más estés cotidiano o mayores desigualdades. Por ello, estos hallazgos invitan a ampliar nuestra mirada sobre la prevención del suicidio. Más que buscar explicaciones únicas, refuerzan la necesidad de comprender cómo las condiciones materiales, sociales y ambientales se entrelazan con la experiencia subjetiva del sufrimiento y pueden aumentar la vulnerabilidad de determinadas poblaciones.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Sandra Pérez Rodríguez - suicidio contaminación

Sandra Pérez Rodríguez

Profesora titular de la Universidad de Valencia e investigadora principal del equipo SuBPPoRT (Suicide, Bereavement, Personality and Psychopathology Research Team)
Science Media Centre España

En primer lugar, me parece un estudio interesante y oportuno, porque amplía la mirada sobre los posibles factores asociados a la conducta suicida. La conducta suicida es un fenómeno multifactorial y, por ello, no puede entenderse solo desde variables individuales, sino también sociales y contextuales. En este sentido, resulta pertinente explorar el posible papel de exposiciones ambientales como la contaminación, en línea con una literatura creciente sobre la influencia del entorno en la salud mental.

Metodológicamente, el trabajo está bien planteado como revisión sistemática con metaanálisis. Una de sus principales limitaciones, reconocida por los propios autores, es la elevada heterogeneidad de los estudios incluidos, que combinan diseños muy diferentes, distintas formas de medir la exposición a la contaminación y no siempre tienen en cuenta de la misma manera otros factores que pueden influir en los resultados, como la situación socioeconómica, que puede estar relacionada con las características ambientales del lugar donde se vive. A ello se suma una amplia diversidad geográfica, con una proporción importante de estudios procedentes de Asia. Todo ello aconseja cautela al generalizar los resultados a contextos sociales, económicos y políticos muy distintos.

Otro aspecto importante es que, aunque el estudio diferencia de forma adecuada entre ideación suicida, intento de suicidio y muerte por suicidio, posteriormente analiza estos resultados de forma conjunta. Son fenómenos relacionados, pero no equivalentes, y esta decisión limita la posibilidad de conocer si las asociaciones observadas son similares para cada tipo de conducta suicida.

Entre los resultados, aunque el estudio encuentra asociaciones con otros contaminantes, la evidencia más consistente se refiere a la contaminación atmosférica y, especialmente, a la exposición prolongada a PM2,5, partículas contaminantes extremadamente pequeñas que pueden penetrar profundamente en el aparato respiratorio. Esta asociación se mantiene al excluir los estudios con mayor riesgo de sesgo, aunque deja de ser significativa cuando se analizan por separado los distintos tipos de conducta suicida, un análisis en el que, además, se dispone de menos estudios. También se observa inicialmente una asociación con el dióxido de nitrógeno (NO₂), relacionado especialmente con el tráfico y otros procesos de combustión, pero esta no se mantiene al excluir los estudios con mayor riesgo de sesgo.

En conjunto, los resultados aportan indicios de una asociación entre determinadas exposiciones ambientales y la conducta suicida, especialmente en el caso de la exposición prolongada a PM2,5. Sin embargo, la heterogeneidad de los estudios y la menor consistencia de algunos resultados en los análisis más restrictivos aconsejan prudencia. Los hallazgos son sugerentes, pero todavía no permiten considerar la contaminación como un factor de riesgo establecido ni establecer una relación causal. El estudio abre una línea relevante que deberá seguir explorándose para conocer en qué condiciones, con qué magnitud y para qué tipos de conducta suicida se producen estas asociaciones. Si su relevancia se confirma, incorporar los factores ambientales a la prevención podría abrir nuevas posibilidades de actuación mediante políticas públicas.

No declara conflicto de interés
ES

Aitana Lertxundi - suicidio contaminación

Aitana Lertxundi

Investigadora y profesora agregada de la Universidad del País Vasco (EHU), del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, investigadora del IIS Biogipuzkoa y del CIBERESP, y directora del grupo de investigación BEHRG (Basque Environmental Health Research Group)
Science Media Centre España

Sin poder ver el material suplementario y leer la metodología, podría decirse que los autores han seguido el protocolo adecuadamente para hacer una revisión sistemática de buena calidad.  

Es una línea de investigación muy importante ya que supone un 1 % de la mortalidad en Europa, es decir, 10 muertes por cada 100.000 habitantes y en España ocho muertes por cada 100.000 habitantes. Por lo tanto, investigar qué factores están relacionados con la mortalidad relacionada con el suicidio es esencial para poder definir líneas estratégicas de prevención. La contaminación del aire como factor ambiental ya tiene evidencia científica suficiente para decir que está relacionada con mortalidad prematura e ingresos hospitalarios por problemas respiratorios, cardiovasculares y cerebrovasculares, pero cada vez hay más evidencia de que también afecta en la salud mental. Este año, de hecho, hemos publicado un artículo relacionado con salud mental y contaminación del aire donde vemos claramente que existe relación con ansiedad y depresión. La agencia europea de medio ambiente tiene publicado en su web resultados muy parecidos con nuestro artículo y también hablan del suicidio. 

La principal limitación de esta revisión es el reducido número de estudios disponibles y la elevada heterogeneidad entre ellos (tipo de estudio epidemiológico, tipo de población de estudio, tipo de medición de la asociación, exposición-desenlace, etc.) lo que dificulta obtener resultados consistentes.  

Viendo los resultados que hemos obtenido nosotros y por lo que estamos encontrando con el suicidio y contaminación atmosférica en la evidencia científica, está claro que en la prevención del suicidio es preciso incorporar los factores ambientales en las políticas de salud pública, prestando especial atención a las desigualdades ambientales y sociales.

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Environmental exposure and risk of death by suicide, attempted suicide and suicide ideation: a systematic review and meta- analysis
    • Revisado por pares
    • Metaanálisis
    • Artículo de investigación
Revista
Journal of Epidemiology & Community Health
Autores

Sophie Marie Jones et al. 

Tipo de estudio:
  • Revisado por pares
  • Metaanálisis
  • Artículo de investigación
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