La superficie del mar alcanza temperaturas récord para esta época del año
Dos servicios de Copernicus confirman de manera independiente que las temperaturas globales de la superficie marina han batido récords para esta época del año. Los datos diarios del Servicio de Cambio Climático de Copernicus superaron los niveles de 2024 el 21 de junio, con 20,86 ºC, por encima de los 20,83 ºC de 2023 y 2024. Los del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus indican temperaturas de 21,0 °C el 21 de junio, superando los récords de 2023 y 2024 en 0,1 °C. Este calentamiento sin precedentes se relaciona con el inicio de El Niño (anunciado por la OMM y declarado por la NOAA el 11 de junio) y con las temperaturas récord de la superficie del mar en el Pacífico norte; y se prevén consecuencias para los patrones meteorológicos, el clima global y los ecosistemas marinos.
Fuente: Copernicus
260701_Alicia Pérez-Porro_mar copernicus
Alicia Pérez-Porro
Bióloga marina, responsable de interacción política y relaciones institucionales en el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) presente en Belém (Brasil)
El océano es una parte integral de nuestro sistema climático, entender los cambios que está atravesando y hacer un seguimiento de estos es esencial para poder predecir a corto, medio y largo plazo cómo dichos cambios nos van a afectar.
En el contexto geopolítico, el sistema de vigilancia marina y cambio climático de Copernicus es una herramienta que conservar y potenciar. Ahora que una de las grandes potencias científicas, como ha sido hasta hace poco EE. UU., no solo ha amenazado con desmantelar su programa homólogo de NOAA, sino que está atacando frontalmente a la ciencia y a los profesionales que nos dedicamos a ella, es el momento de que Europa dé un paso hacia adelante, también en el ámbito marino.
260701_Carlos García-Soto_mar copernicus
Carlos García-Soto
Investigador del CSIC (IEO), responsable de la Unidad de Evaluación del Sistema Océano-Clima, coordinador del Informe Oceánico Mundial (WOA, Naciones Unidas) y delegado en la COP de Cambio Climático (UNFCCC), el Tratado de Alta Mar (BBNJ) y la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA)
Los datos presentados por Copernicus son robustos porque proceden de dos sistemas independientes de observación que llegan a la misma conclusión. Además, el resultado es consistente con lo que cabía esperar en un contexto de calentamiento sostenido del océano sobre el que ahora comienza a actuar un nuevo episodio de El Niño. Más que un dato aislado, este récord debe interpretarse como el resultado de la interacción entre la variabilidad natural del sistema climático y el calentamiento sostenido del océano debido al cambio climático.
Estas observaciones son coherentes con una Correspondence publicada en Nature el pasado 18 de junio, en la que planteo que el principal riesgo de los próximos episodios de El Niño puede no ser un El Niño más intenso, sino un El Niño actuando sobre un océano que ya acumula una cantidad excepcional de calor. En ese contexto, impactos como olas de calor marinas, sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, que tradicionalmente tendían a distribuirse de forma más escalonada en el tiempo y entre regiones, pueden producirse de manera cada vez más simultánea, aumentando la presión sobre los ecosistemas y sobre la capacidad de respuesta de nuestras sociedades.
Este trabajo plantea tres prioridades para las políticas públicas. En primer lugar, prepararnos para afrontar impactos climáticos simultáneos en distintas regiones y sectores. En segundo lugar, proteger los tiempos de recuperación de los sistemas de respuesta que ya operan cerca de sus límites. Y, por último, incorporar de forma explícita el calor persistente del océano en la planificación y coordinación del riesgo climático durante los grandes episodios de El Niño.
260701_Ángel Borja_mar copernicus
Ángel Borja
Investigador principal en el área de Gestión Ambiental de Mares y Costas de AZTI y editor jefe de la revista Frontiers in Ocean Sustainability
A nivel mundial, los datos de Copernicus y el CMEMS son de los mejores que existen actualmente para la superficie del océano, junto con los de la NOAA de Estados Unidos, así pues, estos datos se pueden considerar muy sólidos. Normalmente, se obtienen a partir de datos combinados de satélite, boyas y modelos y análisis generales de todo ello.
Los resultados vienen a reforzar las evidencias que tenemos desde hace largo tiempo, tanto a nivel global como más local. Por ejemplo, nosotros en el golfo de Vizcaya tenemos datos de calentamiento de 0,1 a 0,25 ºC por década, hasta 100 m de profundidad, lo que indica que el problema es incluso mayor que el ilustrado por Copernicus, puesto que eso es solo para la superficie. Esto indica que empieza a haber un calentamiento muy rápido del océano, puesto que temperaturas medias tan altas, en momentos tan tempranos como el final de la primavera, no se habían medido nunca. La metodología que utilizan está lo suficientemente estandarizada para considerar que no hay limitaciones que haya que tener en cuenta en el estudio.
En todo caso, las implicaciones que tiene son numerosas y el artículo las tiene muy en cuenta. Esto va a acelerar los desplazamientos de especies hacia el norte, con entrada en nuestras cosas de especies subtropicales, incluyendo especies invasoras (como lo que está sucediendo con algunas como el alga Rugulopteryx okamurae). Todo ello tiene influencia en los servicios que obtenemos de los ecosistemas marinos (como cambios en la producción pesquera, protección ante eventos extremos, etc.) y también en la salud humana, la posibilidad de aumento de lluvias torrenciales, etc., que van requerir de más recursos públicos y privados para mitigar los efectos. En definitiva, esto no es más que una evidencia más de que debemos actuar contra el cambio climático, reduciendo las emisiones. No querer ver esto es suicida para nuestra especie.
260701_Froila M. Palmeiro_mar copernicus
Froila M. Palmeiro
Investigadora en el Instituto de Geociencias, IGEO (CSIC-UCM)
Gracias a servicios climáticos coordinados como el Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS) sabemos que, son ya doce los años consecutivos en los que la temperatura media del océano supera los valores normales para estas fechas. Este año asistimos a un récord histórico, alimentado en parte por el desarrollo del fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial. Se prevé que este evento será más intenso de lo habitual, lo que ha llevado a acuñar términos como «super El Niño» o «El Niño Godzilla». Más allá de la espectacularidad de estas etiquetas, El Niño es un fenómeno cíclico que tiene fuertes impactos locales y remotos, cuya influencia probablemente incrementará aún más la temperatura media global de la atmósfera de cara a 2027.
260701_Sergio Moreno Borges_mar copernicus
Sergio Moreno Borges
Técnico en el Instituto Español de Oceanografía (CSIC) e investigador del grupo BIOECOMAC (Universidad de La Laguna)
Esta publicación nos advierte sobre la realidad climática actual a nivel global y sobre la posibilidad de una aceleración en el aumento de las temperaturas superficiales del mar durante los próximos meses y años.
Los datos presentados se basan en observaciones registradas mediante satélites, buques y sensores in situ, y fueron analizados de forma independiente por dos servicios del programa Copernicus (C3S y CMEMS), obteniendo resultados muy similares. De esta forma, se pone de manifiesto la fiabilidad de la información presentada.
En cuanto a las implicaciones de estas observaciones, como ya mencionan los autores, la tendencia al aumento de la temperatura superficial del mar, que se viene experimentando desde hace años, parece estar acelerándose, en parte favorecida por el inicio de un nuevo episodio del fenómeno de El Niño. Aunque siempre existe cierto grado de incertidumbre en cualquier predicción, todo parece indicar que durante los próximos meses y años seguirán batiéndose récords de temperatura, acompañados de fenómenos meteorológicos más intensos y menos predecibles.
La situación climática que estamos viviendo actualmente tiene importantes repercusiones en todos los aspectos de nuestras vidas. Desde hace tiempo venimos experimentando numerosos sucesos y fenómenos que son consecuencia directa del cambio climático, como la desertificación, las inundaciones, las olas de calor o la alteración de los ecosistemas, y que afectan de forma directa a nuestro día a día. Por tanto, la existencia de este tipo de agencias y programas de investigación resulta imprescindible para la sociedad, ya que actúan como sistemas de alerta temprana ante estos eventos climáticos y nos permiten estar mejor preparados para los escenarios meteorológicos que previsiblemente afrontaremos en un futuro cercano. Además, proporcionan información clave para tomar decisiones más acertadas con el objetivo de mitigar esta situación a corto, medio y largo plazo.
260701_Javier Lillo Ramos_mar copernicus
Javier Lillo Ramos
Colaborador honorífico del Grupo de investigación consolidado sobre Cambio Global Terrestre y Geología Ambiental de la Universidad Rey Juan Carlos
Los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS) sobre las temperaturas globales de la superficie del mar (TSM) para esta época del año son extremadamente preocupantes. Primero, porque los niveles registrados superan los niveles récord observados en 2023 y 2024. Segundo, porque confirman la tendencia al aumento de temperatura superficial oceánica en regiones extrapolares en los últimos años. El récord sin precedente alcanzado este año puede estar relacionado con el efecto coadyuvante de los propios efectos del calentamiento global y un evento de El Niño especialmente intenso.
Cabe esperar que se alcancen cifras récord en los próximos meses, aunque la evolución de El Niño en el contexto oceánico-atmosférico del ENOS (Oscilación del Pacífico Sur) podría condicionar esa tendencia. Pero se confirmasen, una superficie oceánica más caliente tendrá un impacto muy grave en el régimen de precipitaciones y olas de calor, con una mayor ocurrencia de eventos muy intensos y de distribución espacial y temporal muy irregular, además de los propios efectos en la dinámica de las corrientes oceánicas, controladas por la temperatura y la salinidad del agua. Tales alteraciones tendrían a su vez impactos severos en los ecosistemas y la productividad pesquera.
260701_Víctor Resco_mar copernicus
Víctor Resco de Dios
Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio
Casi toda la energía fósil que estamos quemando acaba en el océano. Esto es, los océanos absorben más del 90 % del calor resultante del cambio climático antropogénico. De no ser por ellos, la temperatura en la superficie de la Tierra, donde vivimos nosotros, sería aún mucho mayor. Pero esto no nos sale del todo gratis. Este aumento en el calor de los océnos acaba aumentando la energía con la que descargan las tormentas, y nos hace mucho más vulnerables a las inundaciones. También trastoca seriamente toda la vida marina.