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Reacciones a un análisis sobre las causas del declive de insectos en Europa

El declive de insectos en Europa Central y Occidental en los últimos años se debe, sobre todo, a actividades humanas y a la intensificación de la agricultura, según afirma un estudio financiado por tres empresas (Bayer, BASF y Syngenta) que fabrican pesticidas. El artículo, publicado en PLoS ONE, resume un análisis de 82 otros estudios ya publicados y explica las causas de la disminución de la población de dos grupos de insectos: carábidos (escarabajos de tierra) y lepidópteros (incluidas polillas y mariposas). Los autores estiman que las “actividades antropogénicas en general” serían las mayores responsables de este declive, seguidas de la intensificación de la agricultura (donde incluyen a los pesticidas) y del cambio climático, en tercer lugar.  

23/08/2023 - 20:00 CEST
 
Reacciones

Jorge Lobo declive insectos

No se trata de un estudio experimental o que compare datos pasados y presentes. Se trata de una revisión de 82 trabajos publicados sobre dos únicos grupos de insectos (una de las muchas familias de coleópteros y las mariposas) en una región muy concreta (Europa Central), con el objetivo de sintetizar cuales son las principales causas aducidas para explicar el declive en las poblaciones de estos insectos en paisajes agrícolas. La calidad del trabajo viene dada por la calidad de los estudios que utilizan y, en mi opinión, sus conclusiones deberían basarse en un tratamiento más sólido de los datos. 

Existen estudios que comparan series temporales largas de datos por todo el planeta. Aunque no son muchos, por la falta de una estrategia clara de recopilación de información sobre el grupo más hiperdiverso de la Tierra, la tendencia a la disminución de sus poblaciones resulta evidente. Esta revisión no añade mucho a este panorama y es parcial, solo abarca un par de grupos de insectos y una región muy concreta y, además, considero que el tratamiento de los datos puede ofrecer una interpretación errónea. Este trabajo destaca por remarcar que las comparaciones temporales pueden dar lugar, no solo a tendencias poblacionales negativas sino a tendencias positivas, y también por ofrecer poca relevancia a la contaminación química como presión relevante. La acción de este tipo de agentes químicos ha sido llamada, muy acertadamente, ‘muerte silenciosa’, por la dificultad que entraña determinar los efectos de estos compuestos.  

Son necesarios estudios de química ambiental y análisis de laboratorio complejos y costosos para detectar estas sustancias y comprobar su letalidad o morbilidad. Además, sin incluir otras variables relacionadas, por ejemplo, con la antigüedad de los estudios, su ubicación espacial o las condiciones naturales de la región, resulta atrevido comentar que una cuarta parte de los estudios muestran efectos positivos. 

 Sin duda, hay limitaciones importantes. La fecha de realización de los estudios que se revisan debería haberse tenido en cuenta, así como el grado de alteración o naturalidad de la matriz regional en la que se encuentra cada localidad. Los autores encuentran que alrededor de una cuarta parte de los estudios detectan tendencias poblacionales positivas y sería interesante saber si la antigüedad de esos estudios afecta la falta de detección de un declive. También debería tenerse en cuenta la ubicación de cada estudio, ya que un estudio realizado en una localidad rodeada de parajes naturales podría no mostrar declive en las poblaciones de insectos debido al efecto ‘fuente’ de las poblaciones regionales. 

Las conclusiones de este trabajo de síntesis inciden, como lo hace la propia nota de prensa, en que la disminución de las poblaciones de estos insectos está relacionada con ‘las actividades humanas que influencian el hábitat de estos insectos’, recalcando también la complejidad de los efectos de los muchos factores causales que podrían permitir entender este declive. Entre los factores aducidos, destaca la escasa relevancia señalada para el incremento en el uso de productos agroquímicos a la hora de explicar la desaparición y la disminución de las poblaciones de estas especies. Los autores destacan la ‘actividad antropogénica’ como el factor fundamental, un concepto demasiado general que no identifica ninguna causa concreta. Sin embargo, son muchas las evidencias y estudios que establecen una relación causal directa entre el uso de insecticidas y herbicidas, y el declive de los insectos. ¿Cómo no va a afectar el uso masivo e indiscriminado de productos fabricados para matar insectos y a sus poblaciones? 

Se necesitan i) iniciativas públicas capaces de proporcionar series temporales de datos fiables y estandarizados, ii) estudios que comparen la composición y la diversidad de comunidades de insectos muestreadas en el pasado y el presente, iii) datos experimentales sobre el efecto de los tres principales procesos que afectan a las poblaciones de insectos (contaminación química, modificaciones del hábitat y cambio climático) y sus interacciones. 

La realización de estos estudios y la obtención de resultados no debería afectar a la puesta en práctica inmediata de medidas de conservación.

Declara no poseer ningún conflicto de interés ni con los autores del trabajo ni con sus empresas. 

Declara no tener conflicto de interés
ES

Guy Pe'er - insectos

Guy Pe'er

Biólogo de la conservación en el Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) y el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ) en Alemania

Science Media Centre España

Como revisión de estudios publicados, los métodos adoptados en este trabajo son bastante claros. Basándose en 82 estudios científicos publicados, los autores pudieron confirmar que las presiones antropogénicas, en particular la agricultura y la expansión urbana, son los principales motores del declive de los insectos en Europa Occidental y Central, y demostrar que los impactos son a menudo indirectos (por ejemplo, al afectar a los hábitats). Los resultados no son nuevos, pero ayudan a afirmar que, aunque el panorama es complejo, bastantes estudios apuntan en la misma dirección.    

Los autores mencionan una serie de limitaciones. Algunos problemas se derivan del carácter heterogéneo de los trabajos originales, mientras que otros están relacionados con la complejidad natural de las presiones antropogénicas. Es difícil diferenciar una presión de otra y, de hecho, algunos de los estudios originales no pudieron, o no intentaron, identificar las causas exactas. Una cosa que es bastante desafortunada es que los autores no ofrecieran recomendaciones basadas en sus resultados, en cuanto a cómo podrían abordarse los factores impulsores y las presiones.   

Los autores hacen afirmaciones claras sobre la contribución de los seres humanos, en particular de la agricultura (incluidos los productos agroquímicos), a los resultados observados. Esto podría demostrar una o dos cosas: o que también [las] empresas [que financian el estudio] reconocen la contribución clave de la agricultura a la pérdida de biodiversidad, o que los procesos de revisión por pares ayudan a garantizar la calidad de los artículos científicos, o ambas cosas.    

El documento subraya que estamos ejerciendo múltiples presiones sobre los ecosistemas naturales, indicando lo urgente que es detener e invertir el mayor número posible de estas presiones. Actualmente, la UE está negociando la Ley de Restauración de la Naturaleza, que la Comisión Europea propuso, y está sometida a muchas presiones políticas para suavizarla y, especialmente, para eliminar las partes de la misma que abordan la restauración de la naturaleza en zonas agrícolas. La recomendación más clara que se podría sacar de este estudio es, por tanto, garantizar que la Ley de Restauración de la Naturaleza avance con todos sus componentes, lo antes posible. Abordar nuestras presiones sobre la naturaleza es esencial, tanto para la supervivencia de los insectos como para los servicios que nos prestan a todos. 

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisca Ruano - insectos

Francisca Ruano Díaz

Catedrática de Zoología del departamento de Zoología y coordinadora del grupo de investigación Ecología Aplicada y Agroecosistemas de la Universidad de Granada

Science Media Centre España

El artículo aborda una problemática compleja, debido a la gran cantidad de factores que controlan las poblaciones de insectos, que –recordemos— tienen importancia como amenaza económica para ciertas actividades humanas, pero, sobre todo, por su implicación decisiva en servicios ecosistémicos como la polinización, el control biológico de plagas y enfermedades, y el ciclo de nutrientes, sin olvidar que forman parte del alimento que consumen muchos otros organismos. Su efecto positivo en nuestras actividades es muchísimo mayor que el negativo. 

Sobre el declive de los insectos y sus implicaciones para la humanidad, se ha producido mucha literatura científica hasta ahora, hasta tal punto que el objetivo que propone el trabajo en cuestión (Introducción, línea 11 "Orientar las políticas pertinentes") ya se ha llevado a efecto en la Unión Europea aprobándose las estrategias Biodiversity and Farm to Fork, en las que se propone una reducción en el uso de pesticidas del 50 % y la restauración del 20 % de los ecosistemas terrestres antes de 2030, para paliar los problemas de biodiversidad relacionados con el cambio climático. 

Los autores obtienen, sin embargo, como conclusión fundamental que son las actividades antropogénicas las que marcan un mayor efecto sobre el descenso en la abundancia de poblaciones de carábidos y lepidópteros, mientras que el uso de pesticidas tiene un efecto menor en el declive generalizado de ambos grupos.  

En primer lugar, el uso de pesticidas es una actividad antropogénica, por lo que esta última categoría debería ser definida con mayor precisión o, mejor, cambiada por las diferentes actividades que la componen.  

En segundo lugar, es poco creíble que el uso de pesticidas, que incluyen a los insecticidas, tenga un nivel tan bajo de efecto sobre las poblaciones de estos organismos, especialmente las mariposas que, durante todo su ciclo, están muy expuestas a estas aplicaciones. Este hecho puede deberse a que se incluyan dentro de la categoría pesticidas también a herbicidas y/o fungicidas, con un efecto directo mucho menor sobre los insectos.  

Por todo ello, como indican algunos artículos relacionados en la bibliografía del artículo: es obvio que se necesitan estudios más detallados sobre las diferentes variables que controlan la supervivencia de los insectos en general, a diferentes escalas, con distintos taxones y localidades geográficas (Dornelas y Daskalova 2020), pero sin dejar de actuar sobre los factores más conocidos y directos que influyen sobre las poblaciones de insectos (Forister et al. 2019) y que ya están recogidos en la legislación europea: el mantenimiento de hábitats naturales donde los insectos puedan perpetuarse (Ley de restauración de la naturaleza de la UE) y la disminución de insecticidas liberados al medioambiente (estrategias de la Biodiversidad y de la Mesa al Tenedor de la UE). 

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisco Sánchez-Bayo - insectos

Francisco Sánchez-Bayo

Profesor asociado honorario de la Escuela de Ciencias Ambientales y de la Vida de la Universidad de Sídney (Australia)

Science Media Centre España

El estudio está bien hecho y los datos obtenidos de la literatura están analizados usando un método apropiado aunque, a mi parecer, un poco complicado. La distinción entre causas, presiones, estados, impactos y respuestas no ayuda a comprender bien el análisis global, que, en definitiva, se podría resumir en dos términos: causas e impactos. Los gráficos aluviales, por el contrario, son una buena forma de representar los resultados. 

El estudio está basado en nuestro primer trabajo sobre el declive de los insectos y sigue la misma estructura y metodología: compilación de estudios en la literatura científica sobre insectos y análisis de las posibles causas basado en lo que los autores de los estudios originales reportaron.   

La mayor novedad es que los autores analizan también los aumentos poblaciones de algunas de esas especies (nosotros solo analizamos los declives). Esos aumentos se deben a la mejora de hábitats en áreas con agricultura extensiva (opuesta a la intensiva que utiliza fertilizantes y pesticidas) o en zonas de conservación, y, en otros casos, al cambio climático.  

Por lo demás, las conclusiones son las mismas que las nuestras: el declive general de los carábidos y de los lepidópteros se estima en 39 % y 48 % respectivamente, y los declives superan con mucho los aumentos de algunas de esas especies (24 % carábidos y 26 % lepidópteros). Lo mismo en cuanto a las causas de los declives, que se deben más que nada a las modificaciones del hábitat por actividades humanas, la intensificación de la agricultura (que conlleva inevitablemente el uso de fertilizantes y pesticidas) y al cambio climático. 

[Hay que tener en cuenta] las mismas limitaciones que tuvimos nosotros al hacer nuestro estudio: las causas analizadas son las que los autores de los estudios originales reportan en sus artículos y, en la mayoría de los casos son presumibles, no confirmadas.  

Me sorprende que los autores no citen ninguno de los artículos sobre el tema publicados hace dos años en un número especial de los Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos. Tampoco citan nuestra última revisión sobre el tema, publicada en 2021

No está claro por qué esas empresas [Bayer, BASF y Syngenta] han financiado este estudio. Lo curioso es que los autores llegan a las mismas conclusiones que nosotros, aunque evitan culpar a los pesticidas. En su lugar, achacan a la agricultura intensiva como la segunda mayor causa de los declives (la primera causa [que citan] son las actividades antropogénicas en general), aunque admiten solapadamente en el texto que tal tipo de agricultura está íntimamente ligada al uso de fertilizantes y pesticidas. Es por eso mismo que nosotros señalamos a los fertilizantes y pesticidas como la segunda causa del declive de insectos, ya que son parte integrante de ese tipo de agricultura e impactan en las poblaciones de insectos tanto directamente (matando a los insectos) como indirectamente, a través de modificaciones en las comunidades animales e incluso del hábitat (a través de los herbicidas) en las zonas agrícolas.  

El declive de los insectos es una realidad confirmada por la mayoría de los estudios que existen sobre el tema y los aumentos de algunas especies de insectos se deben a intervenciones humanas dirigidas a restaurar los ecosistemas afectados o al cambio climático que favorece a algunas especies.  

Para remediar la situación, necesitamos cambiar del sistema agrícola intensivo a otro sistema que sea compatible con la biodiversidad de insectos y otros organismos. Eso es lo que muchos investigadores —incluido yo mismo— han indicado repetidamente. 

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Drivers and pressures behind insect decline in Central and Western Europe based on long-term monitoring data
  • Revisión
  • Revisado por pares
Revista
PLoS ONE
Fecha de publicación
Funded by

Empresas Bayer, BASF, Syngenta

Autores

Quintana Rumohr et al.

Tipo de estudio:
  • Revisión
  • Revisado por pares
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