Reacciones: un estudio atribuye al cambio climático y a otros factores humanos la gravedad de las inundaciones en Libia y Grecia

Las lluvias torrenciales caídas en Libia hace dos semanas fueron 50 veces más probables por el calentamiento global provocado por la acción humana. Algo similar ocurría con las lluvias caídas en Grecia, Bulgaria y Turquía, que fueron 10 veces más probables por el cambio climático, según concluye un estudio de atribución rápido de la Word Weather Attribution (WWA). La investigación apunta a que la tragedia en Libia se agravó por otros factores humanos, como construcciones en llanuras inundables y presas en mal estado. Los autores también analizaron las inundaciones registradas en España a principios de septiembre y concluyeron que precipitaciones tan intensas se esperan una vez cada 40 años. 

19/09/2023 - 15:00 CEST
 
Libia

Un barrio dañado, días después de que la tormenta Daniel arrasara el este de Libia, en la ciudad portuaria de Derna. El número de muertos ha superado los 11.300 y más de 34.000 personas están desplazadas en todo el país. EFE/EPA/STR.

Reacciones

Robert Monjo - estudio atribución Libia

Robert Monjo

Director de Investigación e Innovación de la Fundación para la Investigación del Clima (FIClima) y profesor asociado en el Departamento de Álgebra, Geometría y Topología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Science Media Centre España

Desde mi punto de vista, el episodio de Daniel que afectó a Grecia y luego a Libia ha podido tener una mayor intensidad de la que se esperaría con el clima histórico debido al gran volumen de agua precipitable que hay ahora en la atmósfera, en gran parte, relacionada con la descomunal anomalía térmica de los océanos. Y, sin duda, con el cambio climático, los océanos seguirán calentándose mucho más. Por lo tanto, estas intensidades podrían repetirse con mayor probabilidad en un futuro muy cercano. La formación de ciclones mediterráneos no es un fenómeno nuevo, y aun asumiendo las posibles dudas sobre si se formarán con mayor frecuencia, lo que sí podemos afirmar claramente es que, una vez se formen, la intensidad sí está directamente relacionada con la cantidad de agua precipitable, que está aumentado. 

En cuanto a la investigación, lo primero que debo destacar es la rapidez en realizar este estudio tan complicado desde el punto de vista climatológico. El estudio presenta una calidad más que suficiente como para tenerse en consideración. Si bien, algunos comentarios menores son:  

  1. Se requiere analizar las limitaciones del ERA5 para estos casos tan extremos.  
  2. Las figuras 7 y 8 no se aprecian bien, pero parece que en el primer caso existe algo de relación estadística entre la temperatura y la máxima de lluvia en 4 días por cada año; no así en la figura 8, al menos no de forma tan clara.  

Probablemente se necesite ampliar más el periodo de estudio a, al menos, 100 años de datos históricos (observados o simulados) para el caso de Libia. El clima mediterráneo tiene tanta variabilidad que es muy difícil encontrar tendencias estadísticamente significativas en pocas décadas. 

Es muy difícil medir la probabilidad de eventos tan extremos que tienen una frecuencia menor de "una vez cada 100 años", ya que no existen apenas datos observados para contrastar y validar los modelos. Cualquier registro de intensidades horarias nunca antes observadas presenta por definición un incremento de "1 ahora frente a 0 antes". Por tanto, se necesitan utilizar funciones teóricas que permitan extrapolar una probabilidad de fenómenos que nunca han ocurrido. La técnica de usar distribuciones teóricas es muy difícil de verificar para variables como la precipitación ya que se alejan mucho del comportamiento típico gaussiano, como es el caso de la temperatura. 

Pienso que los autores deberían utilizar también datos observados de estaciones meteorológicas largas (al menos 50 o 100 años) para analizar mejor los periodos de retorno. Los modelos y reanálisis son insuficientes para estos casos de eventos de lluvia extrema [como en el caso de las ocurridas en España]. De hecho, la parametrización de los modelos es, en general, más adecuada a situaciones de lluvia típica más que la extrema, con lo cual, tienden a subestimar las intensidades subdiarias. 

No declara conflicto de interés
ES

Enrique Doblas - estudio atribución Libia

Enrique Doblas

Investigador del CREAF, miembro del MedeCC (Expertos Mediterráneos en Cambio Climático y Medio Ambiente) y autor del informe MAR1

Science Media Centre España

Ciertamente, es alentador ver que este análisis, al igual que nuestro anterior informe, el First Mediterranean Assessment Report (MAR1) preparado por la red independiente de Expertos Mediterráneos en Cambio Climático y Medio Ambiente (MedECC), tiene en cuenta el factor del cambio en el uso del suelo. Esto refuerza nuestra comprensión de que, si bien el cambio climático puede considerarse como la causa subyacente de las recientes catástrofes, sus impactos se ven exacerbados por una gestión del paisaje que carece de medidas preventivas adecuadas.  

Las medidas preventivas en la gestión de inundaciones desempeñan un papel fundamental en la reducción de riesgos y la protección de las comunidades. Entre estas medidas se incluyen el desarrollo de sistemas de alerta temprana, la construcción de presas de control, la mejora de los sistemas de drenaje y la implementación de planes de gestión de emergencias.  

Asimismo, las medidas preventivas basadas en la planificación urbana para la resiliencia y en soluciones basadas en la naturaleza ofrecen un enfoque prometedor y económicamente viable. Esto incluye acciones como la reforestación en áreas aguas arriba, la restauración de llanuras inundables y la protección contra la erosión de las orillas, así como prácticas agrícolas adecuadas para retener el agua.  

Además, la adaptación proactiva al aumento del nivel del mar es esencial para las áreas costeras. Hablamos de las prácticas básicas de adaptación costera, como la protección, estrategias como el acrecentamiento de playas y costas, así como la restauración de dunas y zonas húmedas, que están ganando terreno como alternativas más sostenibles a las estructuras duras. Estas medidas no solo protegen contra las inundaciones, sino que también contribuyen a preservar la biodiversidad y a promover la sostenibilidad a largo plazo. 

No declara conflicto de interés
ES

Pilar Brufau - estudio atribución Libia

Pilar Brufau

Investigadora y profesora titular en el Departamento de Ciencia y Tecnología de Materiales y Fluidos de la Universidad de Zaragoza

Science Media Centre España

La WWA recoge algunas de las causas de los desastres acontecidos en Grecia, Bulgaria, Turquía, Libia y España durante las últimas semanas desde un punto de vista riguroso apoyado en observaciones y predicciones de modelos validados científicamente, aunque no todos ellos podrían ser considerados como consecuencia del cambio climático, tal y como apuntan en su informe.  

La magnitud de la catástrofe en el caso de Libia, no solo se debe a las precipitaciones, sino también al mal estado de las presas, lo que ha producido un desastre en cadena que podía haber tenido lugar en cualquier momento y no a causa del aumento de temperatura global o de la mayor acumulación de precipitaciones debido al cambio climático.  

Lo mismo podemos decir en el caso de España, en el que los daños se pueden producir por el conocido fenómeno de gota fría, independientemente del calentamiento global, aunque sí es cierto que este puede provocar que este tipo de eventos se intensifiquen e incluso se produzcan con mayor frecuencia, como así apuntan los científicos que han realizado el análisis.  

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Anna Cabré - estudio de atribución Libia

Anna Cabré

Científica del clima asociada a la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos)

Science Media Centre España

El Mediterráneo es un punto caliente (hotspot) del cambio climático porque se está calentando más rápido que la media global pero, sobre todo, porque la región está muy expuesta y es muy vulnerable a los efectos del cambio climático.  

No estamos preparados ni adaptados para lo que está ocurriendo en eventos extremos y mucho menos para lo que viene y este estudio lo describe en números. Por ejemplo, el evento de lluvia extrema en Libia ocurriría una vez cada 300-600 años en el clima de ahora. Es decir, es muy improbable. Sin embargo, este evento es ahora 50 veces más probable que sin cambio climático. Es decir, improbable pero ya no tanto como antes.  

Hay que adaptarse para eventos poco probables, pero de alto riesgo y para eso se necesitan más estudios así, para poder adaptarse sabiendo a qué nivel de riesgo estamos expuestos. Esto nos permite diseñar infraestructura (en este caso presas) que aguante eventos más extremos que los de antes, y tener vías de escape planificadas en el caso de que el evento sobrepase la capacidad de la infraestructura.  

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Interplay of climate change-exacerbated rainfall, exposure and vulnerability led to widespread impacts in the Mediterranean region
  • Artículo de investigación
  • Sin revisión por pares
  • Estudio observacional
  • Modelización
Fecha de publicación
Autores

Mariam Zachariah et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Sin revisión por pares
  • Estudio observacional
  • Modelización
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