Los incendios y las plagas forestales podrían duplicarse en Europa antes de que acabe este siglo
Las alteraciones forestales en Europa —incluidos incendios, plagas de insectos y temporales de viento— podrían llegar a duplicarse antes de finales del siglo XXI en comparación con el período entre 2001 y 2020 si no se reducen las emisiones. En el caso de los incendios, la superficie anual quemada podría casi triplicarse. La región mediterránea se sitúa entre las más vulnerables y casi el 90 % de los bosques mediterráneos podrían verse afectados por más incendios y plagas bajo escenarios de mayor calentamiento. Las conclusiones se publican en un estudio de la revista Science en el que participan centros españoles como el CREAF.
Urbano - incendios y bichos
Urbano Fra Paleo
Miembro del grupo de trabajo del Consejo Científico Asesor de las Academias Europeas (EASAC), miembro del grupo asesor para ciencia y tecnología (E-STAG) de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), catedrático jubilado de la Universidad de Extremadura, miembro de Academia Europaea (The Academy of Europe) e investigador asociado del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH)
Este estudio define un escenario futuro de cambio ambiental en el que la sociedad europea, tanto en el área mediterránea como en áreas menos afectadas históricamente, convivirá con incendios y plagas aún más frecuentes e intensas, como resultado del cambio climático —entre otros factores—, que dará lugar a un coste social, económico y ambiental aún mayor. La continuación en la degradación de los sistemas arbolados en Europa anticipada por el modelado confirma resultados anteriores.
El análisis sirve de base para impulsar más decididamente políticas de adaptación al cambio climático y a la acción preventiva frente a desastres multipeligro, mediante la ordenación de los paisajes y de conservación ambiental para restaurar los servicios ecosistémicos degradados. Al mismo tiempo, resalta la necesidad de que las políticas se adapten a escalas europea y nacional para responder a las características específicas de biomasas y ecosistemas, adoptando una estrategia diferenciada para la Unión Europea.
La estructura y composición de los bosques ha cambiado como resultado de la evolución de estos sistemas, de la explotación forestal, del cambio climático y de eventos anteriores, y lo seguirá haciendo de forma aún más dinámica. Conocer en qué dirección lo hará requiere repetir este tipo de análisis periódicamente, para conocer las tendencias y proyectar escenarios futuros para adaptar periódicamente las políticas públicas al nuevo contexto
Víctor Fernández - incendios y bichos
Víctor Fernández-García
Profesor en el departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León
El estudio ofrece una de las aproximaciones más sólidas hasta la fecha para anticipar cómo cambiarán las grandes perturbaciones forestales en Europa (incendios, escolítidos y viento). Su principal virtud es metodológica ya que combina un análisis continental con simulaciones a 100 m e integra retroalimentaciones de la vegetación y la interacción entre agentes de perturbación, algo muy novedoso.
Los resultados son contundentes, ya que muestran cómo las perturbaciones aumentan bajo todos los escenarios climáticos. El trabajo predice un impacto particularmente grande en la región Mediterránea, clave para España, proyectando un incremento de las áreas severamente perturbadas entre un 52 % y un 89 % para finales de siglo, según el escenario climático. En esta región, la perturbación dominante es el fuego y el patrón proyectado se alinea con evidencias previamente demostradas, como que el calentamiento aumenta el peligro meteorológico de incendio, debilita la barrera nocturna al fuego, que las temporadas de incendios son cada vez más largas y que como consecuencia de lo anterior, entre otros factores, los episodios de incendios más extremos parecen aumentar en los últimos tiempos, como se vio en 2025. Aun así, la superficie forestal quemada en Europa no ha mostrado una tendencia de aumento durante las últimas décadas.
Como en cualquier estudio a gran escala, los datos y modelos no son los ideales, sino los disponibles, que en este caso se usan para generar la mejor evidencia posible sobre dinámicas futuras. En este sentido, los autores reconocen algunas limitaciones, incluyendo asunciones en sus simulaciones como que no hay cambios en la gestión forestal. Además, se centran únicamente en perturbaciones de alta severidad. A esto se suman otras incertidumbres relacionadas con el uso de umbrales o el proceso de modelización. No se trata explícitamente el matorral pese a su papel en el fuego, y la composición de especies proviene de teledetección, mapas y modelos de distribución, no de inventarios de campo que serían más precisos.
Con todo, el mensaje es difícil de eludir: sin mitigación, Europa y especialmente el Mediterráneo se encaminan hacia más área perturbada y pérdidas relativas de bosques maduros, con impactos crecientes a medida que aumenta la temperatura. La implicación práctica es doble, indica que hay que abordar la causa (emisiones) y reorientar la gestión hacia la resiliencia forestal.
José V. (Pipo) Roces-Díaz - incendios bichos
José V. (Pipo) Roces-Díaz
Profesor en la Universidad de Oviedo, investigador en el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) del CSIC-Universidad de Oviedo
En las últimas décadas se han publicado cientos de trabajos científicos que analizan cómo el cambio climático de origen antrópico, y otros factores ligados al cambio global están alterando o pueden llegar a alterar, la composición, estructura y funcionamiento de los bosques. Aunque los efectos que se encuentran varían según la región, la escala espacial o temporal de análisis o el tipo de sistema estudiado, el mensaje de fondo es consistente: nos dirigimos hacia un futuro más variable e incierto. En ese contexto, los regímenes de perturbaciones, es decir, la frecuencia, intensidad y duración de fenómenos como incendios o las plagas forestales, están llamados a desempeñar un papel central en la transformación de los bosques europeos.
Este artículo aborda esta cuestión con una ambición y un alcance poco habituales. Sus autores tratan de anticipar cómo podrían evolucionar algunas de las principales perturbaciones que afectan a los bosques europeos: incendios forestales, plagas y temporales de viento, a lo largo del siglo XXI. Sus resultados apuntan a incrementos significativos, aunque desiguales, en la superficie forestal sometida a perturbaciones más severas bajo tres escenarios climáticos diferentes (RCP 2.6, 4.5 y 8.5). Según sus predicciones, entre el 50 y el 70 % de las áreas con bosques mediterráneos, boreales y templados estarán sometidos a perturbaciones más severas. Las regiones mediterráneas parecen ser, a priori, las más afectadas, pero los resultados muestran que las zonas templadas y boreales tampoco quedarían al margen de estos cambios. De hecho, el aumento del área afectada por perturbaciones intensas se reproduce, con distinta magnitud, en los tres escenarios considerados. Además, los resultados muestran a los incendios forestales como la perturbación con un papel más destacado, entre las estudiadas, en el futuro de los bosques europeos. Si bien es prudente interpretar estas proyecciones con cautela, la coherencia y la magnitud de las tendencias que encuentran hacen difícil restarles importancia.
Desde una perspectiva personal, considero especialmente relevantes los resultados relacionados con la demografía de los bosques europeos. El estudio sugiere que el incremento de las temperaturas y de las perturbaciones podría conducir a un continente con bosques, en promedio, más jóvenes. Este aspecto no es menor: la madurez de un bosque está estrechamente vinculada a muchos de los beneficios que la sociedad obtiene de él. Los bosques maduros, por ejemplo, albergan mayores niveles de biomasa y por tanto de carbono, pero también mayor complejidad estructural y sostienen niveles elevados de biodiversidad. Según sus resultados de este artículo, aumentos de temperatura en torno a +3 ºC conllevarían un incremento de ~18 % en la proporción de bosques jóvenes en la región Mediterránea, y del ~5 % en toda Europa. Si estas proyecciones se confirman, no solo estaríamos ante un cambio en la frecuencia de incendios o plagas, sino ante una transformación profunda en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas forestales europeos, y por extensión de los paisajes de los que forman parte, con implicaciones ecológicas y sociales de gran alcance.
Conflicto de interés: “He colaborado en varios trabajos (ya publicados o en desarrollo), con uno de los coautores, Josep Maria Espelta”.
Daniel Montoya - incendios y bichos
Daniel Montoya
Profesor de investigación Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3)
El reciente estudio liderado por Marc Grünig y Rupert Seidl (Universidad Técnica de Múnich), con participación de entidades españolas (CREAF, Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya, Universitat de Girona), indica que, bajo escenarios de altas emisiones, las perturbaciones forestales en Europa –especialmente incendios y plagas– podrían aumentar de forma muy notable a lo largo del siglo. Destaca que las proyecciones parten de un periodo reciente (2001-2020) ya muy afectado, lo que subraya la gravedad del resultado. No obstante, como ocurre con todos los estudios de modelización, conviene recordar que se trata de proyecciones basadas en escenarios climáticos, no de predicciones exactas.
El hecho de que este estudio se publique en Science y que utilice los escenarios climáticos del IPCC indica que el trabajo ha pasado una revisión exigente y se apoya en marcos científicos sólidos. Aun así, los resultados dependen de los supuestos del modelo, por ejemplo, que la gestión forestal se mantenga sin grandes cambios. Es probable que los autores hayan tenido en cuenta múltiples factores (clima, estructura forestal, dinámica de plagas), pero siempre existen incertidumbres asociadas a la respuesta ecológica real, a la evolución socioeconómica y a posibles medidas de adaptación que podrían modificar las trayectorias previstas.
Este trabajo encaja con una amplia evidencia previa que apunta a un aumento del riesgo de incendios y brotes de plagas de insectos en un clima más cálido y seco, especialmente, en la región mediterránea. Sus implicaciones son relevantes: un aumento de perturbaciones puede reducir la capacidad de los bosques para actuar como sumideros de carbono, afectar a la biodiversidad y generar impactos económicos. Al mismo tiempo, el estudio refuerza un mensaje importante para periodistas y responsables políticos: la magnitud del impacto depende en gran medida de las emisiones futuras y de la gestión forestal, lo que significa que aún hay margen de actuación para limitar los riesgos.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Modelización
Grünig, M.; Rammer, W.; Senf, C. et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Modelización