Nobel de Química para Kagan y Soai por resolver un enigma de la asimetría en la química de la vida
Algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imágenes especulares la una de la otra. Sin embargo, los organismos vivos contienen solo una de estas imágenes especulares. Durante mucho tiempo, el origen de tal asimetría química fue un misterio para los químicos. La Real Academia de Ciencias de Suecia ha concedido el Premio Nobel de Química a Henri B. Kagan y Kenso Soai por “por el descubrimiento de efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”, que permitió obtener la solución a este enigma.
Raquel Pérez Herrera - Nobel Química 2026
Raquel Pérez Herrera
Me ha producido una gran satisfacción conocer la reciente concesión del Premio Nobel de Química a Henri Kagan y Kenso Soai por sus contribuciones al descubrimiento de efectos no lineales y fenómenos de autocatálisis en síntesis orgánica asimétrica. Este reconocimiento pone de manifiesto la enorme importancia de un campo de investigación al que he dedicado los últimos 23 años de mi vida: la catálisis asimétrica. El premio refuerza la necesidad y la relevancia de profundizar en el entendimiento de los mecanismos que gobiernan la quiralidad molecular, un área con implicaciones directas para el desarrollo de nuevos compuestos, materiales y aplicaciones farmacéuticas. Además, demuestra cómo la investigación fundamental en química puede ayudar a explicar cuestiones tan fascinantes e intrigantes como el origen de la homoquiralidad en la naturaleza. Quienes trabajamos en este ámbito sentimos este reconocimiento como algo muy cercano.
Javier Adrio - Nobel Química 2026
Javier Adrio
Las moléculas quirales pueden existir en dos formas que son imágenes especulares una de la otra. El hecho de que los organismos vivos utilicen de manera casi exclusiva una de estas dos alternativas (fenómeno conocido como homoquiralidad) constituye uno de los grandes enigmas de la química y ha atraído la atención de la comunidad científica durante décadas.
El Premio Nobel de Química 2026, concedido a los profesores Henri B. Kagan y Kenso Soai, reconoce sus contribuciones fundamentales para comprender cómo puede surgir y propagarse la homoquiralidad. El descubrimiento de efectos no lineales y de procesos de autocatálisis, en el marco de la catálisis asimétrica, ha permitido desarrollar reacciones capaces de generar y amplificar de forma directa una determinada forma quiral frente a su imagen especular.
Este merecido galardón pone de manifiesto la extraordinaria importancia de la catálisis asimétrica, no solo como una herramienta esencial para la síntesis de productos farmacéuticos y otras moléculas de interés, sino también como una vía para abordar algunas de las cuestiones más profundas de la química.
Saúl Alberca Manzano - Nobel Química 2026
Saúl Alberca Manzano
Valoro este premio porque es una investigación que tiene una larga trayectoria en la química orgánica y se lo han dado a dos personas que han dado con la tecla de por qué la naturaleza es homoquiral, puede elegir dos caminos en cuanto a quiralidad y por qué elige solo uno. Hasta entonces nadie había sido capaz de resolverlo. Era un misterio.
Nuestro ADN, nuestras proteínas tienen naturaleza quiral, tienes dos posibilidades, son moléculas que solo hacen girar la luz hacia un lado o hacia el otro, y eso era un misterio de por qué unas y no otras. Estas dos personas han dado con la tecla de por qué la naturaleza es homoquiral.
Nazario - Nobel
Nazario Martín
Este es un magnífico premio Nobel que destaca por la genialidad de los premiados. Realmente da respuesta a uno de los grandes interrogantes en ciencia: ¿por qué la naturaleza es quiral? La respuesta estaba ahí y solo ellos lo vieron. La propia reacción puede generar homoquiralidad mediante efectos no lineales y autocatalíticos, que son las aportaciones de Kagan y Soai, respectivamente.
Andrés - Nobel Q
José María Andrés García
Los efectos no lineales, descubiertos y racionalizados por Henri Kagan, han supuesto un avance fundamental en la comprensión de la catálisis asimétrica. Estos fenómenos ponen de manifiesto que la relación entre la pureza enantiomérica del catalizador y la del producto no siempre es proporcional. En algunos casos, catalizadores de moderada pureza enantiomérica pueden generar productos con excesos enantioméricos mucho más elevados, mientras que en otros ocurre lo contrario. Además de su interés práctico, los efectos no lineales constituyen una herramienta muy valiosa para estudiar los mecanismos de reacción y la naturaleza de las especies catalíticamente activas.
Por su parte, la autocatálisis asimétrica desarrollada por Kenso Soai representa uno de los descubrimientos más sorprendentes de la química moderna. En este proceso, el producto de la reacción participa en la formación de nuevas moléculas de sí mismo, actuando como catalizador y haciendo que su concentración aumente a medida que avanza la reacción. Lo más extraordinario es que una diferencia enantiomérica inicial extremadamente pequeña puede amplificarse hasta producir un producto con una pureza enantiomérica extraordinariamente elevada. Este fenómeno proporciona un modelo experimental único para estudiar cómo pudo haber surgido la homoquiralidad, es decir, el predominio de una de las dos formas enantioméricas en las biomoléculas de los seres vivos —como los aminoácidos y los carbohidratos— a partir de fluctuaciones quirales prácticamente insignificantes.
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Uxue Uria Pujana
Un premio más que merecido. La vida es quiral y, en el caso de muchas moléculas esenciales, como los aminoácidos o los azúcares, la naturaleza se ha quedado mayoritariamente con uno de los dos posibles enantiómeros. ¿Cómo se llegó hasta ahí? Esa sigue siendo una de las grandes preguntas relacionadas con el origen de la vida. Y aquí es donde los trabajos de Kagan y Soai resultan fascinantes: Kagan mostró que la relación entre la pureza enantiomérica de un catalizador y la del producto no tiene por qué ser lineal y que pequeñas diferencias de quiralidad pueden amplificarse de forma sorprendente. Soai llevó esta amplificación a un nivel extraordinario mediante la autocatálisis asimétrica, en la que el propio producto cataliza su formación, haciendo posible que una diferencia inicialmente casi insignificante entre dos enantiómeros acabe dando lugar prácticamente a uno solo. Un ejemplo espectacular de cómo algo muy pequeño puede terminar marcando una enorme diferencia.