Un metaanálisis concluye que la ketamina intravenosa es eficaz para reducir síntomas depresivos y suicidas en pacientes con depresión mayor

Las infusiones intravenosas únicas y repetidas de ketamina son eficaces para reducir los síntomas suicidas y depresivos en pacientes con un episodio depresivo mayor en fase aguda. Son las principales conclusiones de una revisión sistemática y metaanálisis publicada hoy en la revista JAMA Psychiatry, que también señala que los resultados a largo plazo no están bien establecidos. 

06/05/2026 - 17:00 CEST
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Juan Antonio García Carmona - ketamina suicidio

Juan Antonio García-Carmona

Neurólogo en el Hospital General Santa Lucía de Cartagena, profesor asociado de Farmacología en la Universidad Católica de Murcia (UCAM) e investigador en neuropsiquiatría en el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB)

Science Media Centre España

Este es un estudio relevante que además utiliza una metodología robusta: una revisión sistemática y metaanálisis de 26 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.166 pacientes con depresión mayor. Este tipo de análisis se considera uno de los niveles más altos de evidencia clínica porque combina resultados de múltiples estudios y permite obtener una visión más precisa del efecto real del tratamiento. En este caso, los datos respaldan razonablemente las conclusiones: las infusiones intravenosas de ketamina mostraron una reducción rápida y significativa tanto de los síntomas depresivos como de la ideación suicida, con efectos detectables en apenas cuatro horas y que, en algunos casos, se mantenían hasta un mes. 

El trabajo encaja bien con la evidencia acumulada en la última década, que ya apuntaba a la ketamina como uno de los pocos tratamientos psiquiátricos con efecto antidepresivo y antisuicida casi inmediato. La principal novedad de este metaanálisis es que actualiza y refuerza esa evidencia incorporando ensayos más recientes, incluyendo estudios con infusiones repetidas, y ofrece una síntesis más completa tanto de eficacia como de seguridad. También llega en un momento importante, tras la reciente aprobación en Francia de ketamina intravenosa para adultos con síntomas suicidas graves, lo que aumenta su relevancia clínica y regulatoria. 

Los autores han hecho un esfuerzo razonable por controlar factores de confusión. Solo incluyeron ensayos aleatorizados, evaluaron el riesgo de sesgo con herramientas estándar y usaron modelos estadísticos adecuados para manejar la heterogeneidad entre estudios. Aun así, hay limitaciones importantes. Muchos de los ensayos incluidos tienen muestras relativamente pequeñas, duraciones cortas y criterios de selección estrictos, por lo que los resultados pueden no trasladarse a todos los pacientes atendidos en la práctica clínica habitual. Además, aunque los efectos a corto plazo son consistentes, sigue habiendo incertidumbre sobre la duración del beneficio, la necesidad de dosis de mantenimiento y los posibles riesgos asociados al uso prolongado, como tolerancia o efectos cognitivos. 

En términos prácticos, las implicaciones son importantes. Este estudio refuerza la idea de que la ketamina intravenosa puede ser una herramienta valiosa para situaciones clínicas urgentes, especialmente en pacientes con depresión resistente al tratamiento o riesgo suicida elevado, donde los antidepresivos convencionales suelen tardar semanas en hacer efecto. Sin embargo, no debe interpretarse como una solución definitiva ni como sustituto de otros tratamientos. Más bien, apunta a que podría consolidarse como una intervención de rescate rápida dentro de entornos especializados, mientras se establecen estrategias terapéuticas de más largo recorrido.

No declara conflicto de interés
ES

Elisabet Domínguez Clavé - ketamina suicidio

Elisabet Domínguez

Psicóloga y doctora en farmacología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi) y coordinadora de la iniciativa Psychedelicare en España

Science Media Centre España

Se trata de una revisión sistemática y metaanálisis de alta calidad metodológica, publicada en JAMA Psychiatry, que analiza 26 ensayos clínicos aleatorizados con más de 1.100 pacientes. En general, las conclusiones están bien respaldadas por los datos: la ketamina intravenosa muestra una reducción rápida (en cuestión de horas) de los síntomas depresivos y suicidas, con tamaños del efecto de moderados a altos, especialmente en las primeras 24 horas. Esto es clínicamente muy relevante, ya que ningún tratamiento disponible actualmente actúa con esa rapidez en situaciones de riesgo suicida agudo. 

El estudio encaja bien con la evidencia acumulada en los últimos años y la refuerza. Confirma que la ketamina puede producir mejoras rápidas en el malestar depresivo que los antidepresivos convencionales no logran en ese corto plazo. De hecho, este cuerpo de evidencia ya está empezando a tener impacto regulatorio: recientemente, Francia ha aprobado su uso en determinados contextos clínicos para síntomas suicidas graves. 

Aun así, hay limitaciones importantes que conviene tener en cuenta. Existe cierta heterogeneidad entre los estudios incluidos, y en algunos casos el efecto disociativo de la ketamina puede haber comprometido el ciego, ya que los pacientes pueden intuir qué tratamiento han recibido. Además, la mayoría de los ensayos tienen tamaños muestrales pequeños y, sobre todo, hay muy pocos datos sobre la seguridad y la eficacia a largo plazo, ya que los estudios se centran en el efecto agudo. 

En cuanto a sus implicaciones, estos resultados son especialmente relevantes para pacientes con depresión resistente al tratamiento y para situaciones de crisis suicida que requieren una intervención urgente. Sin embargo, no es un tratamiento general para la depresión, y su uso plantea cuestiones clave sobre cómo, dónde y bajo qué supervisión debe administrarse. También es importante considerar el potencial de abuso y los posibles efectos adversos a largo plazo antes de plantear una expansión de su uso. 

En conjunto, este metaanálisis refuerza la idea de que estamos ante una herramienta terapéutica potencialmente muy valiosa en contextos clínicos específicos, especialmente por su rapidez de acción. Sin embargo, también pone de relieve que todavía estamos en una fase relativamente temprana, y que el verdadero reto no es solo demostrar eficacia a corto plazo, sino definir cómo integrarla de forma segura, sostenible y basada en evidencia dentro de los sistemas de salud.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Gerard Anmella_ketamina inyectada depresión

Gerard Anmella

Psiquiatra e investigador de la Unidad de Trastornos Depresivos y Bipolares del Hospital Clínic de Barcelona

Este metaanálisis evalúa el tratamiento con infusiones intravenosas de ketamina en personas con un episodio depresivo mayor. Reúne 26 ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo, realizados en distintas partes del mundo, con un total de 1.166 participantes. 

Cada estudio individual tiene sus particularidades: distintas dosis, distintos perfiles de personas, distintos tiempos de seguimiento. Un metaanálisis combina los resultados de varios ensayos para estimar el efecto promedio del tratamiento (algunos estudios mostrarán mayor efecto, otros menor, pero esto permite compararlos). Por eso se considera una de las mayores fuentes de evidencia: integra múltiples estudios y aumenta la capacidad estadística para detectar efectos reales. 

Comparadas con placebo, las personas que recibieron ketamina intravenosa mostraron una reducción significativa de las ideas de suicidio y del resto de síntomas depresivos. El efecto aparecía ya a las cuatro horas de la infusión y se mantenía a las 24 horas, tres días, una semana e incluso al mes. 

La magnitud del cambio fue de aproximadamente SMD = 0,7, lo que se considera un tamaño del efecto grande. Para entenderlo de forma intuitiva: a las 24 horas, la persona típica del grupo de ketamina presentaba menos pensamientos suicidas que alrededor del 75 % del grupo placebo. Y si emparejamos al azar a una persona de cada grupo, en aproximadamente siete de cada 10 pares la del grupo de ketamina muestra menos síntomas. 

Este efecto se observó tanto en la ideación suicida como en otros síntomas depresivos: tristeza, dificultad para experimentar placer, enlentecimiento, ansiedad, insomnio, falta de apetito, pesimismo y dificultad de concentración, entre otros. 

Cuando se analizaron las tasas de respuesta (reducción de los síntomas depresivos en un 50 % respecto al inicio), la ketamina fue superior al placebo durante la primera semana, pero no después. Y no se hallaron diferencias en cuanto a remisión, es decir, quedar prácticamente sin síntomas. 

La mayoría de los estudios no comunicó efectos adversos relevantes y los descritos fueron en su mayoría no relacionados con la ketamina. Aun así, conviene ser cautos: las personas que participan en ensayos clínicos suelen estar seleccionadas (por ejemplo, sin otras enfermedades asociadas), por lo que cuando este tratamiento se aplique a la población general es probable que la frecuencia de efectos adversos sea mayor. Además, en depresión es difícil distinguir si un síntoma concreto proviene de la propia enfermedad o del tratamiento. 

Algunas personas mejoraron con una única administración, pero la mayoría recayó y necesitó infusiones repetidas. Las personas con depresión bipolar mostraron peores resultados que aquellas con depresión unipolar; son pocos estudios, pero es una hipótesis interesante a investigar. Al comparar ketamina intravenosa con esketamina no se encontraron diferencias significativas, aunque solo se incluyeron dos estudios. 

Limitaciones 

  • Seguimiento corto. Hay pocos datos a varios meses, por lo que el efecto a largo plazo es desconocido. Hacen falta más estudios longitudinales. 

  • Heterogeneidad entre estudios. Difieren en perfiles de las personas incluidas, dosis, pautas (única o seriada) y duración del seguimiento. Esto dificulta la comparación, aunque el metaanálisis ofrece una buena aproximación. 

  • Dificultad para mantener el cegamiento. En un ensayo clínico es fundamental que la persona participante no sepa si recibe placebo o tratamiento activo, ya que creer que se está recibiendo el tratamiento puede magnificar el beneficio percibido (efecto placebo). Con ketamina esto es especialmente complicado: la sustancia suele provocar efectos perceptibles —relajación o síntomas disociativos como sensación de extrañeza o dificultad para reconocer partes del cuerpo— que permiten intuir que se ha recibido. Para mitigarlo, algunos estudios usaron un comparador activo (midazolam, una benzodiazepina con efecto sedante), mientras que otros recurrieron a un placebo inactivo (suero salino), lo que añade variabilidad a los resultados. 

  • Población seleccionada. Los ensayos suelen excluir a personas con comorbilidades, tanto psiquiátricas (ansiedad, TOC, etc.) como no psiquiátricas (diabetes, etc.), y la presencia de más de un diagnóstico es la norma, no la excepción. Cuanta mayor pluripatología, más difícil suele ser tratar la depresión, así que los resultados podrían estar algo inflados respecto a lo que se vería en la práctica clínica habitual. 

La ketamina intravenosa produce una mejoría rápida e intensa de los síntomas depresivos y, de forma especialmente relevante, de la ideación suicida, ya en las primeras horas tras la infusión. Es un hallazgo importante, sobre todo si pensamos en situaciones clínicas donde el tiempo apremia, como un riesgo suicida elevado, y en las que los antidepresivos clásicos tardan semanas en hacer efecto. 

Ahora bien, los datos también invitan a la prudencia. El efecto sobre las tasas de respuesta se diluye más allá de la primera semana, no se traduce en mayores tasas de remisión, la mayoría de las personas recae y requiere infusiones repetidas, y desconocemos qué ocurre a medio y largo plazo. A esto se suman las limitaciones metodológicas comentadas (cegamiento difícil, poblaciones seleccionadas, heterogeneidad entre estudios), que probablemente hacen que el efecto real en la práctica clínica sea algo menor que el observado en estos ensayos. 

La ketamina intravenosa no es, por tanto, una cura de la depresión, pero sí una herramienta prometedora que amplía las opciones disponibles, especialmente, en cuadros graves o con riesgo suicida. Hacen falta más estudios —con seguimientos largos, poblaciones más representativas y pautas de mantenimiento bien definidas— para precisar a quién, cuándo y durante cuánto tiempo conviene ofrecer este tratamiento.

Conflictos de intereses: Gerard Anmella ha recibido honorarios por actividades de formación médica continuada (FMC) o por servicios de consultoría de Abartis Pharma, Adamed, Abbott, Angelini, Casen Recordati, Esteve, Johnson & Johnson, Lundbeck, Lundbeck/Otsuka, Rovi y Viatris, sin que exista ninguna relación financiera o de otro tipo relevante para el tema de este artículo. 

ES
Publicaciones
Ketamine Infusions and Rapid Reduction of Suicidal and Depressive Symptoms in Major Depressive Episode A Systematic Review and Meta-Analysis
    • Artículo de investigación
    • Revisión
    • Humanos
    • Metaanálisis
Revista
JAMA Psychiatry
06/05/2026
Autores

Sung Ryul Shim et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisión
  • Humanos
  • Metaanálisis
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