Un estudio en ratones muestra que la estimulación cerebral con lentillas es efectiva frente a la depresión
Los ojos están conectados con el cerebro a través de la retina, lo que hace de esta una vía para la estimulación cerebral. Un estudio publicado en Cell Reports Physical Science ha utilizado lentillas con un sistema de estimulación eléctrica transcorneal para tratar la depresión en modelos animales con este trastorno. Los ratones con el dispositivo mostraron mejoras conductuales, incluida una mayor sociabilidad, además de fisiológicas, como la restauración de las conexiones neuronales alteradas. Los resultados fueron comparables con el uso de fluoxetina —conocido comercialmente como Prozac—, administrada durante tres semanas en uno de los grupos de ratones.
2026 05 14 lentillas depresión Elisa Martín-Arévalo
Elisa Martín-Arévalo
Profesora del departamento de Psicología Experimental e investigadora del Centro Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada
Este estudio ha sido publicado en la revista de reconocido prestigio Cell Reports Physical Science, lo que garantiza un proceso de revisión por pares y una adecuada rigurosidad científica en la evaluación de esta nueva terapia basada en la estimulación eléctrica de la retina. La investigación demuestra que, en modelos animales (ratones), el uso de estimulación eléctrica no invasiva mediante lentes de contacto puede ser tan eficaz como los tratamientos farmacológicos tradicionales para la depresión.
Este efecto se explicaría por la conexión anatómica directa entre la retina y los circuitos cerebrales implicados en la regulación del estado de ánimo. Este hallazgo resulta especialmente relevante como posible alternativa a la intervención farmacológica, ya que permitiría modular regiones profundas del cerebro, como el hipocampo, restaurando la conectividad neuronal sin los efectos secundarios asociados a los medicamentos.
No obstante, la principal limitación del estudio radica en la extrapolación de los resultados del modelo animal al humano, dado que no existe un equivalente biológico directo y, además, se requieren ensayos clínicos que validen tanto su eficacia como su seguridad. En la actualidad, las intervenciones de neuromodulación aprobadas por la FDA (Food and Drug Administration) para la depresión resistente al tratamiento farmacológico, como la estimulación magnética transcraneal (EMT), han requerido un sólido cuerpo de evidencia antes de ser consideradas seguras, y aun así presentan limitaciones, especialmente, en cuanto a la durabilidad de sus efectos a largo plazo. En este contexto, aunque este nuevo enfoque terapéutico —que actuaría de forma análoga a la EMT, pero a través de la vía ocular— representa un avance hacia una neuromodulación más precisa y potencialmente portátil, su aplicación en humanos todavía es lejana y dependerá de la superación de diversos retos, como la adaptación al contexto humano, la personalización del tratamiento, la garantía de seguridad y la replicabilidad de los resultados.
Naia Sáez - lentillas depresión
Naia Sáez
Psiquiatra, doctora en Psiquiatría por la Universidad de Barcelona y coordinadora comunitaria de la Fundación Hospitalarias Barcelona.
Este estudio plantea una línea de investigación novedosa para el tratamiento de la depresión. Su base teórica remite al eje retina-cerebro. Hasta la fecha, este eje se ha estudiado desde diferentes puntos de vista. Por un lado, considerando que la retina está embriológicamente relacionada con el cerebro, diferentes estudios han analizado cómo las alteraciones del sistema nervioso central podrían reflejarse en la retina. Se ha sugerido que la detección precoz de cambios o anomalías retinianas con técnicas oftalmológicas no invasivas podría ayudar a detectar cambios cerebrales antes de que aparezcan los síntomas. Es decir, desde este punto de vista, la retina ofrecería una vía de acceso al cerebro que permitiría conocer precozmente algunas disfunciones. Actualmente, ya se han publicado estudios que señalan que en algunos trastornos mentales podría haber un adelgazamiento de algunas capas nerviosas de la retina, cambios en el nervio óptico, alteraciones microvasculares y modificaciones en las células ganglionares. No obstante, el estudio del significado y extensión de estas alteraciones está en fase preliminar y no se utiliza en la práctica clínica habitual.
Por otro lado, la estimulación lumínica de la retina se ha utilizado con finalidades terapéuticas, aunque, como se señala en el presente estudio, el mecanismo por el que esta técnica actúa sobre el cerebro es diferente al de la estimulación eléctrica transcorneal. En el caso de la depresión, la terapia lumínica se ha utilizado desde hace años como una herramienta terapéutica, aunque de eficacia limitada. Su efecto se basa en la estimulación de células fotosensibles, conectadas con otras estructuras cerebrales implicadas en la depresión.
Partiendo de esta base teórica, este estudio utiliza la estimulación eléctrica transcorneal intermitente (TI-TES, por sus siglas en inglés) como una técnica no invasiva de estimulación cerebral que permitiría modular el funcionamiento de diferentes redes neuronales que presentan alguna alteración en la depresión. Esta estrategia resulta conceptualmente interesante y permite ahondar en el conocimiento etiopatogénico de la depresión, a la vez que explora nuevas vías terapéuticas para su tratamiento.
Los resultados del presente estudio indican que los ratones tratados con TI-TES presentaron mejoras anímicas y conductuales, así como cambios en el funcionamiento neuronal, mejora de la conectividad, reducción de la inflamación e incremento del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). Todo ello sugiere que la estimulación de la retina podría provocar unos efectos neuronales similares a los de otros tratamientos que ya se están utilizando en la práctica clínica habitual.
A pesar de que este estudio tiene un fundamento teórico sólido y unos resultados interesantes, su ámbito de aplicación se circunscribe al análisis preclínico y, por lo tanto, no puede extrapolarse a la práctica clínica habitual. No obstante, este trabajo resulta un punto de partida novedoso que sugiere vías a explorar para tratar esta patología. Su interés también radica en plantear un abordaje poco invasivo para tratar una patología que, en algunos casos, responde parcialmente a los abordajes farmacológicos actuales, precisando estrategias terapéuticas más complejas como la terapia electroconvulsiva o la estimulación magnética transcraneal.
Gerard Anmella - lentillas depresión
Gerard Anmella
Psiquiatra e investigador de la Unidad de Trastornos Depresivos y Bipolares del Hospital Clínic de Barcelona
Este estudio presenta un sistema novedoso y prometedor para el tratamiento de la depresión basado en estimulación física no invasiva administrada desde el ojo.
Los autores han desarrollado una lentilla blanda y flexible que aplica corriente eléctrica a través de la córnea (estimulación eléctrica transcorneal por interferencia temporal o TI-TES, por sus siglas en inglés). Esa corriente alcanza la retina y, desde ahí, viaja por las vías visuales hasta estructuras cerebrales profundas.
La clave está en cómo se genera el estímulo: la técnica se llama interferencia temporal. Funciona así: se emiten dos señales eléctricas de alta frecuencia, muy parecidas entre sí (2.000 Hz y 2.020 Hz). Ninguna de ellas, por separado, activa las neuronas, porque oscilan demasiado rápido. Pero al cruzarse en el tejido, generan una ‘onda envolvente’ a una frecuencia mucho más baja —en este caso de 20 Hz— que es la que realmente estimula a las neuronas. Esto permite alcanzar estructuras profundas sin necesidad de cirugía ni de electrodos implantados.
Antes de evaluar su eficacia, los investigadores comprobaron en ratones que el dispositivo era seguro: no producía daño estructural, funcional, celular ni inflamatorio en la córnea ni en la retina, y resultaba biocompatible incluso en uso prolongado.
A continuación, verificaron que la estimulación externa efectivamente activaba las células de la retina y que esa señal llegaba a la corteza cerebral, donde registraron los correspondientes potenciales evocados.
Para inducir un estado depresivo, administraron corticosterona (la principal hormona del estrés en roedores) a un grupo de ratones. Después compararon los que recibían estimulación frente a los que no, ensayando distintas duraciones y frecuencias. Se observó una mejoría significativa, aunque parcial, en cuatro niveles:
- Conducta: los ratones tratados atenuaron los signos típicos de depresión —recuperaron parte de su comportamiento social, redujeron la ansiedad, mostraron menos desesperanza y recuperaron movilidad—, sin llegar a una normalización completa.
- Conectividad cerebral: mejoró la comunicación entre hipocampo y corteza prefrontal, una vía habitualmente inhibida en la depresión.
- Microestructura sináptica: aumentaron las conexiones entre neuronas y se recuperó parte de la capacidad plástica y regenerativa de las sinapsis.
- Inflamación: descendieron los marcadores inflamatorios en estructuras cerebrales, una alteración reconocida en la depresión.
Para situar el alcance del efecto, lo compararon con un grupo tratado con fluoxetina (un antidepresivo habitual): la TI-TES mostró una eficacia equiparable. Es decir, no se trata de una reversión absoluta de los síntomas, sino de una mejoría del mismo orden que la que ofrece un antidepresivo de uso común.
Conviene recordar el contexto. Las herramientas disponibles para tratar la depresión se agrupan en tres bloques: tratamientos psicoterapéuticos, farmacológicos (antidepresivos) y físicos. Entre los físicos destacan:
- La terapia electroconvulsiva (conocida antiguamente con el estigmatizante nombre de ‘electroshock’): muy eficaz, pero requiere anestesia general y puede producir amnesia reversible asociada a las sesiones.
- La estimulación magnética transcraneal (EMT), que está ganando terreno en nuestro país, con cada vez más evidencia de utilidad y pocos efectos adversos. Funciona aplicando un campo magnético pulsado desde una bobina apoyada en el cuero cabelludo; ese campo induce, por inducción electromagnética, pequeñas corrientes eléctricas en la corteza cerebral más superficial. Su limitación principal es doble: por un lado, su alcance se queda en estructuras cerebrales relativamente superficiales; por otro, es logística —hoy por hoy hay que acudir a un centro especializado y utilizar un equipo específico—.
- La estimulación cerebral profunda, que requiere implantar un electrodo en estructuras cerebrales profundas mediante neurocirugía y se reserva para casos de depresión resistente.
La TI-TES se incorporaría a este último grupo, el de los tratamientos neuroestimuladores, pero con dos diferencias importantes. La primera: a diferencia de la EMT, que alcanza solo la corteza superficial, la interferencia temporal permitiría estimular estructuras cerebrales profundas sin cirugía. La segunda: podría administrarse desde una lentilla, en un contexto ambulatorio y tras una intervención ocular sencilla. En el estudio, los efectos adversos parecen nulos (algo que, lógicamente, deberá confirmarse en humanos).
Conviene insistir en lo más importante: los resultados son en ratones y la mejoría observada es parcial, no una curación. El salto al ser humano nunca es directo, y en el campo de la psiquiatría hemos visto muchas terapias prometedoras en modelos animales que no han mostrado el mismo efecto en personas. El tamaño de los grupos en este estudio es limitado (en torno a 10 ratones por grupo), aunque la señal observada es consistente y de magnitud notable. Los propios autores señalan, además, que quedan retos técnicos por resolver, como la transmisión inalámbrica de la señal a la lentilla.
Aun así, lo que abre este trabajo es una puerta difícilmente imaginable hace unos años: estimular el cerebro profundo mediante corrientes eléctricas administradas a través de unas lentillas. Y, si la tecnología se consolida, podría ser aplicable a otros trastornos y enfermedades de origen cerebral. Incluso cabría plantear su potencial como potenciador cognitivo en la sociedad en la que vivimos y hacia la que vamos —con todas las preguntas éticas que ello abriría—.
Conflictos de interés: Gerard Anmella ha recibido honorarios relacionados con formación médica continuada (CME) o tarifas de consultoría de Abartis Pharma, Adamed, Abbot, Angelini, Casen Recordati, Esteve, Johnson & Johnson, Lundbeck, Lundbeck/Otsuka, Rovi y Viatris, sin que exista ninguna relación financiera ni de otro tipo relevante para el tema de este artículo.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Animales
Wonjung Park et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Animales