El conocimiento de la biodiversidad avanza más rápido que la pérdida de especies

La biodiversidad global está amenazada por el impacto del ser humano, que ya ha provocado la extinción de cientos de especies. Sin embargo, el árbol de la vida conocido continúa expandiéndose con el descubrimiento de numerosos clados (grupos de organismos que comparten un ancestro común y todos sus descendientes), según un estudio internacional publicado en PNAS. De acuerdo con sus estimaciones, realizadas entre 2015 y 2020, cada año se describen más de 700 nuevos géneros, más de 20 nuevas familias y más de tres nuevos órdenes, todos basados en especies recién descubiertas. Según los autores, muchos clados nuevos permanecen sin descubrir, y describirlos antes de que se extingan debería ser una prioridad para la investigación y la conservación. 

09/03/2026 - 20:00 CET
Reacciones

Prenda - Especies

José Prenda

Catedrático de Zoología en el departamento de Ciencias Integradas de la Universidad de Huelva

Science Media Centre España

La acción de la especie humana está repercutiendo en la biodiversidad planetaria. El metabolismo masivo del primate desnudo consume recursos (espacio, alimento, materiales de todo tipo) y libera subproductos (tóxicos, nutrientes, materia orgánica) que directa o indirectamente limitan, impiden o dificultan la vida de otros muchos seres que conforman la biosfera. El resultado está siendo la Sexta Extinción provocada por una sola especie en apariencia consciente, de la que se tiene un conocimiento insuficiente en términos de su impacto taxonómico. Se extinguen organismos nunca antes descritos, completamente desconocidos. Algunas de estas desapariciones pueden estar comprometiendo a categorías taxonómicas por encima del nivel de especie, lo que sería de especial gravedad. En ocasiones lo que se extingue no es solo una especie particular, sino un género, una familia o incluso más. El jarabugo es un pequeño pez, un ciprínido endémico muy amenazado de la cuenca del Guadiana, solo presente en algunas localidades de este río ibérico. Esta especie, Anaecypris hispanica, pertenece a un género monoespecífico, que si se extinguiese se producirían dos pérdidas: la de la especie y también la del género. No hay más representantes dentro del mismo. Sin embargo, el barbo cabecicorto, por ejemplo, otro endemismo exclusivo de la misma cuenca, perteneciente al género Luciobarbus, coexiste en el Guadiana con otros dos barbos del mismo género. Su extinción, irreparable como especie, tendría menos consecuencias taxonómicas que la del jarabugo porque aún habitan en este río otros dos Luciobarbus (amén de otros en otros ámbitos, tanto ibéricos, como fuera de la península). 

Wiens y cols. observan que la ciencia, con la incorporación de nuevas herramientas, nuevas tecnologías y suficiente disponibilidad presupuestaria, está ampliando a un ritmo acelerado el conocimiento que se posee de la biodiversidad, de la riqueza de la vida en la Tierra. Esto podría generar la falsa impresión de una ralentización del proceso de extinción masivo que la humanidad ha desencadenado. Nada más lejos de la realidad. Simplemente, se posee un conocimiento limitado de la riqueza de la vida y solo se computa lo conocido, que a su vez está aumentando de forma manifiesta. Los autores del artículo estiman que cada año se describen más de 700 nuevos géneros, más de 20 familias y más de 3 órdenes, siempre asociados al hallazgo de nuevas especies. En el caso de la categoría inferior, este proceso, estadísticamente, es parcialmente dependiente del conocimiento acumulado: se describen más géneros de grupos con más especies, la mayoría artrópodos. Sin embargo, para los rangos taxonómicos superiores, familia, orden o clase, las descripciones se llevan a cabo principalmente entre los grupos menos conocidos, habitualmente seres microscópicos marinos o parásitos dependientes de un hospedador. 

Las estimaciones vigentes del valor de la biodiversidad global son de 8,75 millones de especies. Una implicación muy notable de este trabajo, de gran importancia, eleva considerablemente este dato. La aceleración en la descripción de diferentes niveles taxonómicos, de especie a clase, debe obligar a revisar los cálculos para el cómputo de la biodiversidad planetaria, que sería muy superior a la estima referida, probablemente de decenas, si no de cientos de millones de especies. 

Habida cuenta de la mucho mayor relevancia de la extinción de un rango taxonómico superior, Wiens y cols. rematan el artículo apelando a centrar el esfuerzo investigador en la descripción de la biodiversidad menos conocida entre las categorías superiores para las que apenas existen datos, antes de su extinción prematura. Siempre será más difícil que órdenes o familias bien estudiadas proporcionen nuevas ventajas de utilidad a la humanidad que las más raras. La pérdida del jarabugo sería en cierto modo más irremediable que la del barbo cabecicorto, aunque nunca debieran extinguirse ninguna de las dos por efecto de una especie que es capaz de anticipar las consecuencias de sus actos.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Jorge M Lobo - árbol de la vida

Jorge M. Lobo

Investigador en el departamento de Biogeografía y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

Science Media Centre España

La diversidad de la vida es el resultado de la acción de la evolución. Por ejemplo, el aislamiento geográfico de una población perteneciente a una especie puede, con el tiempo, dar lugar a la aparición de una nueva especie hermana. Como consecuencia de este proceso, es posible reconocer distintas jerarquías de organización biológica en los seres vivos. Estas jerarquías están anidadas unas dentro de otras, ya que todos los organismos comparten, a priori, un ancestro común. Además, los niveles jerárquicos más altos corresponden a linajes que se originaron en momentos más antiguos de la historia evolutiva y que, en esencia, representan soluciones biológicas exitosas frente a determinadas presiones ambientales. Un ejemplo ilustrativo se encuentra en los insectos. Actualmente se reconocen alrededor de 30 órdenes, que agrupan aproximadamente 1.000 familias. Estas familias, a su vez, incluyen cerca de 130.000 géneros, dentro de los cuales se distribuyen alrededor de un millón y medio de especies descritas.  

En un trabajo reciente, John J. Wiens y colaboradores estimaron cuántas nuevas agrupaciones taxonómicas por encima del nivel de especie se describen cada año. Sus resultados muestran que los nuevos géneros corresponden en su mayoría al grupo que concentra gran parte de la diversidad terrestre: los artrópodos, como insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos. Sin embargo, cuando se analizan niveles jerárquicos superiores, como familias, órdenes o clases, la situación cambia: muchas de estas nuevas agrupaciones pertenecen a organismos microscópicos, bacterias y hongos, a menudo asociados a ambientes marinos o viviendo como huéspedes de otros organismos. Desde hace tiempo se plantea que el número de especies actualmente descritas de bacterias y hongos, que apenas alcanza unas 180.000, podría representar solo alrededor del 1 % del total real, o incluso una fracción todavía menor. Si hablamos de la diversidad de la vida, por tanto, es imprescindible hablar de los microorganismos. Estas diminutas formas de vida, las más antiguas de la historia evolutiva del planeta, poseen una enorme capacidad evolutiva, colonizan y empapan prácticamente todos los ambientes y desempeñan un papel fundamental como ingenieros en todos los ciclos biogeoquímicos de la Tierra. No resulta sorprendente, por ello, que muchas de las nuevas entidades taxonómicas de nivel supraespecífico se estén descubriendo precisamente entre bacterias y hongos.  

Si cada organismo puede entenderse como una solución única y eficaz de la vida frente un conjunto específico de condiciones ambientales, la principal conclusión de este estudio es que el número de grandes soluciones biológicas aún desconocidas podría ser enorme. Existe, por tanto, el riesgo de perder parte de esa diversidad antes incluso de haberla descubierto, como consecuencia de nuestra creciente y profunda intervención sobre la naturaleza. De ahí la importancia de impulsar esfuerzos de inventario biológico amplios y estandarizados, acompañados de políticas de conservación eficaces. 

No declara conflicto de interés
ES

260309 pérdida espécies graciela ES

Graciela Gómez Nicola

Profesora titular del departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Universidad Complutense de Madrid

Science Media Centre España

A pesar de la crisis de biodiversidad global impulsada por la actividad humana, esta investigación ofrece una perspectiva optimista sobre nuestra comprensión del mundo natural. El estudio destaca que, además de las pérdidas, el árbol de la vda sigue creciendo a una velocidad asombrosa, gracias al descubrimiento de nuevas especies y la descripción de nuevos rangos taxonómicos superiores, como familias, órdenes o clases. En apenas cinco años la ciencia ha logrado avances significativos, estableciendo 700 géneros nuevos cada año y más de 20 familias. Este hallazgo impulsa un cambio de paradigma, que propone priorizar la identificación y conservación de los niveles superiores a la especie. El objetivo es preservar la diversidad filogenética y comprender mejor la historia evolutiva de la vida en la Tierra. 

Tal como destaca el artículo, todavía queda una vasta biodiversidad por identificar, especialmente en grupos menos estudiados, como los microorganismos o especies que viven en ambientes menos accesibles, como océanos o cuevas. Esta biodiversidad oculta, que no se detecta a simple vista, requiere una identificación urgente antes de que desaparezca debido a los impactos humanos. Hasta la fecha, la estimación más aceptada sitúa en 8,7 millones el número de especies en el planeta. Sin embargo, el trabajo de John J. Wiens y sus colaboradores sugiere que esta cifra podría ser significativamente superior. Para confirmar esta hipótesis, los autores recalcan la necesidad de un mayor esfuerzo en la descripción de taxones con apoyo filogenético, exigiendo un rigor y consenso taxonómico que nos permita entender la verdadera magnitud de la vida en nuestro planeta.

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Global biodiversity and the expanding Tree of Life
    • Artículo de investigación
    • Revisado por pares
Revista
PNAS
09/03/2026
Autores

Wiens et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
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