Universitat Politècnica de València
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Profesor Titular de la Universitat Politècnica de València, donde desarrolla su actividad docente e investigadora relacionada con los sistemas propulsivos en medios de transporte
Investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (UPV-CSIC)
Científico titular en Ciencias Sociales en INGENIO (CSIC-UPV)
Profesor de la Universitat Politècnica de València y exsubdirector general de la FAO
Profesor titular en la Universitat Politècnica de València y miembro de la Comisión de evaluación y seguimiento del sistema de acreditación estatal de ANECA
Director de la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Valencia
Investigador sobre la evaluación de la ciencia en la Universidad de Leiden (Países Bajos) y en el Instituto Ingenio (CSIC-UPV)
Director del departamento de Construcciones Arquitectónicas en la Universitat Politècnica de València (UPV)
Profesor e investigador en el Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial de la Universitat Politècnica de València
Catedrático de Sistemas y Redes de Comunicaciones Ópticas en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV)
La pasada madrugada, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaraba la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila por los incendios forestales de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo. Según el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, los fuegos se encontraban fuera de la capacidad de extinción y representaban una grave amenaza para la población. La Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 ha comunicado que, pese a que los trabajos nocturnos han sido efectivos, los incendios siguen sin estar perimetrados ni controlados. Permanecen evacuadas más de 10.000 personas.
Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS por sus siglas en inglés) de Copernicus muestran que, hasta el 22 de julio, han ardido en España 119.458 hectáreas. La media de hectáreas quemadas de 2006 a 2025 hasta esta fecha se sitúa en 35.736 hectáreas. El incendio de la Sierra Norte de Guadalajara, con más de 30.000 hectáreas calcinadas y que sigue activo, junto con numerosos frentes en otras provincias y el incendio de Los Gallardos (Almería), en el que fallecieron 13 personas, han disparado la superficie quemada.
La quema controlada de bosques de coníferas permite evitar grandes incendios y así emitir menos humo contaminante, según un estudio publicado en Science. El estudio se basa en datos por satélite para estimar la severidad de fuegos en California (Estados Unidos) entre 2000 en 2021, combinados con estimaciones de partículas finas de humo emitidas por incendios. Simulando la quema prescrita de más de 2.000 km2 de bosque al año, los autores estiman una reducción de 10 % en la emisión acumulada de partículas nocivas en California hasta una década después.
La temporada de incendios de 2025 fue la peor para la Unión Europea en el último siglo. Según un informe del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), gestionado por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, más de un millón de hectáreas ardieron el año pasado. Un 43 % de esa cifra se quemó en los grandes incendios ocurridos en España y Portugal durante el verano. Dicho informe incluye también el resto del continente europeo, Oriente Medio y África del Norte, lo que resulta en un total más de dos millones de hectáreas de superficie quemada.
La Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) ha publicado su informe final sobre el cero eléctrico del 28 de abril de 2025 que dejó sin abastecimiento a la España peninsular y Portugal. El documento, elaborado por un panel de 49 miembros, concluye que el apagón se debió a una combinación de muchos factores que interactuaron entre sí, entre ellos las oscilaciones, las deficiencias en el control de la tensión, las rápidas reducciones de potencia y las desconexiones de generadores en España. Estos factores provocaron rápidos aumentos de tensión y desconexiones en cascada de la generación, lo que dio lugar al apagón. En un briefing de prensa, Damián Cortinas, presidente del Consejo de Administración de ENTSO-E, ha aclarado: “El problema no son las energías renovables, sino el control de la tensión, independientemente del tipo de generación”. Y ha añadido: “No se trata de alta tecnología, es algo que sabemos hacer desde hace décadas”. Los expertos formulan recomendaciones para prevenir situaciones similares en Europa como reforzar las prácticas operativas, mejorar la supervisión del comportamiento del sistema, una coordinación más estrecha y el intercambio de datos entre los agentes del sistema eléctrico. Además, han señalado la necesidad de adaptar los marcos normativos para aplicar estas recomendaciones en consonancia con la naturaleza cambiante del sistema eléctrico.
Las alteraciones forestales en Europa —incluidos incendios, plagas de insectos y temporales de viento— podrían llegar a duplicarse antes de finales del siglo XXI en comparación con el período entre 2001 y 2020 si no se reducen las emisiones. En el caso de los incendios, la superficie anual quemada podría casi triplicarse. La región mediterránea se sitúa entre las más vulnerables y casi el 90 % de los bosques mediterráneos podrían verse afectados por más incendios y plagas bajo escenarios de mayor calentamiento. Las conclusiones se publican en un estudio de la revista Science en el que participan centros españoles como el CREAF, el CTFC y la Universitat de Girona.
El cambio climático debido a la actividad humana amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que afectaron a Valencia durante la dana de octubre de 2024, según un nuevo estudio de atribución en el que han participado varios centros españoles. Mediante simulaciones climáticas, la investigación, publicada en Nature Communications, muestra que las condiciones actuales de calentamiento global incrementaron un 21 % la intensidad de las precipitaciones, un 56 % el área con lluvias con acumulaciones superiores a 180 milímetros y un 19 % el volumen total de precipitación en la cuenca del Júcar, en comparación con un escenario preindustrial. Los autores señalan “la urgente necesidad de estrategias de adaptación eficaces y de una mejor planificación urbana para reducir los crecientes riesgos asociados a los fenómenos hidrometeorológicos extremos en un mundo que se calienta rápidamente”.
Un equipo de Estados Unidos ha utilizado datos de estudios en salud y ha analizado el grado en el que las revistas de prestigio captan o ignoran la ciencia considerada influyente. Sus conclusiones son que la mayoría de los artículos más citados —lo que hace que se consideren más influyentes— se publican en revistas que no son valoradas como las más prestigiosas. Según el estudio, aproximadamente la mitad del personal investigador nunca publica en una revista con un factor de impacto superior a 15, lo que, según ciertos sistemas de evaluación, podría excluirlos de oportunidades. Sin embargo, y en global, las medidas tradicionales basadas en las revistas podrían reconocer tan solo entre el 10 % y el 20 % del trabajo influyente. Los resultados se publican en Plos Biology.
La frecuencia de desastres vinculados a incendios aumentó considerablemente a partir de 2015, según un estudio que analiza datos de empresas reaseguradoras entre 1980 y 2023. Un 43 % de los 200 eventos más dañinos, tanto por daños humanos como económicos, ocurrieron en la última década, calculan los autores en la revista Science. Los riesgos fueron más altos en el Mediterráneo y en biomas de coníferas templadas, y su frecuencia coincide con condiciones climáticas cada vez más extremas, añaden.
El cambio climático ha hecho que las condiciones meteorológicas cálidas, secas y ventosas que propagaron los incendios en la península ibérica sean ahora 40 veces más frecuentes y un 30 % más intensas que con el clima preindustrial, según un estudio ultrarrápido de World Weather Attribution. La ola de calor de diez días también fue 200 veces más probable y 3 °C más calurosa debido al cambio climático. El trabajo —que analizó observaciones meteorológicas, no modelos climáticos— alerta de que los incendios en Europa están desbordando los recursos de extinción y de la importancia de controlar la vegetación en las zonas afectadas.