La ganadería extensiva ha disminuido en regiones como Europa y esto tiene consecuencias ecológicas, según un estudio
Aunque la ganadería extensiva ha aumentado en algunas regiones, también ha disminuido en el 42 % de los pastos dedicados a este fin, según un estudio publicado en la revista PNAS que analiza datos de entre 1999 y 2023. La disminución se ha dado en zonas ricas del planeta, como Europa, América del Norte o Australia, donde las tendencias de consumo han virado hacia animales como cerdos y pollos. El aumento se vio en zonas más pobres, concretamente en África, Asia, América del Sur y Centroamérica. Los autores del estudio, uno de ellos español, afirman que “las reducciones en las tasas de carga ganadera pueden tener importantes consecuencias ecológicas a escala regional y mundial”, afectando a la biodiversidad o a los regímenes de incendios.
2026 12 01 Mario Díaz pastoreo
Mario Díaz Esteban
Profesor de investigación del CSIC en el departamento de Biogeografía y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales y coordinador de la plataforma PTI-Agriambio
Tanto la opinión pública, sobre todo urbana, como la literatura científica (como demuestra este trabajo) tienden a percibir que la tendencia de la ganadería es hacia su aumento global, generando problemas ambientales graves, ligados, sobre todo, a la desertificación por sobrepastoreo. Este trabajo demuestra que esta no es la realidad completa: existe un aumento de las cargas ganaderas (de vacuno, ovino y caprino, los animales que pastan), pero este aumento no se produce de manera homogénea en el planeta. En el 40% de las tierras pastadas (que son el uso más extendido del planeta, el 25 % de la superficie terrestre), las cargas ganaderas están, de hecho, disminuyendo, según las estadísticas oficiales de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Esta disminución del ganado que pasta en el campo no se asocia con tendencias en el mercado, en el consumo local por persona o con el cambio climático sino, sobre todo, con el aumento del consumo (y comercio) de otras fuentes de carne (pollo y cerdo, normalmente estabulados), del uso de cereales para alimentar al ganado (suplementando el aporte del pasto) y el nivel económico de la zona.
Las cargas están aumentando en las zonas menos ricas, con más población y que no pueden permitirse alimentar animales estabulados con cereales, y disminuyen, de modo muy notable (hasta el 37 % desde 1999), en países ricos, con poblaciones humanas en disminución y que dedican una parte creciente de su producción agrícola a la producción intensiva de animales estabulados.
El estado actual de conocimientos, centrado en el estudio de los efectos del sobrepastoreo por aumento de carga ganadera, puede servir para prevenir efectos negativos en las zonas donde el ganado aumenta, pero no para estimar las consecuencias de la disminución de cargas donde está ocurriendo, de igual modo que los efectos de la intensificación agraria no sirven para medir los efectos de la extensificación promovida por políticas agrarias supuestamente sensibles ambiental y socialmente.
Existen evidencias contundentes, aunque aún poco detalladas por el foco en los efectos del sobrepastoreo, de los posibles efectos negativos de la disminución o pérdida de ganado pastante sobre la biodiversidad, el régimen de incendios, los ciclos biogeoquímicos o el bienestar social y cultural de las comunidades locales. El trabajo concluye con una revisión de estas evidencias y de la necesidad de afinarlas para casos concretos (como el de Europa en general y nuestro país en particular), desarrollando políticas que combatan estos efectos negativos. No solo están resultando impredecibles las consecuencias del cambio en los paisajes agrícolas por el abandono rural y los cultivos subvencionados por sus supuestos beneficios ambientales y sociales, sino que lo mismo ocurre con la ganadería extensiva. Ambas actividades tienen efectos positivos sobre el medio ambiente y las sociedades humanas, difíciles o imposibles de predecir, y por tanto propiciar, con el conocimiento actual sobre los efectos negativos el sobrepastoreo y la intensificación agraria.
Los autores del trabajo concluyen, muy acertadamente, que se requiere un cambio de paradigma científico para abordar el reto de promover políticas agropecuarias adaptadas a las nuevas realidades mundiales.
2026 12 01 Tomás García Azcarate pastoreo
Tomás García Azcárate
Economista agrario especializado en Política agraria Común y mercados agrarios, investigador asociado del CEIGRAM, miembro del Consejo Asesor de Asuntos Europeos de la Comunidad de Madrid y del Comité de expertos de Foro Agrario
El estudio es de buena calidad y aborda un problema importante, el impacto de las densidades animales en la ganadería extensiva, atreviéndose a poner en entredicho el actual consenso académico sobre la cuestión. No me parece que tenga limitaciones metodológicas.
En efecto, los estudios académicos se han concentrado hasta la actualidad en el análisis de los impactos, negativos, de la sobrecarga ganadera de los pastizales. Sin negar estas evidencias, atrae nuestra atención sobre algunos hechos actualmente olvidados: se está produciendo una disminución de la densidad ganadera en los países desarrollados en los que había sobrecarga, pero se está aumentando la carga ganadera en el resto del mundo.
La disminución de la densidad ganadera, allí donde se produce, tiene los efectos positivos que cabía esperar según la literatura científica dominante, pero están apareciendo efectos negativos a los cuales no se les había prestado la atención suficiente, como los incendios forestales o los cambios en la capacidad de absorción de CO2. En cambio, allí donde está aumentando la carga ganadera, están apareciendo los efectos negativos analizados por la literatura. Por lo tanto, frente a los análisis simplistas y unívocos, este articulo nos explica que, también en este aspecto, el mundo es mucho más complejo que lo que el consenso científico estaba expresando.
El artículo parece concluir que se están produciendo distintas evoluciones en sentido contario en distintas partes del planeta, con efectos positivos y negativos que se han de tener en cuenta y cuya resultante no es tan clara como el consenso académico hasta ahora parecía concluir.
2026 12 01 Daniel Montoya pastoreo
Daniel Montoya
Profesor de investigación Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3)
Esta investigación, basada en un análisis exhaustivo de las tendencias globales en el pastoreo de ganado entre 1999 y 2023, demuestra que las tendencias mundiales en la ganadería distan de ser uniformes. Más bien, varían según las regiones y los contextos socioeconómicos. El estudio de Anadón y Sala revela que, si bien el número de cabezas de ganado vacuno y ovino se está expandiendo rápidamente en algunas partes del mundo, está disminuyendo simultáneamente en muchas regiones más ricas, incluida Norteamérica. Esta perspectiva más detallada cuestiona las narrativas comunes que se centran principalmente en el sobrepastoreo o en el crecimiento sostenido de la ganadería a nivel mundial. Además, esta investigación destaca una compleja interacción de factores —como el cambio demográfico humano, el desarrollo económico y los cambios en la dieta— que, en conjunto, determinan el uso de los pastizales.
Es importante destacar que esta perspectiva más amplia y representativa también permite pensar en las oportunidades ecológicas, más allá de solo en los impactos. La reducción de la presión de pastoreo en algunas regiones puede plantear desafíos, como cambios en la estructura de la vegetación y procesos y funciones ecológicos, pero también puede ofrecer espacio para iniciativas de restauración, recuperación de la biodiversidad y estrategias sostenibles de gestión territorial. Al destacar tanto los escenarios positivos como los negativos (sobrepastoreo), este estudio ayuda a avanzar el debate más allá de las narrativas simplistas y sugiere un análisis de escenarios más amplio. Asimismo, contribuye a comprender los pastizales como sistemas socioecológicos dinámicos en los que las políticas informadas, la planificación específica de la conservación y la participación comunitaria pueden influir significativamente en los resultados y proteger tanto los medios de vida como los ecosistemas.
2026 12 01 Juan Busqué pastoreo
Juan Busqué
Investigador del Centro de Investigación y Formación Agrarias (CIFA) de Cantabria y presidente de la Sociedad Española de Pastos
El pastoreo de grandes herbívoros domésticos a nivel planetario es fundamental para la provisión de servicios ecosistémicos esenciales para nuestra supervivencia. Este hecho incuestionable ha merecido que 2026 sea reconocido por la FAO como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Como toda actividad humana, la forma en que se realiza el pastoreo define cuantitativamente el nivel de provisión o, en los peores casos, el de desabastecimiento de estos servicios, siendo habitual encontrar resultados científicos contrapuestos, según qué servicios se analicen o incluso según el nivel de detalle o imparcialidad del análisis.
Este último aspecto es el que aborda de partida este interesante estudio, poniendo en evidencia el sesgo de la literatura científica de las dos últimas décadas hacia el análisis de los efectos negativos del sobrepastoreo, dejando casi sin abordar los posibles efectos del abandono del pastoreo, tendencia cada vez más habitual en muchas áreas marginales de los países con mayor desarrollo económico del planeta.
El estudio resalta que la evolución de la presión de pastoreo en el presente siglo, analizada a nivel de las 18 grandes regiones de la Tierra consideradas por la FAO, está positivamente correlacionada con la presión demográfica y negativamente con el consumo de carne de cerdo y pollo producidos en condiciones intensivas. Así, en las regiones económicamente más pobres, con mayor crecimiento demográfico y menor tecnificación, la presión de pastoreo ha aumentado, ocurriendo lo contrario, presumiblemente por abandono de amplias zonas marginales, en las regiones más ricas. Esto concuerda también con la importante correlación positiva apuntada entre la evolución de la presión de pastoreo y la proporción de la producción de cereales dedicada a la alimentación humana (vs. la dedicada a la alimentación animal). La fuerte demanda de otros cultivos, especialmente soja, por las ganaderías intensivas de monogástricos y el exceso de proteína de origen animal en la dieta de los habitantes de los países desarrollados, aunque no apuntados en el estudio, no hacen sino ahondar en estos desequilibrios patentes.
España se encuadra dentro de la región FAO denominada Europa del Sur, que es la tercera, según el estudio, con mayor descenso en la presión de pastoreo desde principios de siglo. El trabajo aporta referencias recientes que demuestran la relación entre el descenso en el pastoreo y el aumento en la frecuencia de fuegos destructivos, algo que no deja de evidenciarse en muchos estudios a escalas más detalladas en nuestros ecosistemas mediterráneos y que, desgraciadamente, sufrimos de forma dolorosa en años como el pasado 2025.
El estudio pone de relieve de forma sencilla y a una escala planetaria aspectos de gran relevancia sobre la importancia de alcanzar un equilibrio entre presión de pastoreo y productividad de los pastos, territorios que ocupan una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta. El desequilibrio hacia un abandono del pastoreo, que es especialmente notable en la Unión Europea (las cuatro regiones FAO con descensos más altos en presión de pastoreo son las que abarcan la UE), requiere medidas políticas para frenar e incluso revertir esta tendencia. En el caso de la Unión Europea, la Política Agraria Común, actualmente en pleno debate sobre la nueva reforma que entrará en vigor en 2028, debería comprometerse de forma decidida a mantener y recuperar los valiosos espacios pastorales de sus estados miembros.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
José D. Anadón y Osvaldo E. Sala
- Artículo de investigación
- Revisado por pares