Solo el 5 % de las terapias estudiadas en animales llega a aprobarse para su uso en humanos

Cinco de cada diez posibles tratamientos pasan de estudios en animales a estudios en seres humanos; cuatro a ensayos clínicos controlados aleatorizados; y uno de 20 pasa a la aprobación por agencias regulatorias, según estima un análisis. La concordancia entre resultados positivos en animales y en estudios clínicos es del 86 %, según el estudio, publicado en PLoS Biology, que junta las conclusiones de 122 estudios ya publicados sobre 54 enfermedades humanas distintas.  

13/06/2024 - 20:00 CEST
 
Reacciones

Lluis Montoliu - ensayos animales

Lluís Montoliu

Investigador en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y en el CIBERER-ISCIII

Science Media Centre España

Periódicamente aparecen estudios que pretenden aportar nuevos datos a la eterna pregunta de si los animales sirven o no para el desarrollo de terapias que puedan ser efectivas después en personas. Hay estudios para todos los gustos. Se publican estudios que indican que la transferencia de resultados de animales a humanos es impredecible, comparable o totalmente diferente. 

En el momento actual, con grupos pujantes en la población contrarios a la experimentación animal, que sistemáticamente acuden a las instituciones comunitarias para intentar conseguir la prohibición de estas prácticas, este tipo de estudios encaminados a descifrar la utilidad de los experimentos con animales para la obtención de tratamientos eficaces en humanos ha ganado un nuevo e inusitado interés, especialmente cuando los resultados que se obtienen son negativos y, por lo tanto, favorables a quienes se oponen a seguir usando animales en la investigación biomédica. 

Debemos recordar que la Directiva 2010/63/EU, de la cual se derivan todas las legislaciones nacionales europeas de protección de animales usados en investigación y docencia, ya anticipa que el fin último de la norma es terminar con la experimentación animal, pero añade, cuando esto sea científicamente posible. Y todavía no estamos en esta situación. Todavía necesitamos pasar por análisis preclínicos en modelos animales para propuestas terapéuticas que persigan nuevos tratamientos, que queremos que sean seguros y eficaces. Seguridad y eficacia que primero se evalúan en animales antes de poder analizarse en los ensayos clínicos consiguientes. No es una casualidad que la gran mayoría de premios Nobel en Medicina o Fisiología se hayan conseguido gracias a la experimentación con animales. 

También debemos tener en cuenta que nosotros no somos indistinguibles del resto de animales, que cada modelo animal tiene sus ventajas e inconvenientes en los estudios biomédicos. Nos son muy útiles la mayoría de las veces, pero existen diferencias fisiológicas y metabólicas para las que se recomienda prudencia a la hora de comparar y extraer conclusiones de las respuestas obtenidas en modelos animales y en humanos. Por ejemplo, el chocolate es tolerado por los humanos sin problemas, pero puede matar a un perro, que es incapaz de procesar algunos de sus componentes que se convierten en tóxicos para el animal. Por ello suelen requerirse estudios en más de un modelo animal tanto para el desarrollo de terapias génicas como de vacunas. 

Un grupo de investigadores suizos y británicos acaba de publicar en la revista PLoS Biology los resultados de analizar muchas publicaciones en las que se describían análisis preclínicos con animales y su posterior seguimiento en pacientes, en forma de algún tipo de estudio con humanos, ensayos clínicos controlados aleatorios o autorización por parte de las autoridades regulatorias. Los estrictos criterios de selección que aplican sobre estas publicaciones hacen que de las 5.228 publicaciones iniciales solamente se queden con 122 (lo cual quizá sea uno de los puntos más débiles de este estudio, el número limitado de casos finalmente estudiados). El resto del estudio se realiza solamente sobre estas 122 publicaciones. En esos artículos se describen 54 enfermedades humanas diferentes y 367 intervenciones terapéuticas. 

Las conclusiones del estudio son que el 50 % de los estudios con animales progresan a estudios con humanos, y que un 40 % progresa hasta ensayos clínicos controlados aleatorios. Estas cifras son notablemente más elevadas que las que suelen publicar este tipo de estudios. Sin embargo, apenas un 5 % de los estudios con animales progresa hasta obtener la correspondiente autorización regulatoria. Realizan también un metaanálisis y concluyen que existe concordancia en los resultados positivos en modelos animales y en humanos en un 86 % de los casos. La mediana de años de espera entre estudios con animales y estudios con humanos, ensayos aleatorios controlados o aprobaciones por las autoridades la sitúan en 5, 7 y 10 años, respectivamente. 

Para explicar la tasa tan baja (5 %) de estudios con animales que llegan a ser aprobados en humanos plantean dos posibles explicaciones:  

  • o bien los requisitos para los ensayos clínicos aleatorios controlados son muy estrictos y eso provoca que algunos estudios en animales potencialmente prometedores no logren superar esta barrera;  

  • o bien hay limitaciones en el diseño tanto de los experimentos con animales como de los ensayos con personas. Los autores se inclinan por la segunda opción. Y yo estoy de acuerdo con esta interpretación. 

La presión normativa de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento) asegura el foco en el mantenimiento del bienestar animal, pero puede forzar, en algunos casos, a diseños experimentales subóptimos, que incluyan quizá menos individuos por grupo experimental o menos grupos experimentales de los que serían objetivamente necesarios (por ejemplo, realizar los experimentos solo con machos y no incluir a hembras en los análisis, algo totalmente desaconsejado). La estandarización de entornos y animales (mayoritariamente consanguíneos, si hablamos de ratones) que se suele presentar como ventaja, también puede ser fuente de problemas, dado que es obvio que los humanos vivimos en entornos diversos y no somos, en general, consanguíneos. Todo ello puede producir resultados en animales que no sean lo suficientemente robustos y, por lo tanto, generar expectativas terapéuticas que, posteriormente, no se confirmen en humanos. Lo mismo ocurre con las primeras fases I/II de ensayos clínicos, con un coste extraordinario, que pueden no tener ni el diseño adecuado ni la potencia estadística necesaria para extraer resultados concluyentes. 

Los experimentos con animales siguen siendo necesarios en biomedicina, para avanzar en el desarrollo de terapias para tratar enfermedades que afectan tanto a los propios animales como a nosotros, los humanos. Pero seguramente deberíamos intentar mejorar los diseños experimentales, tanto a nivel preclínico como a nivel clínico, para así incrementar el porcentaje de estudios con animales que llegan a confirmarse en seres humanos. 

Lluís Montoliu usa habitualmente modelos animales en sus investigaciones sobre enfermedades raras y es promotor del acuerdo COSCE por la transparencia en experimentación animal en España.

ES

Jordi Gracia - ensayos animales

Jordi Gracia-Sancho

Profesor de investigación en IDIBAPS-Hospital Clínic de Barcelona y director científico del CIBEREHD – Instituto de Salud Carlos III

Science Media Centre España

En el campo del estudio de las enfermedades hepáticas, somos conscientes de las limitaciones intrínsecas de los modelos animales. Sin embargo, creemos que siguen siendo esenciales para entender tanto los mecanismos de acción de nuevos fármacos, así como para entender mejor la fisiopatología de las enfermedades que afectan al hígado. 

En cuanto a este artículo, creo que debemos tomar con cautela sus conclusiones ya que el tipo de análisis realizado se basa en una evaluación de artículos de revisión ya publicados (no se basa en analizar y comparar directamente artículos originales preclínicos y clínicos) y, por tanto, puede existir cierto sesgo derivado de las conclusiones u opiniones de los autores de dichos reviews. 

Los investigadores traslacionales debemos seguir trabajando para mejorar y optimizar los modelos animales usados en investigación biomédica, siempre siguiendo los más altos estándares éticos en el trato y cuidado de los animales. En el caso del estudio de las enfermedades del hígado, hemos de seguir desarrollando modelos que mimeticen mejor la enfermedad en humanos, incluyendo modelos en edad adulta, que incluyan ambos sexos, y que la enfermedad se asemeje tanto celular como fisiopatológicamente a la del ser humano. 

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisco Javier Cubero - ensayos animales

Francisco Javier Cubero

Catedrático de Inmunología en el departamento de Inmunología, Oftalmología y ORL de la Universidad Complutense de Madrid, miembro del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón de Madrid y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD)

Science Media Centre España

En biomedicina, la investigación y el conocimiento de los mecanismos patofisiológicos que causan las enfermedades es fundamental para el desarrollo de tratamientos eficaces. Sin embargo, la traslación de los resultados obtenidos en el laboratorio a la cama del paciente ha sido y sigue siendo decepcionante, tal y como confirma este oportuno estudio. 

Por una parte, los modelos experimentales con animales no recapitulan toda la heterogeneidad de la enfermedad humana ni tampoco el estilo de vida, la predisposición genética o los factores ambientales que condicionan la respuesta a un fármaco. Por otro lado, los ensayos clínicos se enfocan en la respuesta de una intervención terapéutica más que en el análisis de los mecanismos. 

Por tanto, la mejora del diseño experimental y la incorporación de otras variables en los ensayos clínicos es crucial para mejorar las tasas de éxito de la traslación de terapias experimentales a humanos. 

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Analysis of animal-to-human translation shows that only 5% of animal-tested therapeutic interventions obtain regulatory approval for human applications
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
  • Metaanálisis
Revista
PLoS Biology
Fecha de publicación
Autores

Benjamin V. Ineichen et al.

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
  • Revisado por pares
  • Metaanálisis
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