Universidad Miguel Hernández de Elche
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Nutricionista y doctora en Salud Pública por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Miembro del grupo de investigación en Nutrición Deportiva de la Universidad Alfonso X El Sabio.
Profesora titular en el departamento de Psicología de la Salud de la Universidad Miguel Hernández de Elche e investigadora en Centro de Investigación de la Infancia y la Adolescencia
Directora del grupo de investigación de Nutrición y Bromatología.
Profesora titular de la Universidad Miguel Hernández, especializada en Farmacología y dolor, coordinadora del grupo de trabajo de Bioética de la SED y coordinadora del Grupo Investigación Neurofarmacología aplicada al dolor de la Fundación ISABIAL
Director del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el CSIC
Profesor y vicedirector del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (IDiBE) de la Universidad Miguel Hernández
Investigador en el grupo de Neuroingeniería Biomédica de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche
Director del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche y director del grupo de Neuroingeniería Biomédica del Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN)
Investigador postdoctoral Departamento de Biología Aplicada.
Catedrático de Nutrición en la Universidad Miguel Hernández de Elche
Investigador científico en el Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), jefe del grupo de Neurogenética Molecular
Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández y director del grupo de investigación en Salud Global
Científico titular del CSIC en el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH)
Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública y director de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición de la Universidad Miguel Hernández
Profesor de investigación del CSIC (Ad-honorem) en el Instituto de Neurociencias CSIC-UMH y miembro de la Real Academia de Ciencias de España
Investigador del departamento de Producción Vegetal y Microbiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche
Profesora de Psicología Social en el departamento de Psicología de la Salud
Investigadora del departamento de Biología Aplicada
Catedrática de Tratamiento Psicológico de la Universidad Miguel Hernández de Elche
Profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Neurociencias (Alicante), donde dirige un grupo de investigación que estudia el desarrollo embrionario del cerebro y su evolución, especialista en el plegamiento de la corteza cerebral
El Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Medicina o Fisiología a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos relativos a los canales iónicos activados por luz y la optogenética. Este método, que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo, "se utiliza actualmente en laboratorios de todo el mundo para desvelar los misterios del cerebro", según ha anunciado el centro.
La corteza prefrontal es una zona del cerebro involucrada en algunas de las habilidades que más caracterizan a los seres humanos, como planificar, resolver problemas complejos o regular impulsos. Investigadores del consorcio PsychAD han elaborado el mapa más completo hasta la fecha de cómo se expresan los genes en esta región a lo largo de toda la vida. Según los autores, el proceso de maduración se completa aproximadamente a los 24 años de edad. El estudio, que permitirá estudiar aspectos sobre el envejecimiento o el deterioro cognitivo, se publica en Nature junto con otros siete trabajos que describen también alteraciones durante diversas enfermedades o nuevos riesgos genéticos.
Un artículo publicado en Brain Health propone usar el concepto de criticoma para referirse a la información sensorial, motora, social, cultural y medioambiental registrada desde el embarazo hasta los 25 años, que es el periodo con mayor plasticidad cerebral. Según los autores, este concepto replantea el autismo, la esquizofrenia y la depresión como trastornos del desarrollo en vez de trastornos puramente sinápticos. Además, este enfoque tendría consecuencias para las políticas educativas, la atención sanitaria en salud mental y el uso de pantallas, entre otras cuestiones.
Un equipo de EE. UU. ha analizado la actividad genética de células individuales de cerebros de 15 hombres y 15 mujeres y ha encontrado 133 genes que muestran diferencias consistentes. Aunque el sexo biológico explicaba solo una pequeña parte de las diferencias que encontraron cuando compararon todos los cerebros, variantes en muchos de estos genes se han asociado con trastornos neuropsiquiátricos y neurodegenerativos —como TDAH, esquizofrenia, depresión o alzhéimer—, lo que implica que las diferencias por sexo podrían desempeñar un papel en el distinto riesgo que hombres y mujeres tienen de desarrollar algunas enfermedades. Los autores, sin embargo, reconocen que las diferencias relacionadas con el sexo en su estudio podrían tener su origen en diferencias en la socialización y la experiencia. Los resultados se publican en Science.
Una alta presión académica en la adolescencia se asocia con mayores tasas de síntomas depresivos y autolesiones, que pueden persistir hasta el inicio de la edad adulta. Este resultado, publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, se ha observado en una muestra de casi 5.000 jóvenes nacidos en Inglaterra (Reino Unido) en 1991 y 1992. La presión académica se midió cuando los participantes tenían 15 años, su salud mental fue evaluada repetidamente entre los 16 y los 22 años y las autolesiones se analizaron hasta los 24 años. Aunque la asociación con los síntomas depresivos se observó hasta los 22 años, esta fue más fuerte a los 16. En cuanto a las autolesiones, cada aumento de un punto en la presión académica se asoció con un 8 % más de probabilidad de autolesionarse.
Un equipo de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Hospital de Alicante ha implantado en el cerebro de dos personas ciegas una matriz de microelectrodos capaz de mandar estímulos eléctricos que evocan percepciones visuales, algo que ya se había hecho anteriormente, y también de ‘leer’ las respuestas neuronales y adaptarse a ellas en tiempo real. El sistema ha permitido que reconozcan diversos patrones complejos, movimientos, formas e incluso algunas letras. Según los investigadores, esta nueva tecnología “puede ayudar a marcar la diferencia entre percibir un destello y ver el mundo”. Los resultados se publican en la revista Science Advances.
El uso de la creatina entre deportistas no es nuevo, aunque su consumo se ha popularizado en las redes sociales. Resolvemos dudas sobre este compuesto con la ayuda de expertos y expertas en nutrición, deporte y dietética.
Las interfaces cerebro-ordenador son dispositivos que decodifican las señales nerviosas y pueden ayudar a personas con parálisis a moverse y comunicarse. Ahora, un equipo de la Universidad de California (EE. UU.) ha utilizado herramientas de inteligencia artificial para mejorar su funcionamiento. En un estudio inicial, su uso ha mejorado por cuatro el control de un cursor por parte de una persona con paraplejia. Además, le ha permitido realizar tareas con un brazo robótico que no podía completar sin la participación de la IA. Los resultados se publican en la revista Nature Machine Intelligence.
Un equipo ha desarrollado un wearable diseñado para ayudar en la navegación a personas ciegas o con problemas de visión. Este sistema utiliza algoritmos de inteligencia artificial (IA) para sondear el entorno y enviar señales al usuario cuando se acerca a un obstáculo u objeto. La tecnología, que se presenta en Nature Machine Intelligence, se probó con robots humanoides y participantes ciegos y con visión parcial en entornos tanto virtuales como reales.
Un conjunto de artículos publicados en Nature y Nature Methods dibuja un mapa de alta resolución de la estructura y las conexiones entre las células cerebrales de ratones. El mapa se basa en datos de un solo milímetro cúbico de cerebro e incluye más de 200.000 células, alrededor de 84.000 neuronas y 524 millones de conexiones sinápticas. Aunque se trata de una parte muy pequeña del cerebro del ratón, ayudará a entender cómo los distintos tipos de células funcionan juntos.