Identifican ‘relojes’ moleculares universales del envejecimiento y la mortalidad en mamíferos
El envejecimiento se caracteriza por la acumulación de daño celular. Entre los biomarcadores asociados a este proceso están los ‘relojes’ epigenéticos, que analizan las modificaciones no genéticas del ADN de una persona a lo largo del tiempo, aunque tienen limitaciones, porque no reflejan la actividad de genes específicos. Una investigación publicada en Nature ha incluido más de 11.000 transcriptomas procedentes de más de 25 tejidos de ratón, rata, macaco y humano, y ha descubierto que los cambios asociados al envejecimiento se conservaron entre especies y tipos celulares, revelando firmas transcriptómicas universales del envejecimiento y la mortalidad en mamíferos. Los autores utilizaron estos datos para desarrollar sus propios ‘relojes’ moleculares.
2026 05 27 relojes moleculares Ana Guerrero
Ana Guerrero
Investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona
El envejecimiento es el principal factor de riesgo para la mayoría de las enfermedades crónicas, desde el cáncer hasta las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Sin embargo, solo comprendemos parcialmente sus mecanismos celulares y moleculares. En este contexto, este estudio supone un avance importante al integrar análisis transcriptómicos de más de 11.000 muestras en distintos órganos y especies de mamíferos, junto con datos experimentales y análisis bioinformáticos a gran escala, para proponer un posible ‘reloj’ molecular del envejecimiento y de la esperanza de vida. El hecho de que muchas de estas vías estén conservadas entre especies refuerza su relevancia biológica y sugiere que podrían representar mecanismos fundamentales del envejecimiento. Entre los biomarcadores identificados destaca Cdkn1a, que codifica para la proteína p21, clave en la regulación de la senescencia celular.
Estos hallazgos podrían tener aplicaciones relevantes en medicina preventiva, permitiendo identificar de forma más temprana a personas con mayor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a la edad y refinar su seguimiento clínico. También podrían ayudar a resolver uno de los grandes retos del campo: la ausencia de biomarcadores fiables para evaluar la eficacia de las terapias antisenescencia o antienvejecimiento en humanos. Este estudio aporta candidatos prometedores en esa dirección.
Aun así, los resultados deben interpretarse con cautela, ya que probablemente reflejan tanto mecanismos impulsores del envejecimiento como consecuencias de este. En este sentido, sería interesante comprobar cómo se comportan estos biomarcadores en poblaciones excepcionalmente resilientes al envejecimiento, como los centenarios.
2026 05 27 relojes moleculares Nabil Djouder
Nabil Djouder
Jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
El estudio puede considerarse de alta calidad por su escala (más de 11.000 transcriptomas), diseño comparativo entre muchas especies (ratón, rata, macaco y humano) y validación extensa tanto en modelos in vivo como in vitro y en datos humanos longitudinales. Además, integra múltiples tejidos y utiliza diferentes enfoques (modelos estadísticos, aprendizaje automático y análisis de redes), lo que refuerza la robustez de los resultados.
No obstante, existen limitaciones relevantes: el estudio es correlativo y la naturaleza observacional impide establecer causalidad (los cambios transcriptómicos podrían ser consecuencia y no causa del envejecimiento), persisten posibles sesgos técnicos entre datasets heterogéneos y, aunque se incluyen datos humanos, gran parte de la evidencia mecanística procede de modelos animales.
En términos de evidencia previa, el trabajo se alinea con los ‘relojes epigenéticos’ existentes, pero aporta mayor interpretabilidad funcional, al vincular directamente genes y vías biológicas con envejecimiento, mortalidad y respuesta a intervenciones.
Las implicaciones de identificar firmas transcriptómicas universales son profundas: sugieren que el envejecimiento y la mortalidad comparten una arquitectura molecular conservada entre mamíferos, dominada por procesos como inflamación, senescencia y disfunción mitocondrial, lo que refuerza la idea de mecanismos comunes de envejecimiento. La inflamación es un marcador de muchas enfermedades, incluyendo la obesidad y el cáncer. No es muy sorprendente que también sea un marcador del envejecimiento, probablemente una repuesta y debido al daño en el ADN que se acumula a medida que las células envejecen.
Sin embargo, la traslación clínica aún es limitada: aunque los relojes transcriptómicos predicen mortalidad en humanos con precisión comparable a los epigenéticos, su aplicación requiere estandarización, reducción de costes y validación prospectiva en poblaciones clínicas.
En resumen, el estudio representa un avance conceptual importante, pero su impacto clínico queda limitado y dependerá de demostrar utilidad predictiva y capacidad de guiar intervenciones en contextos reales.
Víctor Celemín - reloj molecular
Víctor Celemín Capaldi
Investigador del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo
¿Cuántos años tiene realmente nuestro cuerpo? El notable aumento de la esperanza de vida que ha experimentado la humanidad en el último siglo ha convertido al envejecimiento en el principal factor de riesgo de numerosas patologías como las enfermedades neurodegenerativas, las cardiovasculares o el cáncer. Así, el desarrollo de herramientas que permitan cuantificar el deterioro biológico del organismo y evaluar geroterapias que logren ralentizar algunos de los procesos biológicos asociados a la vejez podría tener un impacto decisivo en la prevención y el tratamiento de estas patologías.
Con este objetivo, más de 11.000 transcriptomas procedentes de muestras biológicas de tejidos de humanos, primates y roedores de distintas edades, han servido al grupo de Vadim Gladyshev, del Brigham and Women's Hospital y la Harvard Medical School, para construir los denominados ‘relojes de envejecimiento’: modelos matemáticos que permiten estimar la ‘edad biológica’ de un organismo, una medida del deterioro biológico acumulado que puede reflejar el estado de salud real mejor que los años trascurridos desde el nacimiento. Además, a diferencia de los conocidos ‘relojes epigenéticos’, basados en las modificaciones químicas del ADN que ocurren con el paso del tiempo, este estudio se basa en los cambios en la actividad de los genes, lo que proporciona una información más directa sobre el funcionamiento de las células y, en consecuencia, aporta un grado de información adicional de gran utilidad.
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que ciertas intervenciones —como la restricción calórica sin malnutrición o la administración controlada de algunos suplementos nutricionales —logran atenuar o incluso revertir parte de estos procesos biológicos asociados a la vejez. Además, el estudio destaca por su alta calidad técnica, sustentada en la gran escala y diversidad de los datos analizados, y demuestra el potencial científico y médico de los relojes de envejecimiento.
Su traslación a la clínica requerirá superar algunos obstáculos, como son los retos técnicos asociados al trabajo con ARN, una molécula más fácilmente degradable que el ADN y que exige, por tanto, protocolos más exigentes. En cualquier caso, este estudio representa una aportación sólida que refuerza la importancia de cuantificar el envejecimiento biológico y consolida el papel de los relojes de envejecimiento como herramientas de referencia en este campo.
Martí Durán - reloj molecular
Martí Durán Ferrer
Investigador posdoctoral en el grupo de Epigenómica Biomédica en IDIBAPS
Este estudio realiza una integración de datos de expresión de los genes en el contexto de envejecimiento sin precedentes, incluyendo ratones, ratas, macacos y humanos en más de 11.000 muestras y 25 tejidos. Se reportan módulos de expresión de los genes relacionados con el envejecimiento molecular que son compartidos en estos mamíferos y se relacionan con multitud de procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, morbilidad y mortalidad. Además, el estudio proporciona evidencias experimentales más allá de las asociaciones para validar sus resultados.
Este estudio nos demuestra, una vez más, que el envejecimiento es un proceso muy complejo y ocurre a diferentes ritmos en cada órgano y tejido. Además, cada capa de información molecular nos aporta una perspectiva diferente. Tenemos relojes moleculares de envejecimiento basados en metilación del ADN (epigenética), en proteínas del plasma sanguíneo (proteómica) y ahora también, de la expresión de los genes (transcriptómica). El reto ahora es entender qué nos aporta cada capa molecular y aprovechar esta información para diseñar estrategias terapéuticas que mejoren el proceso natural de envejecimiento.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
- Animales
Alexander Tyshkovskiy et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
- Animales