Las reservas de agua mundiales continúan disminuyendo, con graves implicaciones sociales y económicas
Según el informe publicado por la Organización Meteorológica Mundial, 2025 ha sido uno de los años más secos en más de tres décadas para todos los ríos del mundo. La reserva hídrica mundial lleva más de 10 años disminuyendo y es el cuarto año consecutivo que se registran pérdidas de glaciares en todas las regiones. Aunque en la península ibérica el registro de precipitaciones fue superior a lo normal en verano, el oeste y noroeste de España sufrieron una reducción de lluvias de hasta un 75 % por debajo de la media.
Jorge Olcina - reservas hídricas
Jorge Olcina
Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante
¿El informe es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Sí, el informe es de buena calidad. La Organización Meteorológica Mundial es un organismo que trabaja con rigor las cuestiones relativas a la atmósfera y sus elementos relacionados como la hidrología, glaciología, oceanografía, porque cuenta con buenos sistemas de monitorización en todo el planeta. Las conclusiones del informe están avaladas con datos sólidos.
Hay zonas de España (oeste y noroeste) en las que la precipitación este verano se ha visto disminuida un 75 % (por debajo de la media) ¿Qué significa esto en términos climatológicos y humanos? Hemos pasado uno de los veranos más secos y calurosos de las últimas décadas en España y ello ha tenido efectos importantes en la reducción de volúmenes de agua. Las áreas más vulnerables a las sequías en España son, curiosamente, las regiones del norte peninsular, porque no están preparadas para desarrollos de sequías cortas pero intensas (uno o dos meses sin llover). Por eso, saltan las alarmas de sequía y los problemas de abastecimiento en poblaciones que no tienen planificada su gestión urbana del agua a las nuevas condiciones climáticas que se están desarrollando y que suponen una irregularidad mayor de las precipitaciones”.
¿Qué nos revelan los episodios de sequía como el de este verano sobre el futuro clima en Europa?
“Que el régimen de lluvias está cambiando. Cada vez son más frecuentes las denominadas ‘sequías exprés’, esto es, secuencias de sequía de corta duración (2-3 meses) pero muy intensas y con valores de temperatura elevados que aumentan la evaporación del agua. Es lo que ha ocurrido en gran parte de Europa este verano y que ha afectado también al norte de nuestro país. Se trata de áreas acostumbradas a lluvias regulares y continuas durante todo el año. Por eso, cuando se suceden dos o tres meses de lluvias muy por debajo de lo normal, comienzan a tener problemas de abastecimiento agrario y especialmente urbano”.
¿Cómo es compatible que la reserva hídrica en España esté al 62 % de su capacidad con una preocupación generalizada por la sequía?
“Porque el dato global para el conjunto del país esconde realidades regionales y locales muy diversas. Como se ha señalado, las áreas más lluviosas de España (regiones del Cantábrico, área pirenaica) son las menos preparadas para soportar sequías de corta duración como la que estamos registrando desde el pasado mes de mayo en nuestro país. No tienen los sistemas de abastecimiento urbano preparados para esta nueva realidad climática. Dependen exclusivamente del agua procedente de la precipitación, en un contexto de lluvias cada vez más irregulares, y eso eleva su grado de exposición a la sequía. Por el contrario, el sureste ibérico, que es donde la falta de lluvias y el impacto de las grandes sequías es mayor, tienen un sistema de abastecimiento de agua organizado a partir del uso de fuentes múltiples (ríos, acuíferos, desalación, reutilización), que permite soportar varios meses con lluvias muy por debajo de lo normal”.
¿Qué implicaciones tienen los resultados del informe?
“Todo esto nos obliga a revisar nuestra planificación del agua para adaptarla a la nueva realidad climática que estamos viviendo, con temperaturas más elevadas, con veranos muy calurosos que aumentan la evaporación del agua, y con lluvias más irregulares. España debe comenzar a planificar sus recursos y usos del agua en el nuevo escenario de cambio climático apostando por la reutilización del agua y dependiendo menos de las precipitaciones directas. Las ciudades deben ampliar sus depósitos de almacenamiento de agua para poder soportar semanas de poca o de ninguna lluvia. Si no se hace, estamos condenados a vivir en alerta permanente de sequía, especialmente en las zonas de España donde más llueve del norte peninsular. Hay que desarrollar sistemas multifuente que no sean exclusivamente dependientes de la lluvia. Como digo, la reutilización de aguas depuradas y el intercambio de caudales entre el campo y la ciudad son soluciones de fácil implantación y que disminuirían la vulnerabilidad ante las sequías en nuestro país”.
Sergio Vicente-Serrano - recursos hídricos
Sergio Vicente-Serrano
El informe está bien porque recoge diferentes variables relacionadas con el ciclo hidrológico que resultan relevantes. Algunas de ellas presentan bastantes incertidumbres, como el estudio de la evaporación, que está basada en modelos globales con limitaciones y problemas. También aportan datos observacionales de puntos concretos que son útiles, como ocurre con las anomalías de humedad del suelo en la red disponible en Estados Unidos o la evaluación general de la situación de los caudales a nivel global. Aunque esta última tiene grandes lagunas espaciales, ya que hay una escasa disponibilidad de datos en algunas regiones del mundo —como África o gran parte de Asia—, supone un aporte valioso a nivel mundial.
Hay que tener en cuenta que es una evaluación que analiza un año concreto y que no ofrece una visión de las tendencias a largo plazo. Podemos tener un año muy húmedo como este invierno en España, pero que forma parte de un contexto muy diferente. Es decir, en este informe no se está registrando ni la variabilidad interanual, ni las posibles tendencias, ni los posibles escenarios para futuro. Su función es dar una imagen general de la situación del año 2025, tanto desde el punto de vista de magnitud de las distintas variables que miden los recursos hídricos, como también de sus anomalías.
La sequía es un fenómeno consistente en nuestro clima mediterráneo y, por extensión, también en zonas que están en el límite entre regiones de características subtropicales y de climas más templados. Tanto los registros geológicos y biológicos como las fuentes documentales demuestran que la sequía es un fenómeno inherente a nuestro clima.
Ahora mismo el interés que hay es: ¿esas sequías se están incrementando?, ¿son cada vez más severas?, ¿cómo está afectando el cambio climático a esas sequías? Sobre esto, hay que separar los mecanismos dinámicos y los termodinámicos. Los mecanismos dinámicos son aquellos relacionados con la circulación atmosférica. Por ejemplo, tener unos anticiclones de las Azores más duraderos, persistentes e intensos que impidan la entrada de borrascas asociadas al frente polar y que provoquen situaciones más secas generalizadas. Por otro lado, están los procesos termodinámicos, que tienen que ver con la temperatura. Actualmente lo que observamos es que las precipitaciones no están cambiando de forma sustancial, pero las temperaturas cada vez más altas están haciendo que la demanda atmosférica sea cada vez mayor.
Cuando tenemos una situación de déficit de precipitación, como un año o una estación secos, incrementa el estrés tanto sobre los recursos hídricos como sobre la vegetación. Sobre todo, en el caso de los recursos hídricos, hay momentos en los cuales cada gota de lluvia cuenta, y se produce una mayor evaporación de embalses y recursos fluviales. En el caso de la vegetación, si el suelo ya tiene poca humedad porque ha habido un déficit de precipitación, no es lo mismo tener 42 ºC que 35 ºC. La vegetación sufre muchísimo más porque la atmósfera le demanda más agua, y se producen procesos fisiológicos que hacen que las plantas asimilen menos carbono o incluso se puedan morir o marchitar por esta falta de humedad.
Pilar Brufau - recursos hídricos
Pilar Brufau
Investigadora y profesora titular en el departamento de Ciencia y Tecnología de Materiales y Fluidos de la Universidad de Zaragoza
La Organización Meteorológica Mundial presenta en este informe el estado de las masas de agua en 2025 en todo su ciclo de vida. Los datos que presentan, recogidos de fuentes de confianza, muestran que el caudal en los ríos en ese año fue extremadamente bajo en general, lo que conduciría a un periodo extremadamente seco. Por otro lado, también informa de episodios de precipitación extrema en periodos cortos de tiempo. Este comportamiento nos invita a reflexionar acerca de la alteración que estamos viviendo en el ciclo del agua durante los últimos años.
En España, la disminución de la precipitación en algunas regiones debe interpretarse como una anomalía respecto al comportamiento habitual, que no influye directamente en la capacidad de los embalses. Lo esencial es saber gestionar bien el volumen de agua que se almacena en estos embalses para asegurar la gestión de eventos extremos, las necesidades de la agricultura o la planificación anual hidrológica. Adicionalmente, indica que las reservas hídricas más lentas, constituidas por aguas subterráneas, pérdida de agua en glaciares y nieve, en el pasado han actuado como una vía de recuperación para las épocas más secas, con las que cada vez se podrá contar menos, ya que también presentan una tendencia decreciente en los últimos años.
- Informe
World Meteorological Organization.
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