Un estudio atribuye al cambio climático las condiciones meteorológicas “extremas” que intensificaron los incendios de España y Francia

El cambio climático inducido por el ser humano ha provocado que las condiciones meteorológicas “extremas” que alimentaron los recientes incendios forestales fueran, como mínimo, dos veces más probables en Francia y 20 veces más probables en España, según un nuevo análisis elaborado por la World Weather Attribution (WWA). El equipo analizó observaciones meteorológicas históricas y utilizó el indicador de Índice de Gravedad Diaria (DSR), que incorpora condiciones de calor, sequía y viento, y refleja la dificultad para extinguir un incendio. Los investigadores examinaron el periodo de siete días con el DSR más alto en el suroeste de Francia y el centro de España, donde se produjeron los incendios, y lo compararon con simulaciones de un clima preindustrial. Según el estudio, con el clima actual, se prevé que se produzcan fenómenos de esta intensidad una vez cada 20 años en el suroeste de Francia y una vez cada seis años en el centro de España. 

EFE/ Rodrigo Jiménez.

Daños causados por el incendio en la sierra oeste de Madrid. EFE/ Rodrigo Jiménez.

Reacciones

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María José Sanz

Directora del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático)

Science Media Centre España

Los incendios forestales en el suroeste de Francia y el centro y este de España son inusualmente intensos, megaincendios. Este estudio indica que el cambio climático y la gestión de las masas forestales tienen una incidencia clara en el cambio de comportamiento de estos.  

Tanto en Francia como en España son de magnitudes extraordinarias; las extensiones arrasadas por el fuego desde principios de 2026 en ambos países son muy superiores a las 100.000 hectáreas. Han sido favorecidos por las condiciones climáticas anteriores a los eventos, dominadas por falta de precipitación prolongada y temperaturas cerca y, en ocasiones, superiores a los 40 ºC en varas olas de calor consecutivas. En España, el enero de 2026 ha sido el más húmedo del último cuarto de siglo, lo que favoreció un crecimiento abundante de la vegetación, seguido de una primavera y verano anómalamente cálidos y secos que mermaron drásticamente la humedad del suelo y secaron la biomasa, con la consecuente acumulación de combustible en los bosques, matorrales y pastizales, que, en muchas ocasiones, han sufrido el abandono de las tierras en el mundo rural.  

Por su virulencia y magnitud, estos incendios están afectando no solo a los ecosistemas, también a la población que se ve desplazada y con pérdidas de sus bienes y, en ocasiones, medios de vida. También afectan a la salud y son responsables de emisiones de contaminantes, sobre todo partículas (PM2.5), por lo que obligan en otros casos a miles de personas a ser confinadas en sus hogares debido a la mala calidad del aire.  

Las evidencias nos indican que vivimos en un nuevo paradigma, en el que estos incendios van a ser ya nuestra realidad. La prevención con una gestión adaptativa a estas nuevas circunstancias, las alertas tempranas, la cooperación en la gestión de su control y extinción 'tienen' que formar parte de ello, si queremos preservar nuestro bienestar.

No declara conflicto de interés
ES

Gustavo Saiz - WWA incendios España Francia

Gustavo Saiz

Ingeniero forestal y científico titular del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC)

Science Media Centre España

Según un nuevo análisis de World Weather Attribution, el cambio climático causado por el ser humano ha amplificado significativamente los grandes incendios forestales que acaban de devastar extensas regiones del centro de España y suroeste de Francia. Los incendios, descritos entre los peores jamás registrados en ambos países, se han cobrado varias vidas, han destruido miles de viviendas y han obligado a la evacuación de más de 300.000 personas. El análisis examina patrones meteorológicos históricos para evaluar cómo las condiciones meteorológicas propicias para los incendios han cambiado a lo largo del tiempo. Para ello, utilizaron un indicador de severidad diaria del fuego (DSR, por sus siglas en inglés), que incorpora condiciones de calor, sequedad y viento, y refleja la dificultad de extinguir un incendio una vez iniciado. Los investigadores analizaron el periodo de siete días con el DSR más alto en las regiones donde se produjeron los incendios. 

El informe afirma que el cambio climático ha provocado la existencia de condiciones meteorológicas extremas para la ocurrencia de estos incendios. En el clima actual, se espera que estos incendios de gran intensidad ocurran aproximadamente una vez cada seis años en el centro de España y una vez cada 20 años en el suroeste de Francia, lo que demuestra que el cambio climático no solo está intensificando incendios individuales, sino que también están aumentando su sincronicidad en todas las regiones, lo que agrava las consecuencias humanitarias y ambientales. 

La ciencia es, por naturaleza, muy conservadora a la hora de establecer causalidad. Dicha prudencia científica se aprecia con especial claridad en la ciencia que estudia el cambio climático, a pesar de las múltiples evidencias de crisis climática acumuladas en las últimas décadas. Los estudios de atribución, como los de WWA, no se basan en opiniones o puntos de vista, sino que aplican metodologías rigurosas y solo publican resultados cuando la evidencia científica es sólida. Es un enfoque diseñado para no exagerar ni un ápice: si algo no puede probarse con un amplio umbral de certeza, simplemente no se afirma. Por eso, cuando una organización tan rigurosa y prudente concluye que con el clima actual se espera que los incendios de gran intensidad ocurran aproximadamente una vez cada 20 años en el suroeste de Francia y una vez cada seis años en el centro de España, o que las condiciones que alimentaron los incendios en España y Portugal en 2025 son 40 veces más probables por el cambio climático, no es una exageración: es, si acaso, una estimación a la baja. 

Un informe como este solamente se publica si la evidencia es sólida. Que la ciencia más prudente lance una alerta tan contundente no debería solo alarmarnos, sino empujarnos a actuar ya, recortando emisiones y preparando a nuestros ecosistemas y sociedades para la tremenda realidad ya está aquí. 

No declara conflicto de interés
ES

Víctor Riera - WWA incendios España Francia

Víctor Riera

Técnico de proyectos de la Fundación Pau Costa

Science Media Centre España

El artículo realiza un análisis de la magnitud de los eventos extremos asociados a los recientes incendios de España y Francia, empleando un protocolo existente (Philip et al., 2020) y un índice consolidado como referencia (e.g. Calheiros et al., 2020Silva et al., 2023). Además, compara los resultados con un clima 1,4 ºC más frío que representa un mundo sin calentamiento provocado por el ser humano (basado en Forster et al., 2026). El equipo concluye que, si bien el período de retorno esperado para estos eventos es algo inusual, la intensidad del índice DRS se ha incrementado en > 40 % para ambos países comparado con un clima 1,4 ºC más frío, alegando la combinación de un invierno muy húmedo, con altos valores de precipitación que fomenta el crecimiento vegetativo, con un verano extremadamente cálido, dejando disponible una gran cantidad de combustible fino muerto que alimenta estos incendios. También analiza la evolución de la humedad del suelo y la temperatura superficial respecto a la serie histórica para matizar la influencia de estas condiciones de sequía en el riesgo de incendio.   

Si bien no se han considerado otras variables puntuales, como las condiciones sinópticas y la afección en la meteorología local, o si este año estamos ante unas condiciones realmente anómalas, el artículo realiza una buena revisión de artículos y datos actuales, haciéndonos reflexionar sobre si estamos ante un año anómalo o una verdadera tendencia cada vez más común. Continúa, además, revisando literatura sobre los cambios que se han producido en el uso del suelo, aumentando la vulnerabilidad de la población, y los efectos de los incendios en la calidad del aire, con impacto directo en nuestra salud. El artículo es, ante todo, una llamada de atención tras los últimos eventos, no solo históricos de forma independiente, sino que, además, se han dado de forma simultánea y temprana en cuanto a estacionalidad, alertando de las consecuencias que tendrán estos eventos extremos tanto en las poblaciones afectadas de forma directa (evacuaciones, pérdidas, exposición al humo) como en el resto de la población (emisiones de carbono, polución, gestión del terreno). 

No declara conflicto de interés
ES

Eduardo Rojas - WWA incendios España

Eduardo Rojas Briales

Profesor de la Universitat Politècnica de València y exsubdirector general de la FAO

Science Media Centre España

¿La investigación es de buena calidad?    

“La investigación se basa en análisis meteorológicos y atmosféricos realizados en un tiempo récord. Se limita a esta dimensión de los incendios, no considerando otras como la orografía, la carga y continuidad del combustible, la ignición o la compleja situación que un incendio de interfaz urbano-forestal como el del oeste de Madrid comporta. 

Se asevera que la severidad meteorológica ha sido 20 veces superior a la preindustrial. No obstante, se carece de información meteorológica detallada de esa época y solo a través de evidencias indirectas podemos conocer el entorno de la temperatura media pero no las fluctuaciones que ocurren en lapsus de tiempo bastante reducidos como son las olas de calor (7-10 días).  

Se habla de extremadamente baja precipitación en julio ignorando que al sur del paralelo 40 donde se encuentra el gran incendio del oeste de Madrid, las precipitaciones medias de julio son insignificantes desde que existen registros (INM 1931-60), es decir, inferiores a 10 mm para el conjunto del mes”.    

¿Cómo encaja con la evidencia existente?   

“Todos los datos sobre extensión quemada provienen de Copernicus que básicamente identifica con gran rapidez el perímetro del fuego, pero no lo contrasta con el uso del suelo ni se valoran las zonas solo superficialmente quemadas en su interior como, por ejemplo, zonas de rastrojos de campos de cereal que obviamente no comportan pérdida de bosques. Se recuerda que en 2025, mencionado como año récord en España, Copernicus reportó 400.000 hectáreas, pero posteriormente el MITECO redujo el área a 300.000 hectáreas forestales de las que solo estaban arboladas 1/3, es decir, 100.000 hectáreas. 

No se pueden adscribir causas de los incendios en un plazo tan corto dado que son meras hipótesis de trabajo de los cuerpos de seguridad o incluso informaciones periodísticas que requerirán tiempo hasta que puedan ser confirmadas o no. 

La propia dinámica de un incendio de interfaz urbano-forestal en una zona con un alto número de casas dispersas en el medio rural/forestal tras otro reciente incendio con un número de víctimas importante y un considerable impacto sobre el turismo en España comporta, por un lado, una gran tensión social y mediática y, por otro, el obvio riesgo que se abandone en las primeras horas clave el incendio y que este devenga imposible de extinguir en un plazo razonable, teniendo esto más que ver con la priorización de las personas y viviendas frente a las zonas forestales y agrícolas”.   

¿Qué implicaciones tiene para la gestión de incendios?   

“Los especialistas en extinción reconocen que el calentamiento global y la mayor inestabilidad de la atmósfera refuerzan las situaciones de meteorología crítica en caso de que una ignición acabe ocasionando un incendio forestal. Pero para que ocurra esto y, sobre todo, se transforme en un megaincendio, hace falta que no se aborde (o se pueda abordar) al principio correctamente el ataque sobre el fuego en una zona con considerables medios y que exista una irresponsable continuidad vertical y horizontal de combustible dispuesto a arder”.   

¿Tiene alguna limitación importante que haya que tener en cuenta?   

“Limitarse a análisis meteorológicos sin considerar las condiciones concretas del incendio y la zona afectada, así como de la gestión de la extinción”. 

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisco Doblas - WWA incendios España Francia

Francisco J. Doblas-Reyes

Profesor ICREA, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center 

Science Media Centre España

El informe es el resultado de un análisis preliminar del papel que el cambio climático debido a la acción humana ha tenido en la ocurrencia de los incendios de julio de 2026 en España y Francia. El análisis es limitado porque la atribución de estos eventos extremos se centra en las condiciones meteorológicas que dan lugar a incendios forestales y, más concretamente, en el indicador Daily Severity Rating (DSR). Además, ofrece una descripción detallada de la evolución de estos incendios así como de la vulnerabilidad y exposición (esenciales en el análisis tanto del impacto como del riesgo) de la sociedad y los ecosistemas locales y regionales, permitiendo entender las grandes dificultades generadas por la conjunción de factores climáticos y no climáticos.

Los resultados indican un papel considerable del cambio climático en las condiciones que favorecen la ocurrencia de estos eventos. Por supuesto, existe un nivel de incertidumbre en estos resultados que solo se puede reducir con la combinación con resultados de métodos alternativos de atribución, como se ha hecho en otros eventos. Sin embargo, las cifras no son tan importantes como la repetición de las evidencias de la influencia que el cambio climático tiene sobre las condiciones meteorológicas favorables a la ocurrencia de grandes incendios. 

Parece importante destacar el impacto que estos incendios han ejercido sobre la salud humana, tanto en las zonas afectadas como en otras más remotas, debido a la coincidencia de una muy baja calidad del aire con la repetición de olas de calor, cuyas características también están condicionadas por el cambio climático.

Uno de los mensajes más importantes del informe es la complejidad de las causas de estos eventos. En un escenario de continuidad del cambio climático y su impacto en factores físicos como el aumento de la temperatura y la disminución de la humedad del suelo, parece evidente que la coordinación de esfuerzos para la reducción de la vulnerabilidad y la exposición con las acciones de adaptación al cambio climático es perentoria. Por supuesto, siempre teniendo en cuenta los límites de la adaptación y la posibilidad de que las decisiones tomadas generen maladaptación.

No declara conflicto de interés
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Publicaciones
Climate change increases likelihood of compounding drivers of severe wildfire conditions in France and Spain
    • Artículo de investigación
Autores

Clair Barnes et al. 

Tipo de estudio:
  • Artículo de investigación
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